martes, 21 de febrero de 2012

En blanco y negro V

Hola, ¿es el enemigo? ¡Que se ponga! ¿Ustedes podrían parar de pensar un momento? ¿Que si podrían para de pensar un momento? Le quería preguntar una cosa: ¿ustedes van a estar en la calle mañana? ¿A qué hora? ¿Entonces cuándo? ¿Mañana? Pero, ¿a qué hora? ¿Pero no tienen que hacer los deberes? ¿Y también los padres? Pero, ¿no tienen que ayudar a los hijos con sus deberes? Y ¿van a venir muchos? ¡Hala, qué bestias! No tenemos porras para tantos; bueno, nosotros las lanzamos al aire y ustedes se la reparten. Es que ayer estuvieron por aquí, algunos de ustedes, y no vean la que armaron: que si calefacción, que si una educación digna, que si quieren derechos. Ni que vivieran en Laponia. Y, ¿podrían parar la manifestación una hora o así? Es que, claro, el sargento, que ha llamado a más gente, y vienen de Barcelona, Sevilla, y Valladolid, y, claro, tendremos que esperarlos. Que están lejos, ¿eh? Y que ¿si podríais ir todos juntos y levantar los brazos? Es que, claro, luego la televisión tiene que sacaros y no hay forma de haceros parecer violentos, ni un poquito. Levantáis las manos y corréis de aquí para allá y, coño, cortáis alguna calle. Que sois el enemigo y así os tienen que ver. Que sois el enemigo y todo el mundo sabe que os están utilizando. Que esta tarde hemos visto a gente con libros, por dios, con libros. ¿Qué será lo próximo? ¿Pedir más profesores? ¿Un Estado del Bienestar? Las cosas no son gratis, eh, no son gratis. Coño, ni que pagarais impuestos.  Es que luego pasa lo que pasa: no podemos dar una imagen fuera que no es la de nuestro país. Es que nuestro presidente tiene razón: lo mejor para nuestra patria es que todos tiraran del carro. Y, coño, que sois el enemigo, como si no supierais que también, para tirar del carro, necesitamos asnos. 

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