lunes, 28 de febrero de 2011

Tu frialdad

Sé de un lugar en el que no hay más que gestos perdidos en los bolsillos que acaban por ser encontrados en alguna mirada distante, de gestos perdidos que acaban por caer en los tobillos y no nos deja caminar durante días, también alguna tarde. Un lugar al que no llega ningún mensaje de texto, ninguna canción que te recuerde entre sus letras, un lugar con árboles que no dejan sombra y todo todo es de color, pero no hay color que no deje destellos de cansancio en nuestros dedos. Sé de personas que necesitan hablar, que necesitan a otras personas, por compartir una cama, un cuerpo, una habitación, algún río en el que nadar desnudos hasta olvidar por completo que el mundo existe y es mentira. Sé de un lugar en el que no hay sillas suficientes y cuanto nos queda es vagar, caminar en círculos buscando una sonrisa que nos devuelva a los espejos, una sonrisa que nos haga volver a nuestras gafas y mirar alrededor desde otros cristales. Sé de un lugar sin raíces en el que hay manos que buscan otras manor por compartir un abrazo, alguna noche, una estrella sin brillo que deje en nuestros ojos el brillo tenue de los momentos que se han vivido para hacerse oscuridad,para no volver jamás. De un lugar sin rincones en el que el agua vive a kilómetros de distancia y no hay forma alguna de que unos labios agoten su sed de tristeza, de soledad, de muerte, de tiempo.

viernes, 25 de febrero de 2011

Sucede que me canso de las pizarras VI

- Hola.
- Hola, ¿qué tal?
- ¿Podríamos hablar un momento?
- Claro que sí.

- Es que mira, veo tu relación con los alumnos y, hey, estás empezando y claro, cometes errores, a veces eres un colega para ellos y no debería ser así. Cuando yo empecé también era así pero con el tiempo aprendes. Necesitan normas, reglas, adaptarse al sistema.
- A ver si lo entiendo. Tengo que hacer que se acostumbren al sistema, a ser como todos los demás, a que respeten la autoridad porque sí.
- Sí, nosotros hacíamos las cosas porque nos obligaban, porque era obligatorio y, mira, nunca nos pasó nada.
- Sí, eso creo. Vivisteis cuarenta años bajo la dictadura de un enano con complejos y, no, nunca os pasó nada. Nos están quitando todos nuestros derechos, como profesores, como trabajadores, y sí, también callamos, nada de protestar, porque, claro, nunca nos ha pasado nada. Somos parte de un país que vende armas a países en plena guerra, ahora mismo, y no nos ha pasado nada. Total, las cosas pasan en todos sitios menos aquí. El mismo mundo, el mismo dolor.
- Estás tergiversando los hechos. Lo que digo es que nunca nos pasó nada. Nunca pasó nada, nunca.
-A lo mejor, es hora de que ya sí acabé pasando algo, ¿no?

jueves, 24 de febrero de 2011

Viviendo que no es poco

La vida, sí, que aparece a las horas más intempestiva, para no dejarnos dormir, para cansarnos, ahora, entonces, se presenta en calles de Granada, en callejuelas sin salida en que hay gritos y alboroto y es el mundo algunos niños muchos que dicen qué bien a veces no vivir en cuatro paredes siempre y salir a la ciudad y caminar y ver desde lo alto algunos años, algún siglo y saber que el agua siempre fue un milagro del sur desde que el mundo. Y hay sombras porque no se han ido ni se irán parece ni se irán nunca pero hay días de sol que bien merecen un paseo, un helado y las ganas inevitables de despertar a la vida desde hoy.

lunes, 21 de febrero de 2011

Aprender a volar

Para volar sólo hacen faltas, dijo Ícaro, mientras todo se encendía a su alrededor. Pensó entonces: lo que te mata es el suelo, no la caída.

