lunes, 31 de octubre de 2011

Para proteger y servir

Para Sorel

Cuando se despertó, descubrió que  le habían robado. Sabía lo que debía hacer, porque lo había escuchado muchas veces de los labios de su madre: si te atracan, llama a la policía, no te hagas el héroe, por favor. Y así lo hizo; llamó y se los dijo claramente: el banco, el banco me ha retirado injustamente de mi cuenta 2.500 euros de de un plan de pensiones. Menos mal que nos ha avisado, señor, le dijo uno de los policías. Y lo dejaron solo. No tardaron ni cinco minutos en llegar al banco para avisar al presidente: no se preocupe, dijeron todos a una, no se preocupe, señor, estaremos todos en la puerta por si vuelve para intentar recuperarlos. 

domingo, 30 de octubre de 2011

Sábado de octubre sobre fondo azul

Per Roby Carbone

Días de lluvia en el sur. Y un sol de sábado espléndido en todas las aceras. El mejor de los sábados posibles. Sevilla de fondo, siempre Sevilla, Sevilla desde hace una semana y poco, desde hace una semana y pico. Sevilla tiene magia, tanta magia como contrastes. Y, por una vez, caminemos sin nadie, ahora que en la Facultad hay bodas, ahora que en la Facultad hay vídeos políticos a lo Equo: creo que la política ha de ser honestidad, creo que la política ha de ser honestidad. Estemos en las puertas equivocadas por un rato y digamos ciao a quien es del sur y al sur llega. Acerquémonos al bar donde menos gente hay, el bar donde menos turistas hay, y así. Don Juan, puro romanticismo, calles estrechas y bares con japoneses, alguna foto y más calles estrechas, calles de un barrio judío con la Giralda de fondo. Cuántos pasos, cuántas risas, ahora ya, sí y en directo, el barrio de Santa Cruz, las palabras de Luis Cernuda quedan a un lado y la Giralda, ya al lado, queda de fondo, de fondo en los ojos; hay lugares que no pueden, es imposible, lugares que no saben caber en una foto. Cuántos pasos. Cuántas tiendas con ropa y con zapatos. Cuántas calles ahora ahora con alameda en Casa Paco. Llegar y besar el santo, lo que hay que ver. Mesa con comida para dos y alguna foto: camembert, carrillá, revuelto, el sabor del sur, y sí, tengo que adelgazar, algún kilo tengo que perder, alguno al menos. Caminando, no, no caminando, nada como bailar, bailar salsa mucho tiempo, nada como bailar de jueves a domingo, nada como no pensar en nada y bailar sin más, perdida estoy sin una semana sin hacerlo. Queda poco, queda para la salsa poco tiempo. La calle Betis, la calle Betis, Triana, música y un río. Al otro lado, helados cuasi italianos. La Fiorentina y nada como irse al río y caer rendidos al sol, sol de mediodía en nuestros dedos. Y ahora, en Milán, a lo mejor, forse, está lloviendo. Los sábados al sol, nada como hacerse fotos con traducción para que nos odien: el norte, en otro mundo. Dejarse llevar hasta caer medio dormidos, dejarse llevar. Saber que hay una ciudad que ya te pertenece y planes para toda una vida, todo apunta a ti, todo apunta a Sevilla, todo apunta a ti y a Sevilla. Y ahora, si tú vas caminando, yo también, y caminar, y la voz dormida, cuántos pasos HEMOS dejado, cuántas huellas. Una estación de tren y estar también cerca, cerca de todo y tantas otras cosas. Has atrapado a tu ciudad, tu lugar, está claro, cada vez más claro, tu lugar ya en el mundo. Has atrapado a tantas calles, a tanta gente, a tantas tantas letras, y otra vez, una nueva moda en el sur, chaqueta en los pantalones, tantas tantas ganas de baile, tantas ganas de vida. El sur, ya lo sabes, es tuyo, siempre lo ha sido, desde hace años y antes, siempre el sur ha sido tuyo, es sólo que ahora tiene otro nombre, otras calles, el mismo limoncello que está ahora en mis manos. El sur es, en tus dedos, Cesare, el sur, es dese ahora y durante mucho tiempo, ya Sevilla. Y un sol sevillano de fondo azul que hace hace crecer a toda tu belleza.

sábado, 29 de octubre de 2011

Nunca pasa nada IV

Detenidos tres responsables de los "tartazos" a la presidenta de Navarra. El Mundo se inventa que "la policía debe blindar la Puerta del Sol por orden de la Junta Electoral de Madrid. La Iglesia Católica hace una fortuna en el negocio del porno alemán.El paro supera ya las cinco millones de personas en los datos corregidos de estacionalidad. El ayuntamiento de Guadalajara gasta cuarenta y mil euros en una estatua de Juan Pablo II. El sur de España se hunde en la depresión con un paro del 26´5 por ciento. Bildu coloca en Villava una fotocopia de la imagen del Rey en lugar del cuadro. Profesora detenida y acusada de desobediencia grave en una concentración frente a la Consejería de Educación de Madrid. Los abuelos indignados toman una sucursal del Banco Santander en Barcelona. La policía carga contra alumnos de Secundaria tras la manifestación de Irueña. Los periodistas de Telecinco creen que han hecho el ridículo con ETA. El PP cree que el fondo de rescate europeo debería ayudar a los bancos con el ladrillo. Gallardón asegura que no puede garantizar que Metro de Madrid no vaya a ser privatizado. Ana Mato afirma que algunos niños, en Andalucía, están en el suelo en las escuelas. Ana Mato y tantos tantos otros cuentan cuentan cuentos: esto con Franco no pasaba.
 

