martes, 18 de octubre de 2011

Parole per Viky III

Feliz cumpleaños

Crecer, crecer, crecer, no quiero ser vieja. La vida sigue. El gran teatro de la vida e interpretar, actuar, de alguna forma, para llegar a rincones de una ciudad con frío en verano. No volver a agujeros negros que las ventanas dejan cerca de Gibraltar y absorben todo. Nunca nunca cambia nada. No vuelvas, no dejes que todo haya cambiado cuando vuelvas. Tu gente. Hay chicas que no quieren dormir solas, chicas inconformistas que quieren comerse el mundo y, a veces, muchas veces, el mundo devora cuanto tiene a su alrededor. Hay aviones que te han llevado afuera. Habrá aviones que te devolverán a tu lugar en el mundo, cuando ya no sea tu lugar en el mundo. Y hablemos de aquellos que ya no sienten nada por alguien, o tal vez sí, y echan de menos semanas de cuerpos en una cama a dos en la que hay noches en que no hay nadie. Noticias que nunca deberían existir porque hacen a todos más humanos, porque nos hacen más humanos, conversaciones a dos gemelas que dicen, sí, lo he leído y me ha encantado y busquemos por todas partes a ingenieros, químicos, por ver si hay química, y algo de física, series horribles en que la gente se ahoga por ser un vaso de agua. Una enfermedad que se va curando con los años, la adolescencia y tantas palabras, tantas palabras a veces con una pueblerina, otras con una persona apasionante y todas las noches en vela y con algo de frío. Y no, nunca es volver, nunca es volver al mismo sitio, siempre es volar, estar en otras partes, saberse más y más y tener huellas en todas las esquinas, llaves en tantas puertas, camas en las que no dormir sola, y cenas de mucho tiempo y mucha gente en ciudades con frío en verano. Quién te diría, quién te diría que serías tú y serías tantas cosas, serían tantas cosas. Ciudades del amor, en las que tantos corazones fueron derrotados. Estar fuera y sentirte como en casa. La vida sin tildes y no echar nunca nunca de menos a nadie porque allí ha de estar todo cuanto necesitamos y para qué más, así son los barrios y poco más se necesita, así son los barrios en que crecemos y mucho menos. Despertarse para saber qué es realmente echar de menos y buscar en las páginas de un libro con cara por ver cuánta gente necesita de tu abrazo. Y pedir tú un abrazo, a veces, porque la noche vive sin estrellas y es bueno de cuando en cuando encontrar alguna llama, quemarte en los roces, quemarte en las caricias, apagarte en el sueño y nunca nunca dormir sola, a pesar de los pandas, porque la cama es grande y se naufraga sin nadie en una casa sin sonidos. Buscar una residencia y que sea otro año, otras puertas, la vida sin tildes en todos los idiomas, llena ya de letras borrachas, borracha de vida y tiempo y lo que queda. 

1 comentario:

PetiteMademoiselle* dijo...

Qué dulce.
Los diecinueve deberían ser tan dulces como el texto. ¡Ojalá lo sean aunque ahora sepan amargos!

Gracias Hino :)