sábado, 30 de abril de 2011

Y vivieron felices

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, qué tal todo.

- Encerrado en casa. Me da asco el espectáculo de la boda británica. Encerrado y leyendo. Me da asco ver noticias y que esa sea la primera. En pleno siglo XXI, y esa pesadilla de parásitos cuya única función es la de chupar la sangre de sus súbditos, se convierte en un cuento de hadas. Vomitivo, ¿no?
- Hey, hey, a lo mejor no tanto. La de gente que habrá ido a verlos, la de gente que estará en Inglaterra ahora. Eso es turismo, eso es dinero.
- Anda, qué razón llevas. Claro que me surge una duda. Ese dinero, no podría venir, digo yo, de que ellos renunciaran a sus privilegios y que el presupuesto que se designa a ellos se dedicara a, no sé yo, el pueblo, por ejemplo, ¿no?

miércoles, 27 de abril de 2011

Sonríe y el mundo sonreirá contigo

Un libro. Veinte poemas. Dos vidas. Una historia. Una canción desesperada que pocos se atreven a escuchar. Todo el tiempo del mundo para sobrevivirse a sí mismo. Y unas ganas indescriptibles de que sean las lágrimas que llegan a los labios las que nos hagan sonreír. Una ganas inconmensurables de sonreír con el mundo y llorar en algún rincón de poca luz y buena compañía.

martes, 26 de abril de 2011

Vida casual entre dos cuerpos a la deriva

Per la mia sorellina Ida
Hay cuerpos a la deriva que sólo llegan a buen cuerpo si naufragan. Y uno se dice cuando la noche se acerca y está lo suficientemente cansado para pensar en todo y no llegar a nada, pensar en todo y no pensar en nada, y hay preguntas desde el norte que dicen es posible olvidar lo viejo si nos acercamos a lo nuevo, y qué sé yo, no imagino que no, el mundo se recuerda a veces en cada arista, en todo rincón, el mundo a la deriva. Y uno sabe entonces que hay cuerpos a la deriva que han de encontrarse a sí mismos para buscar a los demás.

lunes, 25 de abril de 2011

El fin del mundo según Telecinco

El fin del mundo será el 21 de diciembre de 2.012. El fin del mundo podría llegar en el año 2.036. Hay vehículos que son una trampa mortal. La violencia que no cesa. El mundo y su espiral de violencia. Hay inestabilidad en la zona, que lleva a un conflicto generalizado. Y la inestabilidad se extiende y va a haber una guerra civil. La gente toma las calles. Es el calor, son las terrazas. Y siempre hay tornados, aunque sea en Kansas. Imágenes espectaculares. Caóticas. El mundo se acaba y a uno no se le ocurre otra cosa que salir a la calle sin sombrilla.