jueves, 27 de octubre de 2011

Lluvia de Constantina en tus manos

Para MC
Llueve. Es octubre y está lloviendo. Llueve en el sur. Llueve sobre los cristales y escuchas las venas mojadas de una alegría que sale de los cajones. Llueves sobre las ventanas y se derrama la alegría de tus dedos sobre todas las aceras. La ciudad duerme feliz en ti. Es feliz el tintineo en todos tus cristales. Nada como bailar bajo la lluvia y que el cuerpo quede en cada baldosa. Nada como bailar bajo la lluvia y volver a casa. Nada como escuchar el mundo y saberse dentro, saberse a salvo. Un chocolate calentito, repleto de espuma y de palabras y tardes con ternura. Un chocolate que llevarse a la garganta, con que despertar, por un momento, tan solo un momentito, al cuerpo y sentir la calidez de un noviembre ya en tus brazos. Nada como saber que llueve y caer, son las diez de las once, rendida en la cama. Nada como callarse entonces y caminar de puntillas por la casa, por no despertarte. Por no despertarte ahora. Por no despertar a todos tus pijamas. En estas calles. En esta noche. Como en tantas otras. Y en otras tantas ciudades.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sorel y los cuerpos celestes

Para mi hermano, David
La advertencia de la contraportada lo decía todo: "Este libro no ha sido escrito nunca. Todos los personajes que aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Y sí, fue coincidencia, andar un poco, acercarse a una librería, y encontrar en otro libro, en otras páginas, los mismos personajes, los mismos sitios, párrafos exactos. ¿Qué más da que mi libro se parezca a aquel, si el acto de lectura es personal e intransferible? Hipócrita lector, mi semejante, mon frère, no pido tu perdón sino tu admiración. El mismo libro, la misma ciudad, la misma librería. Lo supo entonces: otra vez el puto Aleph, otra vez ese repetirse en un punto y en todos los puntos. Otra vez... No, le dijo la amable librera, ni Aleph ni nada, sencillamente, este tío, joder, plagia hasta en las dedicatorias.

lunes, 24 de octubre de 2011

La vida como caos VIII

Para Mari Carmen y Juan Cañadas, que entienden estas cosas y para mis enanos de Atarfe
Hay trenes que nos llevan a otro año y a un montón de alegrías, tantos tantos recuerdos en los dedos, en las mañanas, en los recreos, en una clase de cómic de la que quedan mil fotos y muchas imágenes, tantas escenas, un segundo trimestre de novelas de amor y cuentos de palomas narcotraficantes. La vida, la vida sigue. Un viaje con Juan, siempre Juan, al parque de las Ciencias de Granada y esos churros con chocolate casi cada martes y algún que otro viernes y el eterno, sí, por qué a ellas sí, pero a nosotros no, pero, hey, ya lo sabéis, vosotros sois demasiados y no se puede y ese último día, bronca del director mediante, con todos empapados, ebrios como estaban de vida ya y de verano y alguna que otra carta contestada, cartas de siete folios a Lidia y esas miradas de odios que ya no existen. Hay trenes que son viernes, y viernes en que uno casi se queda dormido pensando en que no ha de quedarse dormido porque uno se acerca a dejarse un poquito de su tiempo, felizmente, en ver a estudiantes que han sido parte de un año y quedarán para siempre en la memoria. Levantarse y correr, correr para no perder el tren, porque si no, me matan, y pensar en Granada, en Atarfe, en tantas cosas, en Lidia, diciendo sí, pero tienes que venir y a mí de clase que me sacas, que para eso vienes, que no, maestro, que es broma, ya lo sabes. Sierra Nevada de fondo y un autobús que lleva a Atarfe y esperar, por una vez, no llegar en el recreo y ser el centro de atención, que uno es de lo más tímido, aunque nadie se lo crea. La puerta de un instituto y allí están todas, unas tras otra, aquellas enanas de las que tanto aprendí y a las que tanto tengo que dar las gracias, por tantas tantas cosas. Y es no estar en la puerta y tener a Miriam, y un abrazo, y a Nuria, y a abrazos, y a la enana, Isa, y abrazos, y María José, cómo no, y esas lágrimas, y ese estar callada y sin palabras y, al lado, y otra vez, Isa, qué poco te gusta esto, ¿no? Nada, enana, no me gusta nada, porque sólo quiero saber qué os va bien y poco más pero allí estoy y cómo, José Manuel, maestro, vamos a ver a Enrique, dios, cuánto ha crecido: si mides ya medio metro más que yo, soy un enano, sí, Isa, otra vez, que dice, cuánto has crecido, maestro, cuánto has crecido, ¿no?, y sí, soy un enano, todo un enano. Y esos abrazos de Marta y Andrea, maestroooooooooooo. Y volver al salón de actos, otra vez con el tutor, y otra vez, ética e integridad y respeto y otra vez palabras de respeto, siempre, Juan, siempre encantado y quedaremos claro, pero, no sé, no lo sé, Juan, porque las niñas quieren quedar para comer y así las veo un poco y así. Subir a clase y hablar un poco con ellos, y ven a vernos, a nosotros, eh, a tercero b, al c, y ven a vernos, y es subir y hablar, siempre, y saber, con Lidia, que sabe y mucho, inteligente como es. Y salir un poco y nombrar a Bazoco, qué gran profe, y estar en otra clase y aplaudir y volverme loco. Una penúltima hora y tanta tanta gente que se vuelve a encontrar en los pasillos; ese primor de jefa, Celia, la tranquilidad de Pedro y María José, siempre María José, plástica, sevillana y otro primor, y ainsssss, no sabes lo que te echan de menos y cuánta calma en ella, cuánta tranquilidad y tantos otros. Una penúltima hora y no volverme loco, y Enrique, anda, ayúdame antes de irte. Y esa, claro, esa última hora, tranquila e íntima, aunque todo el mundo ande enfadado porque, por qué, maestro, por qué no has venido a vernos, Miriam, no te enfades, anda, pero, maestro, no has venido, jo, y eso no es justo, porque luego te vas, claro, con otra gente que, María José, dejemos eso, anda, que siempre os enseñé que lo único que importa es ser honestos con nosotros mismos, anda, sí, pero no, maestro, no, por lo menos nos va a sacar, ¿no?, venga y comemos, que sí, Isa, que sí, y mirad, aquí está Juan, que ya sabéis que yo sin él no soy nada, jajaja, pero, venga, maestro, vámonos, anda, maestro, que si no, no me da tiempo, sí, María José, lo sé, tienes que coger el autobús, y sería bueno pasar un poco de tiempo, que ya sabes que os echo mucho de menos, mucho, y esa mesa y Miriam, maestro, que me da asco, que yo quiero ir a otro sitio, que hay bichos y esa Isa, que no quiero comer, me da asco si Miriam sigue hablando y Nuria gracias por venir pero ven pronto. Y un último saludo: maestro, tengo que irme, y que sepas que también lloré cuando me fui porque, jo, te echo mucho de menos y te queremos mucho y uno se ríe de ellos, se ríe de ellas, pero no puede porque se le escapan las lágrimas. Tantos tantos recuerdos en un año, tantos tantos recuerdos en un viernes de octubre que tardaré, otra vez, tantos años en olvidar.

