sábado, 31 de diciembre de 2011

El metaintransigente

Para Sorel y Nuria
- Hey, qué tal.
- Cuánto tiempo sin vernos.
- Bueno, tampoco hace tanto.
- No, lo cierto es que no.
- Último día del año.
- Sí, y vaya año.
- Vaya año, la verdad. Cómo se ha hundido el PSOE.
- Sí, ahora sólo queda hundir al PP. Y todo estará ya bien.

- No sé yo, eh. Creo que el capitalismo más salvaje ha comprendido que da igual el color del partido, sólo les importa el color del dinero. Del dinero que puedan sacar.
- Va a ser que también. 
- Sí, lo que yo te diga. Y ya cuando tienes un tonto a tu servicio. Y mira si el que tienen es descerebrado que no le dejan ni dar ruedas de prensa.
- Bueno, sí que las da, pero, claro, no admite respuestas. Es lo que decía Groucho Marx: más vale estar callado y parecer tonto que abrir la boca y confirmarlo.
- Sí, lo malo es que él la abrió muchas veces ya y lo tenemos más que confirmado. Pero, vamos, tú ten cuidado, que siendo como eres marxista convencido, a saber dónde acabas.
- A saber: creo que van a usar ahora los colegios como escuelas de pensamiento. Ya sabes, por seguir, manteniendo el espíritu.
- Probablemente. Yo estoy pensando como ellos. Premiar a mis peores alumnos, los que tengan peores notas, como delegados. 
- ¿Y eso?
- Por seguir predicando con el ejemplo. Inútiles como Rato presidente de un banco, inútiles como los de Lehman Brothers encargados de la economía. Lo tengo claro: los lobos al cuidado de mis tutorías, para que mis alumnos se vayan acostumbrado.
- Menos mal que llega el 2.012.
- Sí, menos mal que llega: el fin del mundo nos vendrá bien. Y nos lo traen ellos, que dicen que todo está en dios. Joder con dios.
- Hey, hey, hey, es que su dios trae la vida, pero también el desmantelamiento del bienestar. Ya sabes: sufrir en la tierra es disfrutar del cielo.
- Joder, por fin lo entiendo. Y sólo a meses del fin del mundo.
- Por dios, pero qué exagerado. Ni que fueras la Lucy...
- La Lucy, qué tiempos aquellos cuando hablábamos de ella y no del gobierno...
- Ya, pero es que va a dejar de escribir porque se descargan sus libros.
- Claro. Es de lo más normal. Para qué buscar cuatro cinco o libros si sabes que te lo vas a encontrar en los suyos.
- Mejor callarse.
- Sí, en fino, mejor el contenido del silencio.
- Y aquí volvemos: a la Lucy, y al gobierno, y al PPPSOE. Estamos atascados, ehhhh.
- ¿Atascados? ¿Por qué? 
- Joder, porque antes escribías sobre la naturaleza, sobre cuentos infantiles, sobre el amor, sobre el desamor, sobre cuerpos en la noche que se desnudan descalzos y se aman sin ropa.
- Ya, pero eran otros tiempos. Muy lejanos.
- Venga ya, pero si todo ha sido este año. No me mientas...
- Ah vale. Pero, bueno, a ti, ¿qué más te da? Ni que fueras un intransigente.
- Algo así soy.
- ¿El intransigente de Avellaneda?
- Ni de coña. Yo soy aquel que te irá diciendo que cambies un poco, que no atasques, que dejes atrás todo aquello que hace que te repitas.
- ¿El tribunal de mis oposiciones de este año?
- No te lo crees ni tú. Soy el metaintransigente, aunque no tenga ni puta idea de qué significa eso.
- Ni yo tampoco, amigo, ni yo tampoco. Salgamos un poco a la vida, anda, y que le den al mundo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

El intransigente CI

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y ¿cómo te va la vida?
- Buff, creía que mal, pero con los nuevos recortes...
- ¿Te va a ir mejor?

