jueves, 17 de noviembre de 2011

Parole per Heidi XXII

Cara Heidi,

caro fantasma de ojos verdes, ojos azules, caro fantasma de piel pálida y mirada profunda, cuánto tiempo sin saber de ti. Te escribo para decirte que no te digo nada que tú ya no conozcas o si acaso para escucharte vagamente ya las mismas palabras. Y entras, de repente, y como siempre, casi sin esperarte y en silencio y también preguntas, también tú, en tardes de frío en pueblos de montaña, hola, cómo estás, qué tal todo, hace tanto tanto tiempo, y faltan entonces las palabras, mi manca, bella, mi manca l´italiano ma parlare con te è sempre un vero piacere, ahora que me dices que estás, por fin, cuánto te odio, estás de vacaciones, llevas días sin campo, tardes sin recoger manzanas, días sin estar con ropa en tantísimos mercados. Tiempo para ti, como siempre, bella, tempo per te, adesso e sempre, tempo con luce, con la tua luce en estas largas noches. Y estás bien, estás bien, porque tienes vacaciones y vacaciones, claro, es viajar, y esta vez toca Berlín, cuánta calor, cómo, calor en Berlín, ahora, Y ayer, hace poco, volviste de Berlín y para mí hay primavera en Berlín, acaso mayo, y encontraré tus huellas en todos los rincones por pensar en poco en ti y saber que hay momentos en que estuvimos juntos bajo algunas farolas de Sevilla, en aquellos puentes por los que tanto caminaste, en los que tanto nos reímos, mamma mia, cuántos payasos, Sevilla, y me cuentas que fuiste a visitar a un amigo sevillano en Berlín y nos reímos y no, nunca vienes a verme a mí, y dices, hey, espero que sea broma, y, claro, cómo no, cuántos payasos, cuántos payasos comimos juntos y todavía escarcha dorada de tus cabellos en tu casa, y pasaron rápidos los días, algunas veces estuvimos solos, pasaron lentos los días, algunas veces reímos durante horas y te encanta, cómo no, te encanta la ciudad, Berlín, y me gustaría preguntarte tantas cosas pero todas se me olvidan. Y toca hablar italiano, y saber si vivir es abitare, avitare, y es vivir, qué más da, y para qué preguntas si sabes, si ya lo sabes, bello, para qué preguntas, pero no, no todo, nunca todo, y entonces la curiosidad y te toca preguntar entonces cómo es algo que no puedes olvidar, no, que necesitas, y sé que sabes y no lo necesitas y entonces son cosas, sí, ¿no?, que no puedes quitarte de la cabeza, y sí, cómo no, claro que sí, entonces sabes, cosas sobre la vida, pero no, cómo contarte, fue algo entre Berlín y nosotros, y otra vez, otra vez no saber, otra vez la curiosidad y no saber cuando se quiere saber, fantasma de ojos verdes, a veces azules, cuánto tiempo sin hablarnos. Imagínate, entonces, que ahora, tú y yo, hablamos a altas horas de la tarde, y que es Sevilla, pero ya lo sabes, que el sur ha quedado ya en tus venas y a veces lo escribes con tus dedos y son tantos, tantos los sitios que te han visto llegar y ya te saben, bella, y saben de ti y de tu curiosidad, de tus ojos con necesidad de conocer  y es tanto lo que conoces. El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho, decía Cervantes, tantos tantos sitios, fantasma de ojos verdes y mirada azul. Y te pienso otra vez y como siempre y otra vez y como siempre te sonrío y te sé, ya con ganas y en la vida, de viaje ya en mis manos, de viaje ya en las pupilas.
Ti voglio bene, Heidi.

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