sábado, 19 de febrero de 2011

Érase una vez XIV

Érase una vez un gran demócrata.
Érase una vez un gran demócrata llamado Fraga.
Érase una vez una gran transición.
Érase una vez una gran transición llamada España.
Érase una vez la justicia olvidada en algún camino.
Éranse una vez cadáveres vivientes.
Éranse una vez muertos ignorados.
Érase una vez una larga noche de piedra.
Érase una vez el asco.
Érase una vez un trozo de tierra llamado patria.
Érase una vez el año 1976.
Érase una vez Vitoria.
Érase una vez enero.
Érase una vez gente que luchó por ti, por mí.
Érase una vez seis mil trabajadores en contra de los topes salariales.
Érase una vez marzo.
Érase una vez una huelga.
Éranse una vez gases lacrimógenos.
Éranse una dos obreros asesinados.
Érase una vez: ya hemos disparado más de dos mil tiros.
Érase una vez: dile a Salinas, que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia.
Éranse una vez manifestantes masacrados.
Éranse una vez todavía asesinos por las calles.
Érase una vez la calle es mía.
Éranse una vez herederos directos del franquismo en las farolas.
Éranse una vez huelgas en toda España.
Éranse una vez personas que lucharon por sus derechos.
Érase una vez una triste traición desde entonces.
Érase una vez el silencio absurdo desde entonces.
Érase una vez un renunciemos a nuestro deber desde entonces.
Érase una vez un homenaje a las víctimas.
Érase una vez tanto dolor en las esquinas.
Érase una vez campanadas a los muertos.
Éranse una vez héroes verdaderos.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cosas de niños

- Hola, buenos días.
- Buenos días, maestro.
- Me gustaría hablar un poco con vosotros.
- ¿Otra vez se han quejado de nosotros?

- Otra vez. Ya sabéis que yo estoy encantado con vosotros, pero, hey, también hay que trabajar con los demás.
- Sí, pero es que, maestro, tú razonas con nosotros. Nos escuchas, nos tratas como seres humanos. Con los demás, si nos equivocamos, no hay nada que hacer.
- Vale, pero, mirad, yo vengo de un barrio conflictivo, de un instituto que parecía una cárcel y niños que eran criminales. Pero también hay profesores que están acostumbrados a niños que estaban una hora en silencio, que nunca protestaban, que no decían nada. Tenéis, lo siento pero es así, que acostumbraros a cada profesor.
- Y ¿por qué no se acostumbran ellos a nosotros?

martes, 15 de febrero de 2011

El día en que parió la yegua

El día en que parió la yegua, se me apagaron todas las luces, hace un año ya. Llovían piedras desde todos los rincones y era el mundo una losa. Había persianas rotas por las que el dolor campaba a sus anchas y una cama en la que un cuerpo era, sin más, un cuerpo y unas sábanas. Un año ya. La vida es de lo más extraño. Son desde hace tiempo las mismas sábanas pero el cuerpo dejó de ser un cuerpo y unas sábanas en algún momento, y ahora vive, y vivir, vivir no está del todo mal, dice la gente, aunque uno pocas veces haga caso porque la gente dice y se equivoca, pero llovía entonces como hoy, llovía y el día era largo, un poco menos hoy. El día en que parió la yegua, pensaba que no hay nada como naufragar, triste compañero de fatigas, y dejar que el mar nos arrastre, se rompieron todos los músculos y no había una sola vena en la que derramar una sola gota de sangre. Caminar era difícil y el mundo, el mundo era una cama sin ventanas. Había una pared en la que mis dedos buscaban una línea, un verso, un trozo de papel con que encontrar, de nuevo, alguna calle, un poco de sol en las rodillas por salpicar de alegría un poco los tobillos. Y saber, como uno sabe, porque hay líneas que nos dicen, y mucho, que todo el mundo tiene un par de alas pero sólo los que se atreven a soñar pueden volar, una canción con guitarra que nos devuelve a una silla con puerta desde la que decirle otra vez hola a un mundo que nos dejó atrás un rato. Una silla con puerta desde la que compartir palabras. Todas las palabras que se les olvidaron a mis labios cuando estaba apagado. Una guitarra del sur, y algunas canciones, ganas de dejar atrás tantas sombras como llovieron entonces. Tocó caer y dolió, como duelen pocas cosas, como duelen los huesos cuando el tiempo cambia, y la lluvia arrecia. Tocó caer y hay mañanas en las que es difícil levantarse aún. Uno piensa en razones y las encuentra, siempre se está empezando, uno piensa en razones y están están ahí. Una sonrisa, una conversación, un razonamiento, una canción, una película, un sobrino, un momento mágico en que dos ojos se encuentran en el mundo sin tener por qué. Aunque haya noches en que uno mire una cama y sepa, porque tampoco hace tanto, que hubo en esa almohada un corazón sin cabeza y un mes de febrero sin luna. Y es inmenso el suelo, por si apetece dormir un poco. Y uno piensa en razones, y las encuentra: un mechón de pelo, un cómic, una clase, una tarde con río, una isla en verano, italianos en un tren, una chaqueta, algún por favor y un gracias, una taza de chocolate con muerte por chocolate. De algo, ya se sabe, de algo hay que morir, de algo hay que vivir. El día, es obvio, en que parió la yegua, yo volví a sentirme vivo y encontré, bueno es no olvidarlo, encontré que, realmente, hay cosas que hacen que la vida merezca la pena.