- Buf, ni de coña. Tener a un descerebrado que dice: hay que recortar, recortar, recortar, y no aparece apenas...
- Sí, tienes toda la razón.
- Es que no sé si nuestro presidente es Rajoy o Wally. Y ahora me digo, no sé, debería irme, a Madrid, qué sé yo. Y entonces pienso, allí; pero si está Esperanza Manostijeras. Y entonces digo, si me voy, como no sea para darle a la botella. Pero, claro, a la Botella ya se lo han dado todo.
- Sí que pinta mal la cosa, sí.
- Pero mal. Con decirte que estoy pensando hasta en votar en las próximas elecciones.
- Anda, eso es nuevo. ¿A algún partido en concreto?
- ¿Qué partido ni partido? Me voy directo al banco y dejo la papeleta allí. Así Botín me lee antes y me es más fructífero.
- La verdad es que jode: recortar lo público, subir impuestos. Y que conste que lo entiendo.
- ¿Que lo entiendes?
- Pues claro, coño, que tienen que mantener a Isabel Carrasco, que los catorce sueldos se los paga el Estado; que tienen que pagar al rey, para que siga viviendo del cuento...
- Anda, ahora entiendo lo de cuento de princesas y reyes...
- Estamos en crisis, coño, algo tendremos que hacer. Es que además ya no son hilillos de crisis, ni brotes verdes. Ya parece un bosque.
- Y no hay quien vea los árboles, no.
- Este pedazo de tierra que llaman patria es una mierda de verdad.
- La verdad es que sí. Deberíamos coger un avión e irnos. 
- Anda que no, irnos desde cualquier aeropuerto.
- Eso, por ejemplo, desde ese aeropuerto en que no hay aviones...

jueves, 29 de diciembre de 2011

Para todo lo demás VIII

Juan Carlos I rey de España, por la gracia de dios: 292.752 euros anuales.
Isabel Carrasco, presidente de la Diputación de León: trece sueldos y subiendo.
Cospedal: 223.597 euros en 2010.
Ana Botella: peras y manzanas al servicio de Madrid.
Mariano Rajoy: 51.000 euros como diputado, 149.000 del PP y 325.000 como registrador de la propiedad. 
Alberto Ruiz-Gallardón, adalid del centro, ministro de Justicia: 90.590 euros como alcalde de Madrid.
Esperanza Aguirre: dificultades para llegar a fin de mes.
Para todo lo demás: congelación salarial. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Volver

- Españoles, Franco ha vuelto.
- Es una inocentada, seguro, es una inocentada.
- Pero, bueno, ¿cómo puedes saberlo?
- Como si alguna vez se hubiese ido...

martes, 27 de diciembre de 2011

El niño que veía volar aviones de papel

Para Lourdes
Cuando se despertó, algunos papeles todavía estaban allí. Eran papeles grises de una vida que se le había acabado en algún momento en que sus alas decidieron crecer por encima de sus raíces; eran papeles blancos, sucios de tanto mundo infame en los párrafos. No sabía qué hacer para salir de allí, de esas cuatro paredes en que se habían convertido sus pupilas últimamente y recordó a su abuela, a los primeros años de una vida en la que había azulejos de color y una sonrisa en cada baldosa. Decidió entonces que había crecido demasiado y era el momento para parar. Recordó entonces que hay recortes, en un papel, en un folio, en un amor, en una vida, que pueden devolvernos a nosotros mismos y recortó cuanto papel había allí hasta que aparecieron aviones, los mismos aviones de papel que él siempre había visto volar, sorprendido, sin habla, sonriendo, todavía sin palabras, en la casa con magia de una abuela que siempre supo hacer de la rutina el mayor de los asombros. 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Parole per Heidi XXIII

