jueves, 2 de febrero de 2012

En blanco y negro I

Cautivo y desarmado el Ejército Rojo, ha alcanzado el gobierno sus primeros objetivos: la puesta en valor de valores típicamente nacionales, como el toreo, símbolo sacrosanto de la más pura hombría española; la prohibición de la píldora del día después en poco tiempo, por razones extremadamente obvias: este es un país de buenas costumbres, en que se ha de vivir, siempre, en el día antes; la eliminación de ese adoctrinamiento enfermizo que semejante ejército quería pasar por asignatura en los institutos llamada Educación para la Ciudadanía, cuando, es obvio, en esta tierra de cristianas costumbres no hay asignatura de influencia más luminosa, más positiva que la religión, cuna verdadera de grandes hombres, como todos aquellos que juraron sobre la Biblia, hombres de buena fe que gobernarán con mano de hierro y guante de seda esta sacrosanta Patria; los recortes en educación y ciencia para financiación más adecuada del verdadero órgano de educación de este maravilloso país, la Iglesia, por razones más obvias todavía: para qué invertir en ciencia cuando tenemos a dios de nuestros lado. Viva Honduras. Y amén. 

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