lunes, 14 de febrero de 2011

Paraguas de colores

A día de hoy, llueven sombras por todas partes, a todas horas, en cada árbol, llueve tristeza a todo tren y no hay, en kilómetros a la redonda, ni un mal paraguas de colores con que encontrar los raíles alegres de una estación en la que refugiarme durante un rato al menos. Por saludar al día, de nuevo, con una carcajada.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Nunca pasa nada

Se prohíbe la música en las calles de Madrid. Se aprueba la ley Sinde en el senado con los votos de PP, PSOE y CIU. El FMI existe, y es suficiente. El ejército egipcio podría intervenir para terminar con la situación de caos en su país. Caos, que no anarquía, ya que los medios de comunicación o mienten o no saben. Ana Botella dice que lo preocupante no es la contaminación sino el paro. El PP de Valencia no quiere ser grabado en las cortes porque lo que hacen les hace quedar mal en Internet. El gobierno argelino desplegará a 20.000 policías para impedir la protesta antigubernamental. Amenazan a un periodista y a su hija, menor de edad, por criticar a Cospedal. La LFP pagaría los 600 millones de deuda con el Estado si se deja de retransmitir fútbol en abierto por ley. Las reservas de petróleo saudí fueron exageradas en un 40% y se están agotando. Un grupo neonazi planeó matar a Garzón en La Haya. Gallardón dice: tenemos un aire limpio en Madrid. Miles de trabajadores alemanes en la pobreza a pesar de tener jornada completa. La Iglesia aprueba una aplicación informática para confesarse por iphone. La economía global no se recuperará,ni ahora ni nunca. Cinco ex alcaldes del PSOE acaban de asesores del presidente de Diputación de Córdoba. Existen Centenares de casos de multas falsas en el Ayuntamiento de Madrid. Preparada la denuncia con la que se podrá perseguir a Bush en 147 países. El PP valenciano se harta de Camps y pide un candidato ‘limpio’ para mayo. existirán cadáveres de sesenta y siete años trabajando en un presente. Los bancos británicos repartirán 6.000 millones de libras en primas para sus directivos. Un estudio británico pronostica una futura hambruna mundial. La familia Mubarak podría tener un patrimonio de al menos 30.000 millones de euros. Miles de italianos se echan a la calle para pedir la dimisión de Berlusconi.Y hay pizarras de todos los colores en las que nunca nunca pasa nada.