Cara Heidi,

bellisima cara, eché de menos tu voz en estos días, escuchar tu voz y pensar en esos ojos verdes que dejan sol en las noches y calor en las almohadas más frías. Eché de menos tus palabras y saber de ti y de Firenze, de esas jornadas interminables en el mercadillo y saber que no tienes cobertura, que es difícil encontrarte en esas calles cuando son todos tus días cansancio en estas tardes pero, siempre, ya lo sabemos, siempre es pequeño el esfuerzo ahora que sé, como has sabido siempre, que no es más que ganas de viaje, voglia de vita, ganas de estar en todas partes y conseguirlo a veces. Te eché de menos en mis treinta y nueve, aunque tuve de ti tantas palabras, y me alegró que tú fueras la última en encontrarme esa noche, encontrar que habías pensado en mí y no deseabas otra cosa que las mejores cosas y más y tapas y sol y todos los pequeños detalles que siempre nos hicieron grandes, al sur de todas las historias, al margen de todos los mensajes. Más de diez horas, caro fantasma, de trabajo cada día, más de diez horas y después, volver a casa, e imaginarte en la nieve, imaginarte en el frío, aunque, como dices, será difícil ahora que en el norte hace más sol y calor que frío y la nieve parece a años luz de cualquier montaña. Heidi, cómo no, Heidi en las montañas, Heidi de escalada. Olvidar por un momento entonces y mucho más todas las batallas de este siglo en que he ido perdiendo tantas esperanzas, todas las batallas absurdas de un siglo cruel en que me he ido perdiendo para nada, todas las batallas difíciles de un siglo en que hay gente, sucede, que se ha cansado de ser gente, que se ha cansado de ser hombre. Y hay momentos en que es tu cuerpo y una sombra y habláis de noche sobre cuánto echáis de menos estar en cualquier parte y dejar huella en todos los rincones y volver a un bar del sur donde tomaros alguna tapa y mirar alrededor y comprender que hay gente que está mirando porque, digámoslo de forma tranquila, la belleza cautiva algunas noches, aunque no importe demasiado, sobre todo, a ti, bello fantasma, dulce criatura, que volverás a estar pronto en otras ciudades, y será entonces Berlín como Sevilla, Sevilla como Praga, muescas de un cinturón que ha dejado marcas en todos los cafés, recuerdos cercanos de unos ojos verdes que buscan otro horizonte, que se cobijan siempre bajo otras nubes y has vivido lluvias en tantas ventanas. Cara viajera, el tiempo, el tiempo en tus dedos: te anochece a veces a las cuatro de la tarde como nunca dormiste aquí, en el sur, antes de las diez en tantas ocasiones, tantos relojes diferentes en tus muñecas, tantos sabores en tus pupilas entreabiertas y algunas madrugadas solas, cara viajera, y estas ganas de caminar en tus pies por olvidar el mundo en que vivimos, por descubrir las esquinas más frágiles en tus cristales, estas ganas de encontrarte, después de tanto tiempo, de encontrarte intacta, porque hay gente como tú que se gana en todas las batallas,  en las luces más oscuras.  

jueves, 22 de diciembre de 2011

El intransigente C

Para Sorel, my brother in arms


- Hey, qué tal, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal el nuevo gobierno?
- Buf, eso más que una pregunta, es una amenaza, ¿no?
- No sé, yo te pregunto, que siempre estás puesto.
- No sé yo...
- ¿Qué tal el de Educación?

- Buff, Educación, Cultura y Deportes. Todo juntito. Imagino que será porque su jefe cree que todo lo que importa está en el Marca.
- ¿Te refieres al Real Madrid, al ciclismo?
- Bueno, yo me refería a la política de este país de catetos. Allí tienes lo que necesitas para convencerlos: nada, excepto pan y circo. 
- ¿Y el de economía? ¿De Guindos?
- Yo es que soy más de Linux. Y ese es uno que dice que hay que acabar con todo lo público. Y, además, alguna conferencia que otra ha dado en la FAES. El de Hacienda fue el de la burbuja inmobiliaria. La de Sanidad, de la Obra, adora a la familia, a la familia católica, eso sí, que los demás van al infierno. Y el de Defensa, joder, presidente de una empresa de misiles y antes en una empresa que fabricaba bombas de racimo. Que digo yo, coño, que para tener a alguien así, mejor traer a Chuck Norris.
- Joder, es aterrador. Un gobierno como dios manda, vamos.
- Sí, además, no sé si saben que ya han escondido un poquito el busto de Azaña. Ahora ahí que buscarlo en un vestíbulo del congreso.
- Habrá sido un error sin maldad.
- Claro, claro. Creo que han intentado poner un busto del Generalísimo, pero, claro, como están en contra de sacarlo del Valle de los Caídos, les ha sido imposible. 
- Jajajajajajajajaa. Para descojonarse, vamos.
- Además, creo que casi todos, por no decir todos, han jurado sobre la Biblia, ese libro en el que sale el persona de ficción favorito de Homer Simpson.
- ¿Quién? ¿De Homer Simpson? ¿La cerveza? ¿El dinero?
- No, coño, no. He dicho de ficción.
- ¿Entonces?
- Dios, joder, dios.
- Bufff, conservadores, ultracatólicos, creencias propias de la Edad Media. Da miedo, de verdad.
- Hey, hey, a mí no me da miedo que hablen con dios, si así lo quieren...
- ¿No? ¿Seguro que no?
- Segurísimo. A mí lo que me da pánico es que todos ellos creen que dios les responde...

