miércoles, 26 de octubre de 2011

Sorel y los cuerpos celestes

Para mi hermano, David
La advertencia de la contraportada lo decía todo: "Este libro no ha sido escrito nunca. Todos los personajes que aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Y sí, fue coincidencia, andar un poco, acercarse a una librería, y encontrar en otro libro, en otras páginas, los mismos personajes, los mismos sitios, párrafos exactos. ¿Qué más da que mi libro se parezca a aquel, si el acto de lectura es personal e intransferible? Hipócrita lector, mi semejante, mon frère, no pido tu perdón sino tu admiración. El mismo libro, la misma ciudad, la misma librería. Lo supo entonces: otra vez el puto Aleph, otra vez ese repetirse en un punto y en todos los puntos. Otra vez... No, le dijo la amable librera, ni Aleph ni nada, sencillamente, este tío, joder, plagia hasta en las dedicatorias.

1 comentario:

sorel dijo...

No sabes de la que te has librado por mi falta de tiempo para el blog... que si no... y hasta aquí puedo leer jajaja