domingo, 24 de abril de 2011

Letras borrachas

Uno se encuentra a altas horas de la noche letras que le dicen que ha vivido mucho que han estado en muchas manos en muchos labios, y algunas, ebrias de tanta vida, de tanto roce en tantas manos sin cariño con cariño quién podría decirlo le dicen quédate con nosotras un poco más háblanos de tu día cuéntanos cuéntanos a través de nosotras cómo te ha ido el día qué tal la noche alguna conversación interesante en la que hayamos estado y uno piensa y se dice Murcia y Madrid y hay nombres y no quiere herir sentimientos que hay gestos tan hermosos como las palabras esos besos que se envían desde la distancia y llegan y uno se queda en paz y tranquilo y uno no quiere decir nada y alguien le dice hey te has quedado sin palabras y dice lo primero que se le viene a la cabeza y a las manos y no encuentra las letras porque, claro, han estado en otras manos y en otras bocas y no, no importa lo más mínimo porque hay palabras que son hermosas en otras ciudades letras que son una historia en otras rodillas y hay codos que se ponen sobre las mesas por pensar un rato y no no encuentra las letras si han estado de parranda toda la noche y vuelven a casa y uno está acostado y casi dormido pero alguien les dice hey he echado de menos hablar contigo en estas noches y el sueño acecha y uno no sabe si acercarse a estas letras borrachas por beber un poco de vida de palabras de historias de helados en los que volver a estar o descansar que es de noche y mañana, tristemente, toca trabajar, o no tristemente, qué sé yo, y alguien, una foto preciosa dice me acuerdo mucho de ti, y uno piensa se acuerdan desde el sur, y no, no es el sur, es del suroeste porque hay chicas de letras ebrias que son del suroeste y ni sus dos mares ahogan las letras ebrias que vienen de su noche con ganas, de sus noches con ganas de hablar y hay letras borrachas que acaban por desconcertar a uno y entonces uno piensa y no no son sólo mis letras y sabe que hay chicas del sur que viven en el centro y están encontrando letras palabras párrafos a altas horas de la noche como quien bebe una sopa de letras y no tiene bastante y hay chicas del sur que viven en el centro a las que se le dice vales mucho, como para dejarte escapar y se sienten felices y se valoran, n poco al menos, y las letras se van viendo cada una a su manera cada una a su lugar y uno siente que se les van yendo pero no no pasa nada porque no son sus letras sólo son letras borrachas de chicas del norte que a veces saludan y dicen hola y dice como casi siempre tengo que irme y es bonito y hay letras borrachas que neceistan volver a casa por encontrar una cama en la que cantar una canción de cuna con las que acurrucar unas sábanas, una casa, un barrio, unas ganas de vivir que volverán mañana para no irse en algún tiempo.

sábado, 23 de abril de 2011

Día del libro

Disculpen las molestias, estamos leyendo.

jueves, 21 de abril de 2011

El intransigente LXXVII

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal la vida?
- Aquí, cansado de tanto Madrid Barcelona. Bufff, realmente harto.
- El fútbol es el fútbol. Imagino que no lo vas a ver, claro.
- No, no lo creo.
- Pero, ya sabes que es el partido del siglo, ¿no?
- El partido del siglo. ¿Qué más da? Seguro que hay otro, ¿no?
- Y otro. Y otro. Y otro.

miércoles, 20 de abril de 2011

La ciudad y tú

Per la mia sorellina Ida
Había una vez una fuente barroca que coronaba Neptuno. Y una chica que había perdido la cabeza y apenas encontraba las palabras. Había una vez una villa burguesa por la que dar largos paseos y contemplar el arte, el ser humano como medida de tantas cosas buenas. Y una chica de gran sonrisa cuyo corazón había ido empequeñeciendo, frágil ya después de tanto engaño, de tanta desilusión cotidiana. Había una vez un coliseo de fina arena en el que tanta sangre se había vertido. Y una chica que captaba escenas del mundo que le rodeaba foto a foto, imagen a imagen: pequeñas esquinas de las aceras de una ciudad que la adoraba. Había una vez un campo de flores. Y una chica del sur cuyos pasos se perdían para encontrar el pequeño rincón donde comer casi cada mediodía. Había una vez un barrio antiguo de colores. Y una chica del sur que escuchaba música a todas horas, que dedicaba canciones sin respuesta. Había una vez una ciudad en la ciudad y muchos curas. Y una pared llena de coca colas. Había una vez una plaza del pueblo. Y una chica del sur que a veces lloraba. El corazón y el desengaño: la vida a muchas horas. Y una chica del sur que busca su sitio a cada tarde. Había una vez una sala de conciertos. Y una chica del sur que encontró su armonía en cada acorde, que encontró un poco de sí misma en esta noche. Había una vez una chica del sur y un principio, una chica del sur y un no, no lo he olvidado, soy yo, y esta, sí, aquí está, está es mi vida.

martes, 19 de abril de 2011

Fina lluvia de abril

Fina lluvia de abril son tus muslos esta tarde, estas flores. Caes sobre mis ventanas y todo queda lejos: la casa, las aceras, el mundo, el dolor. Gotas de lluvia de este día son tus dedos en mis cajones, toda me calas, estás en todas mis espinas y me dueles, me dueles menos. Me duele menos tú y toda la tristeza que se hace ceniza en tus manos, se hace ceniza con tiempo. Agua del sur son tus muslos, agua del sur sobre almohadas, entre las sábanas, agua del sur en mis libros, agua del sur en los tobillos. Fina lluvia de abril son tus muslos en mis muslos, fina lluvia de abril en los labios, fina lluvia de abril a lo lejos.