sábado, 17 de diciembre de 2011

Cosas que hacen que la vida merezca la pena XII

Para Marta

Il Duo Daino y esas noches de lunes que yo paso en italiano. Un gran día en manos de Roby y Sonja y el peso de momentos irrepetibles a lo chochete. Che carino, en labios de Sonja. Los primeros pasos de un sobrino que va creciendo día a día, instante a instante. Programas de la dos que nos reconfortan con lo público. Escuchar la voz de mi tutora favorita de Moguer después de tanto tiempo. Saber que hay un rincón de la ventana donde sigue habiendo sol y somos capaces de encontrarnos a nosotros mismos. Saber que llegará ese momento y serás feliz al contármelo, serás feliz al contártelo. Ese mes y medio de clase en Moguer y ese último día en que todos los alumnos se  enfadaron contigo porque habías dicho que estabas hasta Navidad, mentiroso. Y tantas palabras que escribieron.  Escuchar la voz de un bello fantasma de ojos verdes, en un día como hoy, y saber que siempre me piensa, un poco, siempre mucho. Ese detalle maravilloso, con palabras, de Roby en el día de hoy. El pulpo a la gallega, en el casco antiguo de Sevilla. Sol en Sevilla un diecisiete de diciembre en todas las calles. Esos bombones de chocolate que se deshacen en los labios. Piedra de sol, de Octavio Paz. Descubrir la inteligencia múltiple de Howard Garner, una forma mucho más real de entender la educación. Descubrir El elemento, de Ken Robinson, y saber que hay una forma mucho más personal de saber la educación. Saber que hay gente inteligente, Viky, capaz de aprender a velocidad de vértigo y no perderse en el camino. Esas noches de palabras con cansancio con MC. El sarcasmo de MV, una persona de la que tanto uno ha aprendido: no se trata de darle vueltas a las cosas, se trata de buscar soluciones. No se me olvida, amigo, ni por un momento. Reír, sonreír, reír, en compañía. Reír, sonreír, reír sin compañía. Las cartas escritas, ahora que llegan oposiciones y uno necesita saber qué estudia por algo más serio, mucho más, que un trabajo fijo. Tanto aprecio en los estudiantes ayuda. Buenavista Social Club. La mejor película de este año: The artist. Ali Farka Toure y esa música con la que soñar otras calles, unas ciudades más sencillas, más auténticas. So long, Marianne, de Leonard Cohen. Doo-Woop (That Thing), de Lauryn Hill. Il torroncino calabrese, de mamma Anna. La librería Feltrinelli, en Roma. Toda Roma. Toda Roma con la mia sorellina Ida. Avere voglia de vivere, ogni giorno. El twitter de Maraino Rajoy. El twitter de Espeonza Aguirre. La felicidad de Lenny cuando dibuja, cuando se sabe por completo en otros rincones. Todas las huellas de Cervantes en las calles de mi ciudad. Mirar a la ventana en el tren y ver lo verde. El aceite virgen de Constantina. Esas charlas de madrugada con Sorel de la que salen tantas tantas tantísimas letras. El sabor del jamón de la sierra norte de Sevilla en los labios. Encontrarse a tanta gente en el camino y pasear con unos pocos, poco más se necesita. No olvidar, nunca, que vivir, desde el principio, es separarse, para saborear así cada momento. No olvidar, ni por un momento, el olvidado asombro de sabernos vivos. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

Los 400 golpes

A mi particular intransigente de Avellaneda, Sorel
Cuando se levantó, decidió escribir la novela más monumental que su país hubiera conocido: otro El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Sabía que dedicaría años de su vida a ello, pero no le importaba: hay cosas que merecen la pena, cosas que merecen una vida. Sacrificarse, como lo haría su admirada Lucy, en el sacrosanto nombre del arte, era una de ellas. Se puso inmediatamente manos a la obra, y se sintió frustrado: a los libros le habían recortado palabras, letras, puntos y comas, párrafos completos. En una página encontró alguna que otra respuesta: hemos leído por encima de nuestras posibilidades. Cuánto cabrón sin gracia, pensó indignado, tanto copiar de otras páginas y no me han dejado ya ni las letras suficientes. Aparecieron, entonces, los editores, que le dejaron claro que otras editoriales les habían dejado claro que la idea era escribir minilibros, escribir minirrelatos. Y dejaron claro entonces que pagarían por cada letra, que se olvidara de los espacios en blanco. 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Instrucciones para dar pulcritud a un traje