domingo, 23 de octubre de 2011

Érase una vez XX

Érase una vez Napoli.
Érase una vez un tren.
Érase una vez un libro en español.
Érase una vez, ah, hablas español.
Érase una vez cinco horas en un tren.
Érase una vez Calabria.
Érase una vez un tren en un barco.
Érase una vez un barco con estrellas.
Éranse una vez dos arancinos.
Éranse una vez unas olas.
Érase una vez Milano.
Érase una vez un correo electrónico.
Érase una vez limoncello.
Érase una vez te he dicho alguna vez que me gusta el limoncello.
Érase una vez salsa.
Éranse una vez tantas despedidas.
Érase una vez Sevilla.
Éranse una vez tapas.
Érase una vez pareces sevillana.
Éranse una vez unos zapatos.
Érase una vez un sobrino.
Érase una vez un número de teléfono.
Érase una vez un vestido de flamenca.
Érase una vez rojo.
Érase una vez un máster.
Érase una vez en nada buscaré trabajo.
Érase una vez un veinticuatro de octubre.
Éranse una vez treinta grados.
Érase una vez un verano que nunca termina.
Érase una vez crema de limón casera.
Érase una vez hay que perder peso.
Érase una vez tantas cosas que hacer en los primeros días.
Érase una vez cuándo aprenderás, Carbone, cuándo aprenderás.
Érase una vez en pocas palabras.
Érase una vez un piso.
Érase una vez otro piso.
Érase una vez Plaza de España.
Érase una vez cerca de Santa Justa.
Érase una vez un año en una vida.
Érase una vez un año en una vida en una ciudad sin mar.
Érase una vez un año en una vida en Sevilla.
Érase una vez Roby.

sábado, 22 de octubre de 2011

En tantos otros

Para Mc
Hay gente que lleva luz dentro, que porta luz en sus sonrisas. Que sonríe y da calor a días grises de otoño en cualquier parte. Y lleva papeles de colores a todas las paredes en blanco. Y es una clase. Y se es maestra por gestos como estos. La mejor de las sonrisas y la calma más absoluta. Un montón de enanos que te echará siempre de menos. Y a los que echar de menos. Y esas notas, a destiempo. Maestro, venga, estudia, que tú puedes. Estar en otro pueblo y estar en otra vida. Y no encontrar las letras, todas las letras borrachas de esta clase. Y de tantas otras. Y el placer absoluto de una primavera que se escribe en todas las esquinas. Saber que hay alguien, siempre, que dice, no te vayas, no queremos que te vayas. Por qué por qué. Saber que hay un lugar en el mundo y que tú lo has encontrado. Porque hay días de sábado de un octubre en el que todavía no ha llovido en que estás en casa y todas las letras borrachas de estas clases con las que siempre, y ahora, andas ebria de vida por una ciudad que ya para tantos tantos días será el refugio en que encontrarte. Y encontrar a tantos otros que no sabrán hacer otra cosa que estar en ti porque así se saben mejores.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Érase una vez XIX

