miércoles, 11 de enero de 2012

Parole per Heidi XXIV

Cara Heidi,

caro fantasma de bellos ojos verdes, azules, tanto tiempo entre nosotros, tanta distancia y están las mismas palabras en nuestros labios, ahora que tú y yo hemos vuelto al inesperado placer de hablar del mundo y sus ventanas, de la nostalgia y los resquicios que deja un poco de años en nuestras manos. Y hay un mundo ahí fuera y uno quiere irse pero qué más da, si es igual en todas partes, bellísima, y sí, bello, sí, es igual en todas partes pero hay esquinas con baldosas pequeñas en que se necesita tan poco para vivir y no se nos miente: sólo se necesita para vivir cuanto uno puede llevarse a los labios, porque hay palabras que nos han llegado desde siempre, también detalles, un poco de comida, agua y una tarde bajo el sol y casi sin sombras, el encontrado hallazgo de volver a la sencillez de nosotros mismos. Hay una cabeza, y un corazón, y escriben, dejan tinta de todos los colores que llega a tus pupilas y cobran vida, son diferentes ahora, caminan y cuentan historia que la gente en calma escucha por no perderse un solo punto, por quitarte, como dices, las palabras de mi boca, ¿no?, se dice así, y sí, ya sabes que sí, se dice así, que hay gente que nos escucha aunque esté a miles de kilómetros de nuestras bocas, con todas las letras del mundo para descansar en un pueblo pequeño con río y sin orillas, en un pueblo con río en el que caen todas las hojas del mundo y son tus miradas, mirando a los senderos desde siempre, porque allí, desde siempre, nos hemos sentido en perfecta armonía cuando es ahora, precisamente ahora, por qué ahora, deberíamos gritar, por qué precisamente ahora, cuando la tristeza nos arrebata la garganta y pensamos que sí, que es bueno compartir un poco y mucho con alguien y preguntar qué tal, cómo estás, y compartir unas llaves y unos bolsillos y dejar allí un poco de ternura, pero, no, mejor dejarlo, que supera la tristeza la garganta y enfría un poco las pupilas, mejor dejarlo, porque, bello, hay días ahora en que la noche nos puede y es bueno no pensar demasiado y estar con otra gente aunque otra vez nos sintamos solos y se nos haga la noche una semana y creamos entonces que la llave es una puerta cerrada, pero, no, bello, no, es que no sé, la tristeza últimamente y yo, y no es bueno, y hey, bellísima, pasa, pasa mucho últimamente, pasa en mis tobillos, helados como nunca, pero no, no puede ser, perderé, ya lo sabes, el sur por una vez y me acercaré a verte, a saber dónde te han dejado tus huellas y tomar contigo una tarde de invierno con que dejar atrás tanta nostalgia, una tarde de invierno en compañía con sol para dos en el norte, por una vez y desde siempre, en los rescoldos de tu ya cercano norte.