viernes, 4 de noviembre de 2011

Canción de cuna para MC

Hay pueblos del sur que han perdido el norte y en los que se ha ido la luz algunas noches. Hay calles del sur en las que siempre se anda dejando tiempo en las aceras, calles del sur con ventanas en las que se pierden todos los rayos del sol en las persianas. Alguna vez, se escapa alguna lágrima, alguna vez. Ahora que hay chicas preciosas del sur que hacen de una playa su casa y de otro país su hogar que sienten toda la nostalgia del mundo en sus tobillos. Ahora que hay chicas preciosas del sur que saben que estos no son sus rincones, que no es este su lugar en el mundo, que saben que no, que estos no son sus niños, que hacen de cada lunes ganas irremediables de volver a una ciudad con río en la que dejarse toda una vida en las orillas. Ahora que hay chicas preciosas del sur que hacen de cada lunes al sol lunes sin sol en los que siempre es bueno tener a alguien al lado, por compartir algún gesto, por compartir unas palabras, por compartir un rato de tiempo en el que nunca nunca nunca estar sola, tampoco un instante. Como hay jueves de bar y tapas sin cansancio en los que es bueno estar solo y tampoco. Hay chicas del sur de maravillosa sonrisa que se encuentran a oscuras y no se saben, chicas del sur de maravillosa sonrisa que dan calor a los sillones más fríos, luz a los abrazos más apagados. Hay chicas del sur de maravillosa sonrisa en cuyos labios uno camina por, sencillamente, caminar por el horizonte para descubrir, entonces, que el mundo es más humano desde allí. Alguna tarde, llueve, y llueve. La lluvia lo malo que tiene es que no viene de tus dedos. Hay días de lluvia con cansancio en que, sencillamente, sería bueno estar en otra parte, disfrutar de una caricia, de un hola qué tal, mi vida, alegre llegas, hermosa eres, pero sólo hay una almohada que desea sin más dormir. Duerme que duerme, el tiempo; duerme que duerme, la vida; duerme que duerme, despierta, la lluvia. La lluvia lo malo que tiene es que no viene de tus manos.  Hay chicas del sur  que hacen mejor el rincón que habitan y regalan palabras con chocolate que se derriten en la venas para dar calidez al corazón. Hay sonrisas del sur maravillosas bajo la lluvia que se calan en los huesos, sonrisas del sur que dan cobijo a tanta triste espera y una brisa en las baldosas que da lugar a un brillo enorme en las rodillas. Hay un brillo enorme que se enciende, fin de semana ya, en tu casa que ahora sí es tu casa, en tus sábanas que son ahora tus sábanas, fin de semana ya en tus espejos, un brillo enorme que se enciende, ahora que duermes con la mejor de tus sonrisas, un brillo enorme que te ilumina a ti y tu lugar del mundo, un brillo enorme que se enciende en tus pupilas.