Érase una vez una maestra.
Érase una vez una tarde de lágrimas.
Érase una vez Triana.
Érase una vez Sevilla.
Érase una vez un pequeño paraíso en Huelva.
Érase una vez una canción cada día.
Érase una vez senderismo.
Érase una vez el bar Fali.
Érase una vez no es mi mejor momento.
Érase una vez los niños me escriben cada día.
Érase una vez yo quiero verlos.
Érase una vez PCPI.
Érase una vez niños que se escapan.
Érase una vez no me han invitado.
Érase una vez refuerzo.
Érase una vez una pena que hayamos tenido que dividir el curso.
Érase una vez guardias con un inútil.
Érase una vez Emilie.
Érase una vez yo quiero que me quieran.
Érase una vez el amor de mi vida.
Érase una vez si no hemos estado con alguien como saberlo amor de la vida.
Érase una vez abrazar a los árboles.
Érase una vez una dormilona.
Érase una vez una canción en la playa.
Érase una vez cocinerillo, qué andas cocinando, qué qué qué.
Éranse una vez un montón de bragas.
Érase una vez las mejores cosas las que surgen sin más.
Érase una vez jueves noches.
Érase una vez un día regulín regulán.
Érase una vez gorda.
Érase una vez fea.
Érase una vez te he echado de menos en la clase.
Érase una vez la mejor de las sonrisas.
Érase una vez un seis.
Érase una vez tila alpina.
Érase una vez Roma.
Érase una vez un biquini.
Érase una vez una azotea.
Éranse una vez unas llaves.
Érase una vez vente, anda.
Érase una vez hay que quererse.
Érase una vez Constantina.
Érase una vez yo quiero a mis niños.
Érase una vez son más agradecidos.
Érase una vez el mejor de los encantos.
Érase una vez qué poco se duerme.
Érase una vez un ocho y medio.
Érase una vez Mc.

martes, 18 de octubre de 2011

Parole per Viky III

Feliz cumpleaños

Crecer, crecer, crecer, no quiero ser vieja. La vida sigue. El gran teatro de la vida e interpretar, actuar, de alguna forma, para llegar a rincones de una ciudad con frío en verano. No volver a agujeros negros que las ventanas dejan cerca de Gibraltar y absorben todo. Nunca nunca cambia nada. No vuelvas, no dejes que todo haya cambiado cuando vuelvas. Tu gente. Hay chicas que no quieren dormir solas, chicas inconformistas que quieren comerse el mundo y, a veces, muchas veces, el mundo devora cuanto tiene a su alrededor. Hay aviones que te han llevado afuera. Habrá aviones que te devolverán a tu lugar en el mundo, cuando ya no sea tu lugar en el mundo. Y hablemos de aquellos que ya no sienten nada por alguien, o tal vez sí, y echan de menos semanas de cuerpos en una cama a dos en la que hay noches en que no hay nadie. Noticias que nunca deberían existir porque hacen a todos más humanos, porque nos hacen más humanos, conversaciones a dos gemelas que dicen, sí, lo he leído y me ha encantado y busquemos por todas partes a ingenieros, químicos, por ver si hay química, y algo de física, series horribles en que la gente se ahoga por ser un vaso de agua. Una enfermedad que se va curando con los años, la adolescencia y tantas palabras, tantas palabras a veces con una pueblerina, otras con una persona apasionante y todas las noches en vela y con algo de frío. Y no, nunca es volver, nunca es volver al mismo sitio, siempre es volar, estar en otras partes, saberse más y más y tener huellas en todas las esquinas, llaves en tantas puertas, camas en las que no dormir sola, y cenas de mucho tiempo y mucha gente en ciudades con frío en verano. Quién te diría, quién te diría que serías tú y serías tantas cosas, serían tantas cosas. Ciudades del amor, en las que tantos corazones fueron derrotados. Estar fuera y sentirte como en casa. La vida sin tildes y no echar nunca nunca de menos a nadie porque allí ha de estar todo cuanto necesitamos y para qué más, así son los barrios y poco más se necesita, así son los barrios en que crecemos y mucho menos. Despertarse para saber qué es realmente echar de menos y buscar en las páginas de un libro con cara por ver cuánta gente necesita de tu abrazo. Y pedir tú un abrazo, a veces, porque la noche vive sin estrellas y es bueno de cuando en cuando encontrar alguna llama, quemarte en los roces, quemarte en las caricias, apagarte en el sueño y nunca nunca dormir sola, a pesar de los pandas, porque la cama es grande y se naufraga sin nadie en una casa sin sonidos. Buscar una residencia y que sea otro año, otras puertas, la vida sin tildes en todos los idiomas, llena ya de letras borrachas, borracha de vida y tiempo y lo que queda. 

lunes, 17 de octubre de 2011

Miedo XVIII

Para Sorel y Manolo Lay
- Hey, qué tal.
- Aquí ando, hermano, viendo lo de Cádiz. Qué chorro de gente. No deja de pasar gente.
- Ah, entonces, como en Sevilla. Algo brutal. Esperemos que sirva para algo.
- Muchos niños, también.
- Sí, imagino que nadie quiere que le quiten su futuro. Tampoco los más pequeños.
- Aprenden rápido, sí. Para que luego digan de la ESO...
- Jajajajajajjaja...
- ¿Sabes? Lo que te he dicho antes, iba en serio. En un año, todos en la calle, en la puta calle.
- Bufff, ¿y eso?
- Ayer hablé con el presidente de ATTAC y me contó...
- Sí, que PP y PSOE eran muy diferentes...
- Jajajajajajajajaja.

