martes, 1 de noviembre de 2011

Sopa de ganso

La jornada parlamentaria del PP valenciano, en la que ayer se analizaron los presupuestos de la Generalitat para 2012, iba a finalizar con una sonrisa pero acabó con irritación para un buen número de diputados populares. ¿La culpa? Una de las obras maestras del cine: Sopa de Ganso, de los hermanos Marx.Varias son las razones: empezaron la película en versión original y pocos la entendieron; volvieron al idioma español y ya demasiados la entendieron. Algunos compararon a Rita Barberá con la aristócrata que aparece en el film (ya quisiéramos nosotros reírnos alguna vez con ella, pensó alguno de los presentes); otros vieron en Camps al antiguo gobernante (algunos pensaron, ya quisiéramos nosotros, porque hay muertos vivientes que no nos dejan en paz); algunos pensaron es increíble que en tiempos en los que se nos odia tanto, se haga una parodia sobre nosotros (algún otro, más lúcido pensó, joder, lo han clavado). De 55 que empezaron a ver la película, quedaron doce: no, no se confundan, señores, estaban echando una cabezadita. Casi ninguno de ellos, entendió, claro, que la escena que más debería haberlos molestado (la lucidez siempre brilla por su ausencia) es aquella que le hace saber a cualquier idiota (¿qué es una cosa que tiene un gran bigote negro, que fuma un gran cigarro negro y que es un verdadero pelmazo negro? no, no vale Asnar como animal de compañía) que los recortes sólo sirven para enfurecer. Aunque, claro, ya se sabe, si no te gustan mis principios, tengo otros, por si hemos recortado, claro, nunca se sabe, los anteriores. 



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