lunes, 27 de febrero de 2012

El presidente que nunca estuvo allí

Hola, buenos días,

imagino que alguno de vosotros me conocen, y mucho; otros me conocen un poco, algunos me conocerán, supongo, de frases como "sólo son hilillos"; "esos son insidiahhhh" o, "yo quiero hablaros de la niña, de esa niña...". Claro, ahora que lo pienso, si uno escucha estas cosas no se sabe si está delante de un político o de... Andy y Lucas. Imaginen: sólo son hilillos, hilillos de mi amor, mi niña, que van de mis dedos a tu corazón y son insidiahhh, insidiahhh, aquellas que dicen que yo no te quiero, que no, que no, mi niña. Bueno, bueno, no quiero distraerme que yo venía aquí a hablarles de mi vida, de mi vida política se entiende, desde que me eligieron a dedo para salvar el partido y el país. La verdad es que nada como empezar por el principio, ahora que me acuerdo de Marx, no, no de Karl, del otro, del bueno, de Groucho, ese que decía: si habla como un idiota, camina como un idiota y se comporta como un idiota, será, y bueno, entonces me he acordado de la CIA y de cómo se ríen de un hombre con bigote, mi amado líder, patriota preclaro de hermoso bigote y patrióticas ideas, me he acordado de que sería bueno que se callara de una vez y no saliera de la FAES ni a comer. A lo que me iba, que me lío; no sé si lo saben, pero yo escribo, no, no se rían, escribo, hasta escribí un libro, bueno, no un libro, que con los recortes ha quedado en artículos. Si los leyeran, buff, pero ya sé que, como yo, su lectura favorita es el Marca, si los leyeran, yo decía cosas como que los hijos de "familias de bien" eran, está determinado biológicamente, mejores que los demás. Y qué razón tenía: mírenme a mí, me presenté a unas elecciones y las perdí; me presenté a otras y miren, también las perdí y, por fin, por fin, las he ganado, ¿mintiendo? nooooooo; ¿tergiversando la realidad? tal vez. Bueno, mejor no me miren a mí, por favor, miren a otros hijos de bien y no se les ocurra leer los artículos, a ver si al final me arrepiento de escribirlos. Y, bueno, como les he dicho, gané unas elecciones, sí, las gané, después de ser ministro y todo. Si me vieran, lanzando indirectas a un tal Zapatero: alguien ha mentido en las elecciones, alguien ha dicho que no subiría los impuestos y sí lo ha hecho; alguien dijo que no bajaría los impuestos y sí lo ha hecho. Y, coño, éramos nosotros, jajajajaja. Y como soy un líder total, pues me he ido hasta los bancos, y les he dicho, bueno, les dejé una nota en la puerta, que otra cosa no, pero ser, soy muy sutil, y les dije, escribí en la nota, vamos, alguien tiene que ser bueno con los ciudadanos, alguien tiene que aceptar las casas, y a lo mejor hasta me escuchan, que la calle no sé porque no las conozco, pero los bancos, bueno, los bancos parece que vivo allí. Y, bueno, como no todo pueden ser buenas noticias, pues no que me he enterado de que el país está muy mal, muy pero qué muy mal, tan mal que a lo mejor tenemos hasta que alicatarlo, mal, pero muy mal y claro uno tiene que recortar aunque la gente no quiera, hay que recortar, señores, hay que recortar en Educación y Sanidad, que las cosas no son gratis, señores, no son gratis, y entonces, claro, me dije, buffffffff, qué presupuesto aumento, qué presupuesto, ¿Educación y Sanidad? Y entonces lo tuve claro, la Iglesia, coño, la Iglesia, y ahí estamos: 23 millones de euros al mes porque, claro, es lo que dice José Mari, que tal como hemos dejado el país, esto no lo arregla nadie, así que lo único que podemos hacer es rezar, así que a rezar, señores, a rezar y a ir a la Iglesia, que otra cosa no, pero por lo menos dios, sí, dios sí está de nuestra parte. 

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