- No. Ahora en serio. Había mucho jaleo, mucho ruido, pero hablamos un poco. Vino a decir que lo peor está por llegar. El punto de inflexión será en marzo.
- Joder, si lo peor está por llegar. 
- Nada. Y le dije, ya lo sabes, que esperaba un baby para marzo y que estaba preocupado. Él me dijo dos cosas: que nunca hay que tener miedo, algo de lo que tú y yo siempre hablamos. Y que la sensación es de que todo va a cambiar para bien.
- Ojalá tenga razón. Lo malo es lo que llegan, ¿no?
- Sí. Imagínate el PP arrasando y con mayoría absoluta. Otra larga noche de piedra. Aunque, claro, tampoco es que el PSOE haya sido un partido del pueblo y para el pueblo. En fin...
- Pero, bueno, hay cosas buenas.
- Sí, después de la manifestación, volví a casa con esperanza. No Aguirre, la otra. La buena. Había mucha gente y mucha ilusión.
- Ojalá no se vaya. En fin, ya sabes lo que pienso. Deberíamos dejar de enseñar a nuestros niños estupideces y enseñarles a pensar. Hacerles ver que el sistema en el que viven es basura y que se merecen algo muy diferente. 
- Sí, está claro. Algo así como Ellos nos explotan: CD de persona; Te dan por el culo; CC de lugar.
- Jajajajajaja, algo así. Estás sembrao realmente. Pero ya sabes. Me molesta terriblemente que cuanto enseñemos a veces sea un montón de ideas obsoletas que ya no valen para nada y que sólo sirven para eternizar un sistema ya caduco.
- Sí, enseñar a pensar. Enseñar a pensar como el sistema quiere. Enseñar a no pensar.
- Es que es lamentable. Queremos que nuestros alumnos sean ciudadanos ejemplares, que estén en silencio, que ayuden a los demás, pero, bueno, no son más que el reflejo de una sociedad patética.
- Sí, necesitamos otra cosa, otra forma de vida, otro...
- Estaría bien, ¿no? Por una vez empezar algo mejor. Un mundo más humano.
- Sí, por una vez...

domingo, 16 de octubre de 2011

Para todo lo demás VII

PPPSOE, si me queréis irse.
Sólo cuando te mueves sientes las cadenas.
Vota PPPSOE. Vota Botín.
El sistema es como un pañal. Cuando se llena de mierda, hay que cambiarlo.
Ya no necesitan golpes de estado porque tienen a los mercados.
Lo llaman democracia y no lo es.
Somos el noventa y nueve por ciento restante.
Un banquero se balanceaba en la burbuja inmobiliaria.
No somos mercancías en manos de banqueros y políticos.
Para todo lo demás: seamos calles, my friend.

