sábado, 17 de diciembre de 2011

Cosas que hacen que la vida merezca la pena XII

Para Marta

Il Duo Daino y esas noches de lunes que yo paso en italiano. Un gran día en manos de Roby y Sonja y el peso de momentos irrepetibles a lo chochete. Che carino, en labios de Sonja. Los primeros pasos de un sobrino que va creciendo día a día, instante a instante. Programas de la dos que nos reconfortan con lo público. Escuchar la voz de mi tutora favorita de Moguer después de tanto tiempo. Saber que hay un rincón de la ventana donde sigue habiendo sol y somos capaces de encontrarnos a nosotros mismos. Saber que llegará ese momento y serás feliz al contármelo, serás feliz al contártelo. Ese mes y medio de clase en Moguer y ese último día en que todos los alumnos se  enfadaron contigo porque habías dicho que estabas hasta Navidad, mentiroso. Y tantas palabras que escribieron.  Escuchar la voz de un bello fantasma de ojos verdes, en un día como hoy, y saber que siempre me piensa, un poco, siempre mucho. Ese detalle maravilloso, con palabras, de Roby en el día de hoy. El pulpo a la gallega, en el casco antiguo de Sevilla. Sol en Sevilla un diecisiete de diciembre en todas las calles. Esos bombones de chocolate que se deshacen en los labios. Piedra de sol, de Octavio Paz. Descubrir la inteligencia múltiple de Howard Garner, una forma mucho más real de entender la educación. Descubrir El elemento, de Ken Robinson, y saber que hay una forma mucho más personal de saber la educación. Saber que hay gente inteligente, Viky, capaz de aprender a velocidad de vértigo y no perderse en el camino. Esas noches de palabras con cansancio con MC. El sarcasmo de MV, una persona de la que tanto uno ha aprendido: no se trata de darle vueltas a las cosas, se trata de buscar soluciones. No se me olvida, amigo, ni por un momento. Reír, sonreír, reír, en compañía. Reír, sonreír, reír sin compañía. Las cartas escritas, ahora que llegan oposiciones y uno necesita saber qué estudia por algo más serio, mucho más, que un trabajo fijo. Tanto aprecio en los estudiantes ayuda. Buenavista Social Club. La mejor película de este año: The artist. Ali Farka Toure y esa música con la que soñar otras calles, unas ciudades más sencillas, más auténticas. So long, Marianne, de Leonard Cohen. Doo-Woop (That Thing), de Lauryn Hill. Il torroncino calabrese, de mamma Anna. La librería Feltrinelli, en Roma. Toda Roma. Toda Roma con la mia sorellina Ida. Avere voglia de vivere, ogni giorno. El twitter de Maraino Rajoy. El twitter de Espeonza Aguirre. La felicidad de Lenny cuando dibuja, cuando se sabe por completo en otros rincones. Todas las huellas de Cervantes en las calles de mi ciudad. Mirar a la ventana en el tren y ver lo verde. El aceite virgen de Constantina. Esas charlas de madrugada con Sorel de la que salen tantas tantas tantísimas letras. El sabor del jamón de la sierra norte de Sevilla en los labios. Encontrarse a tanta gente en el camino y pasear con unos pocos, poco más se necesita. No olvidar, nunca, que vivir, desde el principio, es separarse, para saborear así cada momento. No olvidar, ni por un momento, el olvidado asombro de sabernos vivos.