Piensa en esto: cuando te regalan un traje, te regalan un pequeño infierno elegante, una cadena de hilillos, un calabozo de inocencia. No te dan solamente el traje, que lo vistas muy bien, y esperemos que te dure porque es de buena marca, caro y comprado en Milano; no te regalan solamente esa preciosa chaqueta que vestirá tu torso y llevarás contigo. Te regalan -no lo sabes, lo terrible es que no lo sabes, o sí, pero te da exactamente igual-, te regalan un pedazo de patrimonio que se va haciendo más escaso a medida que el tiempo pasa y nos reclama: tu patrimonio moral. Te regalan la necesidad de sentirte bien vestido para tus conciudadanos, algo que no es tuyo pero piensas que te pertenece porque te lo han regalado y lo llevas atado a ti como si fuera tuyo. Te regalan la necesidad de guardar facturas y que nunca sepas dónde las tienes; te regalan la obsesión de devolver, o enviar, los regalos a la caridad o a hospitales en África, te regalan la necesidad, la maldita necesidad de saber que vas perdiendo amigos cada día. Te regalan el miedo de perderlo, de perderlo todo y perder tu cargo. No te regalan el traje, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el juicio de los trajes. Y lo que no son los trajes, claro. 

martes, 13 de diciembre de 2011

Rosas y gaviotas

Miramos a lo alto y no, no eran águilas, eran ya gaviotas, serán pronto buitres. Miramos alrededor y no, no eran flores, eran capullos. Observamos con atención y nos llevó la marea, una marea azul, casi negra y no, no eran rojas, las rosas, eran ya oscuras, eran ya espinas. En nombre de España, olvidemos a los españoles; en nombre de Europa, olvidemos a todos los europeos. Supimos entonces que no, no era una noche de piedra que hubiese acabado, era una larga noche de piedra que duraría siempre. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Cosas que hacen que la vida merezca la pena XI

Un año ya de sobrinitis aguda. Los poemas ya canción de Leonard Cohen. Las visitas a Atarfe y ese, maestro, has crecido un montón desde la última que te vi, ehhh. Los retratos de Lenny y ese escribirle cuando lo necesita, cuando lo necesito, para que ella se sonría sintiendo que hay palabras que la colman, que hay palabras que la expresan. La tranquilidad de las noches sin más en las calles de Constantina. El frío que se te mete en las manos cuando uno pasea por las rutas verdes que rodean el pueblo, sierra norte que rodea todas las calles, y hace que todas las venas tengan raíces. Las noches de lunes escuchando el italiano con risas, el italiano con canciones, el italiano despiadado, del duo DaiNo. Saber que otro mundo existe y que a veces basta conocerlo en los demás. La versión de If it be your will de Antony and the Johnsons,  de Leonard Cohen. El jamón y la caña de lomo de Constantina, deshecho ya en los labios mientras se hace sabor. El concierto de blues en Granada, en el Boogaclub, un nuevo descubrimiento, de un mundo en el que hay tantas cosas por conocer y que todavía no se conocen. Carne cruda, de Radio 3, y su corrosivo monólogo, Viva España. Los últimos episodios de esa maravillosa comedia que es Community. Los bellos perdedores de Raising Hope. Ese hablar con amigos ya sea en Londres, ya sea en Alemania, ya sea en Italia, ya sea en Turquía, en tantos tantos sitios que uno no creía llegar a conocer. Las comidas en casa con Roby Carbone y una madre que se ha internacionalizado hasta límites insospechados. La lucidez, extraordinaria, de Alan Moore. Algunos de los poemas con ironía de Ángel González. Volver, siempre, volver a Antonio Machado, la metáfora más acertada de esa tierra que nunca se aprende llamada España. La música de Anton Karas, mítica ya en la historia del cine. Todas las manifestaciones en las que uno ha estado y las que quedan por estar. Arrugas y Memorias de un hombre en pijama, de Paco Roca. El arte, hecho ya cómic de Santiago Valenzuela. Perderse en tardes de chocolate y palabras. Perderse en noches de chocolate y silencios. Perderse en noches deliciosas con tutor. Mirar a la ventana por ver que fuera hay tiempo, que fuera hay mundo. El deseo, probablemente ya frustrado, de querer cambiar las cosas grandes, de querer cambiar las cosas pequeñas, el mundo tal y como lo conocemos. Estar sentado en una cama dejándose llevar sin más. El placer de decir no sin poner excusa alguna. El placer de decir no cuando apetece. La sonrisa azul de aquellas que han encontrado la luna en sus pupilas. No ser nada y saberse nadie y salir a la ciudad para dejar de ser alguien. La entropía, el desorden, el caos, una casa sin hacer. Una televisión apagada, frente a la que leer un libro. Alguna de las noches de gestos, que llegarán pronto, con Lourdes, por olvidar un poco que este mundo existe, y debería ser otro, reírnos entonces de la eficacia alemana y tantas otras verdades palmarias y sin sentido. Esas conversaciones mañaneras con Viky en que nadie conoce los límites y nadie piensa que detrás de cada broma hay algo de verdad, porque no, no lo hay, solo hay risas y el deseo de no parar, no parar nunca porque nada hay eterno excepto el cambio aunque sea un poco el vértigo al principio, no parar nunca sin saber adónde ha de llevarnos, y qué más da. Heidi, Heidi en Firenze, Heidi en Berlín, Heidi en mis dedos, siempre Heidi, porque hay fantasmas de dedos largos y ojos verdes que siempre acaban dejando huella. La huella de la gente que nos ha hecho mejores, más humanos. 

