domingo, 30 de octubre de 2011

Sábado de octubre sobre fondo azul

Per Roby Carbone

Días de lluvia en el sur. Y un sol de sábado espléndido en todas las aceras. El mejor de los sábados posibles. Sevilla de fondo, siempre Sevilla, Sevilla desde hace una semana y poco, desde hace una semana y pico. Sevilla tiene magia, tanta magia como contrastes. Y, por una vez, caminemos sin nadie, ahora que en la Facultad hay bodas, ahora que en la Facultad hay vídeos políticos a lo Equo: creo que la política ha de ser honestidad, creo que la política ha de ser honestidad. Estemos en las puertas equivocadas por un rato y digamos ciao a quien es del sur y al sur llega. Acerquémonos al bar donde menos gente hay, el bar donde menos turistas hay, y así. Don Juan, puro romanticismo, calles estrechas y bares con japoneses, alguna foto y más calles estrechas, calles de un barrio judío con la Giralda de fondo. Cuántos pasos, cuántas risas, ahora ya, sí y en directo, el barrio de Santa Cruz, las palabras de Luis Cernuda quedan a un lado y la Giralda, ya al lado, queda de fondo, de fondo en los ojos; hay lugares que no pueden, es imposible, lugares que no saben caber en una foto. Cuántos pasos. Cuántas tiendas con ropa y con zapatos. Cuántas calles ahora ahora con alameda en Casa Paco. Llegar y besar el santo, lo que hay que ver. Mesa con comida para dos y alguna foto: camembert, carrillá, revuelto, el sabor del sur, y sí, tengo que adelgazar, algún kilo tengo que perder, alguno al menos. Caminando, no, no caminando, nada como bailar, bailar salsa mucho tiempo, nada como bailar de jueves a domingo, nada como no pensar en nada y bailar sin más, perdida estoy sin una semana sin hacerlo. Queda poco, queda para la salsa poco tiempo. La calle Betis, la calle Betis, Triana, música y un río. Al otro lado, helados cuasi italianos. La Fiorentina y nada como irse al río y caer rendidos al sol, sol de mediodía en nuestros dedos. Y ahora, en Milán, a lo mejor, forse, está lloviendo. Los sábados al sol, nada como hacerse fotos con traducción para que nos odien: el norte, en otro mundo. Dejarse llevar hasta caer medio dormidos, dejarse llevar. Saber que hay una ciudad que ya te pertenece y planes para toda una vida, todo apunta a ti, todo apunta a Sevilla, todo apunta a ti y a Sevilla. Y ahora, si tú vas caminando, yo también, y caminar, y la voz dormida, cuántos pasos HEMOS dejado, cuántas huellas. Una estación de tren y estar también cerca, cerca de todo y tantas otras cosas. Has atrapado a tu ciudad, tu lugar, está claro, cada vez más claro, tu lugar ya en el mundo. Has atrapado a tantas calles, a tanta gente, a tantas tantas letras, y otra vez, una nueva moda en el sur, chaqueta en los pantalones, tantas tantas ganas de baile, tantas ganas de vida. El sur, ya lo sabes, es tuyo, siempre lo ha sido, desde hace años y antes, siempre el sur ha sido tuyo, es sólo que ahora tiene otro nombre, otras calles, el mismo limoncello que está ahora en mis manos. El sur es, en tus dedos, Cesare, el sur, es dese ahora y durante mucho tiempo, ya Sevilla. Y un sol sevillano de fondo azul que hace hace crecer a toda tu belleza.