lunes, 20 de febrero de 2012

En blanco y negro IV

Cautivo y desarmado el Ejército Rojo, ha alcanzado el ejército sus primeros objetivos, aunque no, no debemos bajar la guardia, ahora que nuevos enemigos pretenden fragmentar la indestructible unidad de nuestra sacrosanta patria. Hijos de los derrotados, parias absolutos de un mundo que no comprenden, herejes ellos, alejados de la luz divina que, cada mañana, guía nuestro paso hacia un camino victorioso, están ahora en las calles, y traen las más peligrosas de las armas: las ideas. Enemigos como son de nuestra sacrosanta patria, exigen el derecho a una educación digna, cuando ellos mismos carecen de la mínima educación, educados como han sido en una libertad pecaminosa y lasciva, absolutamente moldeables a pensamientos que afirmaban que todo el mundo es igual y todo las personas tienen los mismos derechos. En un mundo de colores, tal vez. Pero este mundo es un mundo en crisis, y sólo hay lugar para el blanco y negro. Y también, claro, los grises. Enemigos de la patria que desprestigian nuestra imagen de nación poderosa y defensora de patriotas que a su vez la defienden, enemigos de la patria que salen a la calle y proclaman a los cuatro vientos la esperanza de un mundo mejor. Un mundo mejor existió, no lo olviden, en nuestras calles y en nuestras manos está hacerles ver a estos jóvenes, ejemplos perfectos de enemigos que, si no somos capaces de impedirlo, devendrán en terroristas y combatientes de la peor calaña: antipatriotas. Enemigos que han coloreado por encima de sus posibilidades. Es hora de un patriotismo sin fisuras, toca, sí, hacer patriotismo. Volver al blanco y negro. Y a los grises.

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