martes, 6 de diciembre de 2011

Fragilidad vol. I

Para Elena
Son paredes que se hunden, aquí, ahora, paredes de una casa que todos decidieron empezar a construir por el techo. Son calles en las que es difícil pisar ahora que caminamos siempre descalzos y las aceras están llenas de cristales, ahora que no queda más que hielo y sangre en los tobillos. Ni siquiera, no, ni siquiera entonces, nos mintieron, como casi siempre, ni siquiera tenemos el derecho que alguna vez nos fue concedido. Sin alas en los tobillos que nos hagan volar sobre este río y escapar de esta ciudad. Y estás, tú, aquí, entonces, ahora, entintados ya, como de costumbre, verte a contraluz, como de costumbre, desnuda en todas tus páginas, estás tú, entintados tus cabellos de rojo, hilos de una luz con sombras tus dedos, estás tú, aquí y ahora. Como tantos otros, yo, ahora, contemplándote. Sonriendo a cuanta gente se te acerca. Hay alguna lágrima. Tanta belleza, piensa alguien, tanta belleza duele. Y dejas derramar mechones de tu pelo en fresa sobre las manos de aquellos que se han perdido en tus pestañas, aquellos que han renunciado a las ventanas de esta ciudad por ti. Y hay paredes que se hunden, ahora que el mundo sigue, sigue por un momento y luego otro, y estás tú, y hay otros mundos y están en ti y hay gente que se encuentra en ellos y dice hola, mi amor, alegre llegas, a vida sabes, y hay otros mundos y están en ti, y gente que se pierde en ellos hasta encontrarse y está en tus manos y es un aroma a ceniza con vida que consume los resquicios de unas tristezas que se hacen escarcha, escarcha de fresa, luz de sol con sombras que convierten en ríos a todos tus cabellos. Es sólo un momento y entonces, tú, como casi siempre, tienes alas y no hay otras raíces que cielo en tus tobillos.


lunes, 5 de diciembre de 2011

El intransigente XCIX

Para MV
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿las elecciones? ¿Bien, no?
- Bien, bien, como que no.
- Y eso, ¿por qué? Cuenta, cuenta.
- Recorte a recorte, me veo en los semáforos, leyendo poemas a los conductores.
- Bueno, tampoco hay tanta diferencia. Es como dar clases pero al aire libre.
- Joder, es que deberíamos ir todos como los profesores de Madrid, coño. Todos de verde.
- Pero, bueno, ¿qué más te da ir a ti de verde? Si tú eres de lo más rojo.
- Sí, rojo teñido de azul. Anda que nos queda una. Vaya marea de cojones.
- Bufffffff, ya te digo. Tocados y hundidos. Así vamos a estar.
- Y, ¿qué más da, amigo, qué más da?
- ¿Cómo que qué más da? Si nos vamos a quedar sin nada.
- No, no te mientas. Te conozco y nos conocemos: nos queda, siempre, la dignidad.
- Y, ¿la dignidad, tú crees que se notará mucho en los semáforos en rojo?