miércoles, 18 de enero de 2012

Boca a boca

A la chica del pelo rojo

Boca a boca, el mundo se nos hace pequeño. Boca a boca, las calles se vuelven estrechas. Buscan mis dientes restos de tu tristeza entre tus manos por arrancártela a bocado de entre tus venas y cuanto queda es un poco de soledad en el corazón, es cuando queda. Y es el corazón, el corazón el que quiere, y late, late fuera del cuerpo, vive, vive cuanto quiere en mis dedos, es el corazón el que late sin sangre, es el corazón el   que pide restos de sonrisa en mis labios, es tu corazón sangriento. Salí, salí a todas las aceras por verte caminar un rato, salí, salí a todas las esquinas por saber de ti a mi lado y al otro lado del mundo, el mundo. Al otro lado del mundo y tu casa, y en ella todos tus cajones. Y yo buscando, buscando en ellos hasta encontrar de tus labios todos los colores y ese rojo intenso en tus pupilas que nace para morir ardiendo en mis pupilas, ese rojo intenso que se derrama en todas las baldosas cuando caminas hasta hacerse fuego, ese fuego rojo que se apaga en todos los rincones de tu cuerpo cuando vas dejando resquicios ya sin vida de una ropa que se abandona a sí misma en el suelo. Ya sin cama el apetito, diente a diente, devorando las puertas de tu boca. Ya sin cama el apetito, boca a boca, devorando las cuervas alegres de todas las sombras que te habitan, de todas, casi nada, de todas tus sombras.