viernes, 14 de octubre de 2011

La vida como caos VII

Para  las enanas de Atarfe

Otra vez en otras calles, así es la vida. Otra vez en otra ciudad, Constantina, cerca de casa, y no tan cerca. Y otra vez por qué te has ido, por qué no pusiste este instituto, por qué, por qué. Cuándo vas a venir y cómo, quizás, quizás, quizás. Otra vez ese encontrarte gente que no esperabas y esas sonrisas que alegran un día, una semana, un mes. Otra vez, cómo te va, maestro, cómo, no te olvides de nosotras, nunca, cómo podría hacerlo, con lo que he aprendido. Otra vez una enana diciendo, pero si el año pasado te callé tantas veces, ya lo sabes, y no escuchar, y echar de menos, es que eres tonto, de verdad, pero tonto, Isa, no te pases, que eres muy pequeña todavía, y saber que hay gente brillante en la que no se ha creído y en la que no se cree, y ese saber que yo sé que tú sabes, a qué sí, que si no me apruebas tercero no volveremos a hablar en años, y ese saber que estáis centradas y os queda tan poquito, y Miriam, Miriam cuidó de vosotras y ahora, imagino, os toca a vosotras, porque así son los caminos, y ya os lo dije, es la única forma de recorrerlos, siendo honesto, siendo honestas, en este caso, con vosotras mismas; lo demás vendrá solo. Y recuerdos, todos los recuerdos del mundo, todos los recuerdos de un año en que los martes eran de paseo, charla y churros con chocolate y de llegar a mi tutoría y preguntar por qué a nosotros no, porque sois muchos, y de ir a ver a una película horrible, la peor película de mi vida, ahora que sabemos que alguien la ha visto más de treinta veces. Y yo me salí del cine, maestro, la mejor película que hemos visto en la vida, la mejor, y el maestro sólo quería tirarse por la ventana, a tres metros sobre el cielo. A tres metros. Cuántas conseguidas, María José, cuántas cosas, y, no, maestro, no me des las gracias que yo tengo mucho más que agradecerte, pero tenlo, claro, no lo conseguí, lo conseguimos, hasta Lidia, hasta Lidia está en tercero, y saca hasta sietes y medio. Cuántas cosas conseguidas, y cuánto me reía con, sí, tutor, ahora te odian, pero después se van a acordar de ti, se van a acordar, para bien, de ti, y lo sabes. No, María José, o no lo sé, o se me olvida, pero me alegra hablar con Lidia, y que me cuente, cómo no, riendo, tengo, maestro, tengo un siete y medio, pero, mira, creía que iba a sacar menos nota, y no sabe, no sabe todavía que ese es su camino. Siete folios de carta, siete folios, la de palabras compartidas, la de cartas que escribí, y las no esperadas respuestas, ese encontrarme, maestro, cuándo vas a venir a visitarme. María José, no voy a visitarte, voy a visitaros, ya lo sabes, ese aparecer en cualquier sitio y escuchar, cuándo vas a visitarnos y no volverme loco, bueno, casi, ese casi no volverme loco. Ese gracias por las palabras, maestro, gracias, que me dan fuerza, Isa, no me seas pelota, es que eres tonto, de verdad, maestro, tonto. Y qué tal por Sevilla, maestro, os echo de menos, ves, tendrías que haberte quedado en Atarfe, con nosotras, perdón, maestro, estás casi cada días con tu sobrino, perdón, maestro, no debí haberlo dicho. Ni te preocupes, enana, la de veces, que yo, eh, recuerdas, doña Isabel, si quiere usted salir, ya sabe, por favor, de usted, y gracias, y esos ojos con odio en la ventana, la de veces que yo también metí la pata. Sí, lo sé, lo sé, tengo que aprender a callarme pero así, ahora y siempre, es mucho más divertido. Ese llegar enfadado y la clase en absoluto silencio y que no supierais jamás que era teatro, puro teatro, porque siempre, siempre, adoré estar en clase y aprender, aprender de cada uno. Es que eres tonto, maestro, de verdad, pero tonto. Y pelearme, y discutir con profes, siempre discutiendo con profes, y con el director, pero nada, al final, sólo fue una semana, y ahora, María José, toca tercero, y sé que harás sentir orgulloso a todo el mundo con tus notas, notas en letras, dejemos matemáticas al margen, y la de charlas, y charlas y más charlas y palabras compartidas, y esas novelas del segundo trimestre, todas de amor, para yo pegarme un tiro, ya lo sabéis, examen no, novela sí, y novelas novelas de amor, que alguien me pegue un tiro, amor adolescente. ¿Y qué tal las mujeres, maestro? Como siempre, no, diríais, conoces a muchas pero ninguna te llama. Será Italia, no, serán las italianas. Y esa niña caprichosa diciendo no, no voy a hacer nada, vale, pues no nos novemos y yo pensando, dios, voy a tener que estar dos horas en la clase porque no aprende, para matarla a ella, para matarme a mí. Maestro, nos echas de menos, a qué sí. A veces, claro, a veces, y con cuánta gente hablas, cuándo vas a venir a visitarnos. Cuántas cosas aprendidas, cuántas cosas. Y las que quedan .

jueves, 13 de octubre de 2011

De un momento a otro II

Para Laura
- Hola, profe. 
- Hola, pequeñita. Dime.
- Nada. Sólo hola, profe.
- Anda, esa es mi estudiante. Sacándome de quicio, como casi siempre. 
- Sí, esa soy yo, profe.
- Pequeñita, una cosa. Hace más de tres años que no te doy clases. No crees que deberías dejar ya de llamarme profe.
- No.
- Pero, bueno, ¿por qué?
- Porque sigues siendo mi profe. Y algunas veces me resuelves dudas. 
- Bueno, eso era antes, pequeñita, que me he llevado un año entero en Granada, cuanto te he pedido por toda esa ayuda ha sido un helado de esos italianos, sabiendo que me encantan, y ni una sola vez, ni una. Sólo un helado. Hasta que no me invites deberías saber que no volveré a resolverte una duda.
- Profe.
- Ni una duda. 
- Profe, me encanta Granada. 
- Ya era hora, pequeñita, ya era hora. Decirme que tu pueblo, Algeciras, es acogedor.
- Algeciras es una ciudad. 
- Si tú lo dices...
- Una ciudad. Aunque ahora, claro, me gusta mucho más de lejos. 
- Uauh, increíble. ¿Se debe a...?
- Conocí a un chico, un ingeniero químico, y, ¿sabes? se está portando muy bien conmigo.
- Ah, genial entonces. Así, Granada tendrá más magia, ¿no crees?
- No sé, profe, se me hace raro que alguien tenga detalles conmigo, se porte bien, no me haga daño. No sé, es raro.
- Pero, bueno, pequeñita, hay gente así, y además, creo que ya es momento de que te pasen las cosas que realmente mereces.
- ¿Qué cosas, profe?
- Y ahí sigue, ella, sacándome de quicio. No sé, pequeñita, estar en Granada, estudiar, llegar a ser una maestra un tanto diferente a las demás, encontrar a alguien que te cuide y ser gris con él en casa. 
- Ser anónima, profe. Es diferente.
- Pequeñita, hay cosas que son imposibles, y lo sabes, una de ellas es que tú seas anónima; ayudas a la gente, haces que se sientan bien. No, no serás anónima.
- Lo seré. Anónima. Por completo. 
- Me sacas de quicio, de verdad.
- Lo sé. Profe, me va bien con el ingeniero químico.
- Me alegro. Un montón, además. Yo parece que sigo en las mismas aguas. A ver si aprendo a nadar. Pero no sé, no creo que encuentre a alguien. Qué raro. Estoy siendo pesimista, cuando la que es pesimista siempre eres tú. Es, no sé, raro.
- Pues no lo seas, profe, no lo seas.
- Pequeñita, a veces nos pueden las cosas, ya lo sabes. Y ahora mismo estoy donde no debería, imagino. Uno se estanca en aguas en las que no...
- Profe, ¿por qué te niegas la posibilidad de ser feliz?
- ¿Cómo?
- Tengo la sensación de que no quieres avanzar. Conoces a mucha gente, tienes la posibilidad de pero nunca lo haces.
- Si tú lo dices...
- Profe, me estás sacando de quicio. ¿Sabes una cosa?
- Siendo tú, no, probablemente, no tenga ni idea y no, no lo sepa.
- Profe, estoy convenciendo a mi familia para que no vote al PP. 
- ¿Cómo?
- Sí, todo parte de una conversación con mi abuela. Me dijo que no sería más su nieta si votara al PP. Y ahora yo ando convenciendo a toda mi familia para que no voten. Ni al PP ni al PSOE. Hasta a mi hermano he convencido.
- Uauhh. Entonces soy el que te invito a lo que quieras. ¿Ves? Consigues muchas cosas, pequeñita. No vas a poder ser gris.
- Profe. No es gris. Es anónima. Y lo seré. Estaré en casa, veré películas en mi sofá, comiendo palomitas. Ese es mi plan de vida.
- Pequeñita, por favor, eso no es un plan de vida, eso es una escena de Cine de Barrio.
- Si tú lo dices... Pero, bueno, profe, no se dice de barrio sino de birria.
- Jajajajaja. De verdad, pareces otra.
- Pero no, soy la misma. Y soy anónima.
- Arghhhhhhhhhhhhhhh...