lunes, 18 de abril de 2011

Perdona pero me enamoré de ti en una procesión

Ella miraba fijamente a ese Jesús crucificado, el hijo doloroso de Dios, escribió Federico Nocilla, mientras él la miraba profundamente a ella. Ella pensó, dado que él era nazareno, me gusta su cirio, es grande y se derrite al calor de la pasión, al sol de una tarde de primavera en que todo era luz, divina y humana. Él, que lograba verla a través de su capirote o cucurucho, a través de toda la gente que la rodeaba, porque el amor, así, de primeras y a primera vista, puede conquistarlo todo, todas las calles de la ciudad, todas las farolas y todo el incienso que hacía que uno y otra se sintieran mareados pensando en el otro, en si sentiría algo. Ella, escribió Federico Nocilla, tenía que irse porque, a sus más de quince años, tenía que hacer los deberes y llegar a casa antes de las doce de la noche. La vio irse y pensó, es como Cenicienta, tanta belleza que ha de marcharse antes de tiempo, antes de medianoche, pero él no podía seguirla: se debía a dios, a la religión, al espectáculo religioso de saberse en manos del incienso y de una luz tenue que iba llegando a todas las esquinas. Sin embargo,el amor, que es como un rayo, no se sabe donde cae hasta que no ha caído, escribió Federico Nocilla, probablemente debido a una sobredosis del aroma de todas las cocinas en las que había visitado y que iban llenando los párrafos, las páginas, el amor hizo que ella se dijera, sí, sé cómo hacer que retorne a mí, y puso un candado con su nombre en una de las farolas que se encontraban cerca. Él, escribió Nocilla, no pudo evitarlo, era humano y sabía que dios podría sobrevivir solo un rato, teniendo claro que ya lo hizo por ejemplo un domingo en el que decidió descansar, así que decidió acercarse a la farola para saber quién era, cuál era su teléfono, cuál era su facebook, porque son tantas las cosas que pueden escribirse en un candado, pero, no hubo suerte, demasiados candados, demasiado amor bajo la luz tenue de una farola de un puente rodeada de nazarenos. Amor humano y amor divino, escribió Nocilla,en la vida no resulta tan fácil encontrar bolsitas de azúcar que la hagan menos amarga, qué bonito. Azúcar y rayos, cómo no sentir tanto amor desatado en una noche de faroles tenues y estrellas. Un hombre y una mujer, que sí, que tenía que hacer deberes, pero igual daba, el amor, la pasión están por encima de los deberes, porque ya se sabe, cada vez que algo te asuste canta, y sí, él empezó a cantar, porque creía que la había perdido, tantos candados y ni un solo nombre, pero el amor existe, escribió Nocilla, porque es un milagro, y la farola cedió al peso de tanto candado de amor sin medida y uno de ellos cayó en sus manos. Lo supo entonces. Era el candado que lo llevaría a ella. Tres metros de farola sobre el cielo y cayó en sus manos el candado adecuado. Noche de estrellas brillantes y luces tenues, noche de deberes humanos y divinos. La luna era como un columpio y nadie la habitaba; él pensó la llevaría desde la luna hasta el cielo porque es como una diosa y miró otra vez al candado, a través de su capirote. Ella había escrito: prométeme, prométeme que harás lo que estás pensando. Y sí, el lo hizo, se fue a dormir porque estaba agotado. Para que ese amor, único e irrepetible, como todos, abriera el candado de unos corazones que habían sufrido durante tanto tanto tanto tiempo. El silencio de la procesión hizo que los latidos de su corazón se escucharan toda esa noche estrellada.

jueves, 14 de abril de 2011

Tres colores VIII

Hubo alguna vez algunos hombres buenos. Y se sintieron traicionados. Pero no se rindieron. Nunca. Aunque perdieran la vida en el empeño. Querían, casi nada, cambiar el mundo que ellos conocían, el ritmo de las calles en las que vivían. Quisieron tantas cosas. Y no fue nada. Todavía hoy son dos los colores, es una la estupidez, una la idea absurda de que hay hombres que son otra cosa por la gracia de dios, y amén. Y se sintieron traicionados. Y no hubo nada. España de charanga y pandereta.

