jueves, 23 de febrero de 2012

Cosas que hacen que la vida merezca la pena XIII

Para Patri

La secretaria de la Escuela Oficial de Idiomas de Constantina que, además, habla inglés. Los estudiantes de Valencia, que han luchado en estos días por una educación tan pública como digna. La tarde de hoy. Escuchar, de labios de mis estudiantes: maestro, hay que quedarse, quedarse para cambiar las cosas un poco, por lo menos un poquito. Esos seis discos de jazz en los que me pierdo cuando sucede que me canso de ser hombre. Algunos capítulos de Fringe. Tremè, siempre Tremè: la música de esta serie, las historias de esta serie, los personajes de esta serie. Toda Tremè. Reírse de los demás. Por encima de los demás, reírse, cómo no, de uno mismo. No hay alegría mayor que la de reírse de uno mismo y no tomarse en serio. Los esfuerzos de Sorel por hacer más humana la pequeña parte del mundo en la que vive y los esfuerzos conjuntos por sacar a Lucy de nuestras cabezas, corazones y dedos. La ilusión con Manolo habla y defiende la Educación Pública, siempre, señores, en mayúsculas. Una editora ácrata en Alemania, que además habla español. El enamoramiento adolescente de un tutor persiguiendo elefantes, elefantes africanos, ebrio de vida como casi nunca lo había conocido. Un tutor que es y será, siempre, ejemplo vital de tantas y tantas cosas. La sencillez. La sencillez conseguida. Un vaso de agua. Laponia. La gente que comienza a despertar. La chica del pelo rojo viviendo en su propio mundo, creando sus propias raíces. El aceite de oliva. Despertarse con el sol de las mañanas. El calor que empieza a hacer acto de presencia en el sur. Las ganas de luchar. Las puestas de sol en este pueblo del sur de Sevilla. Personas, como Patricia, que uno se encuentra viviendo. Esta insaciable sed de aprender. Mis estudiantes, siempre mis estudiantes, de los que tanto aprendo. Atarfe. Charles Dickens, tan necesario en estos tiempos de esclavitud moderna. Tardes de jueves en el instituto. El sarcasmo exacerbado de Carne Cruda. Estos días azules y este sol de la infancia. La humanidad enamorada de una estudiante llamada Laura. La brevedad enamorada de una estudiante llamada Laura. Las respuestas que no están en los libros. Las respuestas que dicen que la respuesta es hacerse menos preguntarse. La insaciable curiosidad de preguntarse muchas cosas. Las contradicciones de todo ser humano. Nothing compares to you, en la voz de Sinéad O´Connor. La felicidad ingenua en los ojos no contaminados de mi sobrino. Pasear por las callejuelas del barrio de Santa Cruz sin rumbo fijo. Los carnavales. Cádiz. Perderme en alguna playa de esta ciudad hasta olvidarme de mí mismo. La irrenunciable necesidad de todos aquellos que hacen cuanto está en sus manos por intentar hacer sonreír a alguien. La bola de cristal. El hilarante humor de las primeras temporadas de Vaya semanita. El periodismo real de Salvados. El festival de jazz de mi ciudad en marzo. Esas lluvias que tanto, ahora mismo, necesita el sur. Stand by me, en la voz de Ben E. King. Wilson Pickett. Heidi en Nepal, transparente como siempre. La vida, absurda y sin sentido, porque sí.