miércoles, 12 de octubre de 2011

Vida en las azoteas

Caen las primeras lluvias del invierno y golpean, estando, como estamos, a este lado de la azotea, ya desnudos y en celo, gotas de agua contra tus pechos, ahora que se derraman tus pezones en mis dedos, ya caídos sujetador y otras ropas en el suelo. Caen los primeros fríos, del invierno, pero no, no importa ahora que son tus labios los que mi boca lamen y quedan entre mis piernas ahogados por los más descalzos deseos. Cuerpo, cuerpo ya sin ropa el tuyo, ya en mi baranda tus muslos, ambos los dos húmedos por completo, muertos de sed con las últimas luces que se van apagando de un pueblo en el que callan gemidos violentos. Cuerpo, cuerpo ya sin ropa el mío, ya en tu baranda el deseo, el deseo de ser uno y menos en tus tobillos, de ser uno y menos en tu sexo, de ser siempre en ti uno y menos, de estar en la noche contigo bajo las primeras lluvias sin frío de un apetito que contempla sin estrellas un cielo.

martes, 11 de octubre de 2011

El intransigente XCV


Para mi editora, Lourdes y para Sorel
- Hey, qué tal.
- Bueno, ahí vamos, guapo, el frío del norte y demás.
- Hey, echo un poco de menos frío y agua. Aquí calor y más calor. Agotador.
- Pues yo sólo veo señales apocalípticas de que tu país y el mío se va a pique. 
- Sí. ¿Y esas señales?
- Guapo, que eres maestro. Espe Manostijeras recortando en educación, y mira, tu amiga vuelve a escribir una novela. 
- ¿Mi amiga? ¿Qué amiga?
- ¿Cuál va a ser, guapo? La Lucy, que saca nueva novela.
- Dios, está claro, España se va a pique. Estas son las señales, no lo dudes.
- Hablando de dios, mira lo que dice: sin dios, no habría podido escribir esta novela.
- Anda, por fin lo entiendo; sus novelas las escribe un ser de ficción, por fin lo entiendo.
- Jajajja, si tú lo dices. 
- Bufff, quería escribir algo pero ha sido leer  el artículo y, joder, me he quedado sin ideas.
- Claro, claro, porque tendrías que haber leído el artículo solo de forma superficial, como la novelista, bueno, novelista, por decir algo. 
- Me he quedado sin ideas, de verdad. 
- Pues nada, ahora, para contrarrestar, tendrás que leer algún artículo interesante. Y no ver la tele durante tres semanas. Y no escuchar muchos programas de radio. Y no escuchar programas para adolescentes. 
- Buaaff, ¿algo más, doctora, algo más? Pero, hey, recuerda, por lo menos, por favor, que yo sólo escucho Radio3.
- Por favor, qué sibarita, el señor.
- Jajajajaja, por dios, qué bueno, pero, hey, qué coño significa eso.
- Por favor, que no eres uno de los alumnos que estudia en los institutos de recortes de la Espe.
- Bueno, pero al ritmo que vamos, acabo allí, como profe, así que mejor ir acostumbrándome.

Miles de pasos para llegar a nada

A mil metros de profundidad, el corazón se ahoga, el sol no llega, un mar de olas en las manos y no hay dedos que soporten escarbar en la arena ahora que es húmeda y pesa en las rodillas, el tiempo, el tiempo es una calle en la que no vivimos y luces de neón apagadas hace siglos. Un poco más de profundidad, un poco más, el corazón se ahoga, el tiempo, el tiempo es una calle en la que no tenemos sitio. 

domingo, 9 de octubre de 2011

Para todo lo demás VI

Un país laico: acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos jurídicos.