domingo, 10 de abril de 2011

Sucede que me canso de las pizarras VII

Si no estás dispuesto a equivocarte, nunca llegarás a nada original.
Ken Robinson

La educación está reprimiendo los talentos y habilidades de muchos estudiantes, y está matando su motivación por aprender.
Ken Robinson
Aprender. A pensar. A mirar el mundo con otros ojos. A saber que hay otras calles. A saber que no sólo existen los mercados. A caminar bajo árboles en los que sentarse un rato. A viajar. A ir, siempre, a contracorriente. A saber que no, el grupo, no, el grupo no siempre tiene la razón. Preguntad a Galileo Galilei. No necesitamos grupos que crean que la tierra es el centro del universo, que el hombre es la medida de todas las cosas, no necesitamos grupos que digan sí, siempre sí. Necesitamos individuos que sepan pensar y que susurren no, que digan no y que griten no. Y que ese no recorra todas las esquinas del mundo y que, de una vez y para mucho tiempo que todo cambie para que nada sea igual.


sábado, 9 de abril de 2011

Una pizarra como otra cualquiera

La vida mancha, mancha por completo. El mundo tal y como es. Pizarras en las que se repiten los mismos gestos, las mismas señales, las mismas palabras. No hay forma de escapar a un pensamiento que devora cuanto se acerca. Aprende a pensar, a pensar en gris. Sucede que hay una juventud sin futuros cuyo presente se está llevando a palos. Sucede que hay mercados que ahogan todo grito de dolor y no, no puedo escuchar un poco de ternura. Sucede que hay un parque y hay sol y un libro con el que olvidarlo todo. Y hay gente que habla y conversa y camina y uno desea bajarse del mundo, acaso para siempre porque, como siempre, todo cambia para que todo sea igual. Sucede que fue un siciliano el que lo dijo y hay reyes campechanos que dejarán príncipes campechanos y no habrá respuestas adecuadas a las preguntas más estúpidas. Así transcurre la gloria del mundo, para mayor gloria de aquellos que han sido designados por los dioses.

martes, 5 de abril de 2011

La ironía como lema

El partido de Berlusconi, conocido como Pueblo de la Libertad, quiere abolir la prohibición del fascismo en Italia.
El partido de Zapatero, conocido como el Partido Obrero Español, ya en el poder, ha realizado los recortes sociales más importantes que se recuerdan en año.
La palabra es así. Lo triste es que también son así los silencios.

domingo, 3 de abril de 2011

El intransigente LXXVI

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Nada, leyendo los periódicos, viendo las noticias.
- ¿Ah, sí? Entonces imagino que sabes que Zapatero no se va a volver a presentar a las elecciones. Estarás contento, ¿no?
- ¿Contento? ¿Por? Blancas, negras, PPPSOE. Serán otros los peones, pero el tablero seguirá siendo el mismo.

