sábado, 1 de octubre de 2011

Cosas que hacen que la vida merezca la pena X

La vida de aldea en Constantina. Las patatas del Chato, de Constantina. Tapas de carrillada ibérica, tapas de salchichas a la plancha con salsa de nueces. Los dulces de chocolate de las monjas. Las caminatas que vendrán por las rutas verdes de un pueblo rodeado de naturaleza por todas partes. La vía verde en bicicleta. Las castañas en el suelo. El retinto de setas del Alcornoque. Personas que uno encuentra en su camino. Viky creciendo. Viky luchando por un mundo mejor. Cenas de este verano en la isla, risas con Fra, risas con Cati, palabras, todas las del mundo y más con Brita, y todos los paseos por el Etna, por las montañas, por un volcán del sur del que llevarse siempre piedras. Esas cenas de tortilla, pasta y vino, sin   hiel y limón, ya, naturalmente. La tranquilidad, qué tranquilidad de una hamaca bajo las estrellas. Rino Gaetano: Ma il cielo è sempre piu blu. Luigi Tenco: Vedrai vedrai. La mia sorellina Ida en Roma. La mia sorellina Ida en Messina. La mia sorellina Ida en Taormina. Parole con Ninni. La música. La verdadera música del sur. Smash: El garrotín. Alameda. Triana: Abre la puerta, niña. Pata Negra: Yo me quedo en Sevilla. Silvio, siempre Silvio: la ragazza del elevatore. Aunque no seas virgen. Las criaturas u otra forma de contar a San Juan de la Cruz. Lole y Manuel: Todo es de color. Ese monumento inmenso al arte que supone La mujer en el cante, de Carmen Linares.  El sarcasmo exacerbado de días en que uno necesita reírse de un mundo que duele a cada instante.  Las llamadas de teléfono en las que nunca está y nunca aparece Mechoncito. Las lecciones de vida de un maravilloso tutor llamado Juan Cañadas. El reencuentro y esas charlas de tarde con ganas y cansancio. V de Vendetta, en inglés, las cosas de Sorel y esos pequeños cambios en la educación que de cuando en cuando uno y otro no hacemos otra cosa que intentar. Esos viajes en tren que me devuelven a Sevilla, a la Giralda, al río, a las callejuelas del barrio de Santa Cruz y la amplitud de la Plaza de España por las que pronto caminará Roby. Esa Sevilla íntima alejada de la Semana Santa, la Feria y otros turismos. Cuanto uno aprende de los enanos a los que da clase y de los que tantas clases recibe. La vida alejada de la televisión. Parks and recreation. La calma absoluta de las noches que se ganan en una azotea. El jazmín de las azoteas en que uno se pierde. Y todo lo que se va perdiendo a cada instante mientras uno gana vida, mientras a uno le gana la vida. 

1 comentario:

sorel dijo...

Ganas ya de probar esas delicias culinarias de Constantina.

Un abrazo