Un país aconfesional: acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre enseñanza y asuntos culturales. 
Un país laico: acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el servicio militar de clérigos y religiosos. 
Un país aconfesional: acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre asuntos económicos. 
Para todo lo demás: be misa, my friend. 

viernes, 7 de octubre de 2011

Sol de Constantina en tus pupilas

Para Mari Carmen 
Se ha derramado el sol de Constantina en tus pupilas, se ha derramado la noche en las calles, y no es sino tu luz la que queda en todas las esquinas. Se ha apagado el sol en todas las ventanas y quedan también la tristeza de las calles que se va cuando saben que estás pasando por ellas, la tristeza de las calles que vive cuando se van perdiendo tus huellas. Sol de medianoche que se hace luna en tus dedos, son tus manos raíces de todos los árboles que dan sombra en el sur a todos los senderos. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Para todo lo demás V

Dando ejemplo: la alcaldesa de Tafalla (Navarra) recurre la decisión del Pleno de recortar su sueldo. 
Dando ejemplo: la salida de los tres directivos de Novacaixagalicia con indemnizaciones millonarias. 
Dando ejemplo: Aznar afirma que el sistema de bienestar no puede beneficiar a quienes no buscan un puesto de trabajo. 
Dando ejemplo: Cospedal, que cobró 223.597 euros en 2.010, triplica el sueldo de Zapatero. 
Dando ejemplo: TV3 necesitó en 2.010 330 millones de euros de dinero público.
Dando ejemplo: en pleno ajuste, la televisión de Cospedal abre sedes en Hong Kong y Sao Paulo.
Dando ejemplo: Esperanza Manostijeras Recortes S.A. Aguirre desvía cinco millones del presupuesto de Educación a empresas privadas a través del Plan Refuerza.
Para todo lo demás: be pueblo, my friend.

lunes, 3 de octubre de 2011

Echo de menos IV

Para mi Anita de la Puebla

Te busco por todas las calles del pueblo y no te encuentro, no te encuentro; te busco por las esquinas y andas perdida, y andas perdida; y andan tus huellas por todos los charcos y no hago otra cosa, no hago otra cosa que mirar al cielo, por ver si estás, por ver si te veo, por ver si te veo, y andan las nubes, y andan las nubes de queja en queja; andan las estrellas tocando por alegrías, porque te saben, porque te saben siempre en todos mis días. 

sábado, 1 de octubre de 2011

Cosas que hacen que la vida merezca la pena X

La vida de aldea en Constantina. Las patatas del Chato, de Constantina. Tapas de carrillada ibérica, tapas de salchichas a la plancha con salsa de nueces. Los dulces de chocolate de las monjas. Las caminatas que vendrán por las rutas verdes de un pueblo rodeado de naturaleza por todas partes. La vía verde en bicicleta. Las castañas en el suelo. El retinto de setas del Alcornoque. Personas que uno encuentra en su camino. Viky creciendo. Viky luchando por un mundo mejor. Cenas de este verano en la isla, risas con Fra, risas con Cati, palabras, todas las del mundo y más con Brita, y todos los paseos por el Etna, por las montañas, por un volcán del sur del que llevarse siempre piedras. Esas cenas de tortilla, pasta y vino, sin   hiel y limón, ya, naturalmente. La tranquilidad, qué tranquilidad de una hamaca bajo las estrellas. Rino Gaetano: Ma il cielo è sempre piu blu. Luigi Tenco: Vedrai vedrai. La mia sorellina Ida en Roma. La mia sorellina Ida en Messina. La mia sorellina Ida en Taormina. Parole con Ninni. La música. La verdadera música del sur. Smash: El garrotín. Alameda. Triana: Abre la puerta, niña. Pata Negra: Yo me quedo en Sevilla. Silvio, siempre Silvio: la ragazza del elevatore. Aunque no seas virgen. Las criaturas u otra forma de contar a San Juan de la Cruz. Lole y Manuel: Todo es de color. Ese monumento inmenso al arte que supone La mujer en el cante, de Carmen Linares.  El sarcasmo exacerbado de días en que uno necesita reírse de un mundo que duele a cada instante.  Las llamadas de teléfono en las que nunca está y nunca aparece Mechoncito. Las lecciones de vida de un maravilloso tutor llamado Juan Cañadas. El reencuentro y esas charlas de tarde con ganas y cansancio. V de Vendetta, en inglés, las cosas de Sorel y esos pequeños cambios en la educación que de cuando en cuando uno y otro no hacemos otra cosa que intentar. Esos viajes en tren que me devuelven a Sevilla, a la Giralda, al río, a las callejuelas del barrio de Santa Cruz y la amplitud de la Plaza de España por las que pronto caminará Roby. Esa Sevilla íntima alejada de la Semana Santa, la Feria y otros turismos. Cuanto uno aprende de los enanos a los que da clase y de los que tantas clases recibe. La vida alejada de la televisión. Parks and recreation. La calma absoluta de las noches que se ganan en una azotea. El jazmín de las azoteas en que uno se pierde. Y todo lo que se va perdiendo a cada instante mientras uno gana vida, mientras a uno le gana la vida.