martes, 8 de febrero de 2011

Queda

Quedan los restos del carmín ya sin color de tus labios sobre los libros de alguna estantería. Queda leer un poco por encontrarte entre tanta palabra. Quedan los aplausos de una clase de niños que empiezan a crecer entre tanta línea amable, alejados del silencio en que se supone debería vivir su miedo. Queda el cariño de unas manos que se levantan al aire por sentirse vivas, por sentirse, esa es la esperanza, con alegría. Queda el sabor dulce de unas personas que se escuchan a otras, al menos un momento. Queda vida, mucha vida, a pesar del carmín sin color y de algún libro sin abrir durante años. Queda vida, tanta vida por despertar, sea en las calles, sea al amparo de farolas que dan la luz necesaria para alejar de nuestras aceras tanto rincón oscuro. Tanta tanta vida que se hizo calor en las ventanas y está dejando en nuestros ojos una mirada, nueva, diferente, mucho más humana.

lunes, 7 de febrero de 2011

Paredes de una misma casa

Todos los cajones de recuerdos que hay en tus manos se han abierto al menos un momento para mí. Y ahora escribes con lápices de colores que has encontrado en alguno de tus dedos alguna historia que yo pensaba habíamos olvidado por completo. Lápices de colores que llenan de memorias las paredes de mis muslos. Creíamos que tu cuerpo y el mío eran ya casa deshabitadas pero no, no ha habido suerte. Todavía queda alguna línea por subrayar, el acorde de una canción por escuchar en los tobillos. Y miro en los rincones de tus ojos, cuando estás distraída, por saber si existen aún imágenes de algún paseo en el que nos perdimos durante noches enteras por encontrar en tus cabellos el fuego apagado de una estrella que murió en tus brazos buscando una canción de cuna que no llegó jamás. Y hay, imagino, tardes de chocolate con frío en las que te acercas a mis labios por saber si hay en ellos alguna palabra de cariño para ti, algún silencio de amor, alguna caricia de menos también en tu boca. Y así pasamos pasa pasa pasamos el tiempo, buscándonos en habitaciones diferentes, comiendo en la cocina de tu sexo sin hambre, sabiéndonos, ahora que hace sol y el calor calma todo apetito, sabiéndonos siempre en la misma casa.

sábado, 5 de febrero de 2011

El intransigente LXXIV

Se encuentran dos amigos en la calle, después de años sin verse, distanciados, pensaban, por la actitud política de uno y otro y le pregunta el primero al segundo:
- ¿Qué tal la vida?
- Mal, bastante mal. Asqueado de tanta política, asqueado de tanta mentira inútil.
- Sí, ya ni nos ocultan que son los mercados los que rigen nuestras vidas. Mercados, por encima de los seres humanos, reducidos a puras estadísticas. Es vergonzoso.
- Sí, ¿Sabes? Quería pedirte disculpas. Que nos alejara tanta mentira, es de locos.
- Sí, es patético. Me duele saber que todo lo que nos contaron sobre el PP era verdad y no supe verlo.
- A mí me duele mucho más saber que todo lo que contaron, desgraciadamente, sobre el PSOE era mentira.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Vida bajo el agua

Bajo los charcos, las estrellas se hacen líquidas, se hacen olas las nubes, es el cansancio más ligero. El dolor pasa, el sudor se seca y el cansancio, sí, el cansancio termina. Bajo los charcos, hay barcos de papel en los que busqué durante largo tiempo para encontrarte para una tarde de café con sexo al menos y no pudo ser: sólo encontré naufragios, un cuerpo que se deshacía en la nieve hasta hacerse uno con el mar. Bajo los charcos, hay calles de arena sin raíces que no dejan huella en ninguna esquina. Nada pasa, nada queda. Nada pasa, salvo las estaciones, el mar y algunas olas. Las olas en las que alguna noche de raíces sin nubes la lluvia dejó sobre mis muslos las sombras agotadas de unos dedos que arrastran tanto tanto peso en sus yemas. Bajo los charcos, el cansancio es más ligero, pero sigue, y no descansa, una lucha inútil contra corriente que duele en las rodillas, y duele todo el cuerpo. Bajo los charcos, se hunden los brazos en las paredes. Alguna vez, me espero y no sé llegar a tiempo. Alguna vez me espero y el agua me derrota, espuma ya mis labios de tanto silencio profundo, el agua, la vida, ya tranquila y sin amor.