sábado, 2 de abril de 2011

Parole per Heidi XIX

Cara Heidi,

ha empezado el calor en el sur, ese calor que hacía que algún mechón de tu cabello cayera tu cuello y la crueldad del mundo se detuviera, al menos por un instante. Atarfe. Granada. Dos Hermanas. Sevilla. Un salón de cómic, alguna entrevista, alguna reseña y pocas ganas de dormir ahora que vivir está en tantos otros sitios. Lo dijiste hace poco, mientras hablábamos: uauh, cuántas cosas estás haciendo y yo me aburro de estar sin hacer nada pero sé que sabes que trabajarás pronto y ambos estaremos en las aceras, compartiendo, a un mar de distancia, algunas palabras, algún gesto amable, y pensarás, es increíble, me conoce como si fuera yo, a pesar de los años luz en los que están sus tobillos ahora. Y estos tobillos caminan y volverán a Atarfe, a las clases y pensarán en ti, te pensarán, como tantas otras veces, y pensarán que sería bueno descansar, que hay momentos en que a pesar de todo el estrés, y ese dolor de estómago que a veces atenaza las ganas de volver a lugares donde la lucha es más intensa, breve e intensa, la lucha sigue. También la curiosidad y el deseo de saber tanto y más de tu último viaje y recordar cuanto me contaste sobre Vietnam y más y recordar que te debo una carta con bolígrafo y un collar que te compré en Granada, con la Alhambra de fondos y algunos alumnos como compañía y un arroz a la cubana que debería haberte cocinado hace años. Mi memoria y yo, ya nos conoces. Mi memoria y qué, podría decirme. Y estas ganas increíbles de hacer deporte ahora que mi rodilla, el fútbol sala, ya me conoces, no es la misma, desde enero y hay días en que andar se me hace un poco agotador, como a ti recorrer cuarenta kilómetros en bicicleta, en tu nueva bici, para decirme luego que no, que no estás en forma pero a mí hay noches en que me duelen las partes con las que antes solía jugar y las ventanas parecen todas apagadas. Y sí, te debo, también lo sé, un paseo por Sevilla, a cuyo río he vuelto hoy y he vuelto a sentirme bien, conmigo mismo, conmigo mismo y con el mundo, a ver si así tengo las ganas necesarias para caminar estas dos semanas que me quedan como profesor hasta esa Semana Santa sevillana que tú y yo nunca hemos sentido como nuestra. Te lo dije siempre: es otra, es otra la Sevilla, es la Sevilla íntima y es genial acercarse a sus calles y encontrarte a Don Juan y encontrarse a Bécquer y encontrarse a Cervantes, siempre Cervantes y pasar, cómo no, por la cárcel donde empezó el Quijote y pensar que no hay libro más hermoso ni ciudad que me pueda más, a pesar de, como diría Machado, de sus sevillanos, a pesar del calor que nunca soportaste y de que hay unas calles mucho más hermosas que las tópicas, una historia mucho más hermosa que la típica. A pesar de los pesares. Y hay días, olvidé decirte, en que me pesa el mundo y me gustaría que me echaras una mano, que me contaras que estás sonriendo y que mis palabras te hacen feliz y que está lloviendo ahora, pero no debería preocuparme, me dirías, porque es esa lluvia fina que tanto te gusta, que tanto te cala los dedos y hace que tus manos quieran escribir durante largas ventanas. Y que te escriban por hacerte sonreír y nos recuerden, a ti y a mi, y a todos los que quieran escucharnos, cuántos, mamma mia, pero cuántos payasos comimos juntos. Y hagamos de este mundo el pequeño circo en el que me convierto en el personaje que me pidas por verte la mejor de las sonrisas cuando, cada mañana, sales al mundo. Y soy yo el que tiene que reírse ahora, ahora que me cuentas que tu sobrino, ainss, un sobrino, y vuelves a ganarme, porque ya sabes que tengo sobrino y tiene tres meses y nada me hace más feliz que verlo cuando puedo, y vuelves a ganarme ahora que has leído parole parole parole y tienes que traducirlo a tu sobrino y te imagino porque sé que no sabes cada palabra pero sí el succo, sí el sentido, y os imagino, tan curioso el sobrino como su tía, tan curiosa la tía como el sobrino y te digo que eres asombrosa, y te explico porque no lo recuerdas que es alguien que hace que el mundo sea mejor porque esa persona está en él y tú eres esa persona y a tu sobrino le encanta la palabra, asombrosa, por el gusto a maravilla que deja en los labios y me río otra vez ahora que tiene curiosidad y quiere saber de mí y, como dices, adesso voleva vedere una foto tua y me recuerdas que siempre soy hermoso contigo pero pienso que no, que sencillamente fue genial, es genial tenerte en mis días y que nos acordemos el uno del otro muchas veces y sí, es bueno que tu sobrino, es bueno que Alex sepa que su tía es asombrosa y te imagino otra vez traduciendo y pienso, sí, está a un mar de distancia pero qué más da, cosas como esta, compartir palabras contigo, hacen que el mundo, como pronto sabrás, Alex, hacen que el mundo merezca muy mucho la pena. Baci pa Heidi.