martes, 6 de marzo de 2012

El ministro que estuvo en todas partes

Para Sorel
Hola, buenos días,

imagino que algunos de vosotros me conocen, me conocen mucho; otros me conocen poco, y otros, los menos, seguro, me conocen pero nada, porque estar, estoy, estoy en todas partes, vamos, como si no lo supieran los que se preocupan porque yo, como los buenos, como  los buenos patriotas, he de decir, siempre tengo la palabra final, bueno, y la del medio, y la del principio, que para eso soy ministro. ¿Saben? Soy ministro, ministro de educación y la de cosas, la de cosas de las que tengo que hablarle, si es que ha sido un no parar, señores, un no parar, que lo sepan. La de discursos que he pronunciado en estas semanas: ni que me pagaran por hablar. Ahora que lo pienso, hay gente que me ha dicho que me pagaría por estar callado pero bueno, yo no venía a hablar de eso, que lo sepan, yo venía a hablar de la educación, señores, de la educación, que está muy mal, y ustedes lo saben, sobre todo si son andaluces y no me han estudiado. Andalucía, buffffffff, qué mal la educación en estos treinta años de PSOE, pero qué mal: ni que hubiéramos creado, PPPSOE, una burbuja y se hubieran ido a los albañiles. ¿Que sí? ¿Que lo hicieron? ¿Ven? Así están como están ahora, por no estudiar. Deberían escucharnos por los pasillos: unas risas, que si alguien es más tonto que alguien, que si alguien está acabando con la educación y hay que rematarla, que si es mejor hacer que no sepan porque como comprendan algo, los ciudadanos, bufff, unas risas. Si es lo que yo les digo. Haber estudiado, como hicieron los valencianos. ¿Todos todos? Todos todos no, mis amigos políticos y mira qué bien están ahora. Además, que podemos hacer lo que queramos, lo que queramos, que nuestra victoria no ha sido por mayoría sino universal, señores, universal. Por favor, si lo he escrito hasta en un libro, que yo, sépanlo, soy culto y escribo libros, al nivel de otras mentes preclaras de nuestra patria, como Aznar, presidente de ese órgano de ideas llamado FAES y Ana Botella. Los grandes, ya se saben, escriben; los demás leen. Cómo para negar que hay fugas de cerebros en este país, por favor, si nos quedamos los mejores, señores, los mejores, todos educados en los mejores colegios, y en los más caros, que son los que fomentan patria, señores, patria, que eso es la educación, patria y empresarios, patria y privatización, y menos invertir en la universidad pública, que no estamos para gastar 4.000 millones de euros en estudiantes que dejan la carrera a medias, señores, aunque algunos, obviamente, hayan llegado a ministros, pero no, esa no es una razón. Miren, nosotros hemos llegado al gobierno después de decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, como pueden comprobar si ven, claro, Intereconomía, leen La Razón, La Gaceta, medios no manipulables, señores, y no manipulados, siempre al servicio de la verdad, de una verdad, una, grande y libre. Perdón, que se me ha escapado. Y lo repito, que no, que no hay fugas de cerebros, por favor, como si con el sistema educativo que tenemos, y el que vamos a crear, no lo olvide, pudiéramos crear algún científico, bueno, algún científico, algún profesor o, al ritmo que vamos, algún estudiante. No va a quedar nada, nada después de que cambiemos España, si es que no la va a reconocer la madre que la parió, la abuela igual sí, porque ahí hay que volver, ahí, al blanco y negro, como nos dice Don Mariano, al blanco y negro y a los grises. Sobre todo, a los grises, que la letra con sangre entra, si no, preguntad preguntad por Valencia. La sangre con sangre, y con grises, entra. Don Mariano, lo llamamos, el otro día, sépanlo, estábamos debatiendo cómo repartir el presupuesto para educación y pensé, qué hacemos, qué hacemos, ¿dedicamos más dinero a los colegios, a las universidades, pagamos las calefacciones de los institutos? ¿Las calefacciones de los institutos? ¿Para qué? ¡Si ya están calentitos! Y volvimos a pensar, y al final, nos decidimos... Me decidí a subvencionar los toros. Y Don Mariano nos decía: eso, los toros, que son adn de la marca española. Donde esté una buena corrida, que se quiten los institutos, y las universidades y las ponencias. Y los tor... Y, bueno, no eso, no, eh, señores, que la gente que lo hace se queda ciega, que nos lo han contado.


2 comentarios:

sorel dijo...

Pensé que lo titularías "El ministro que no amaba a las mujeres" :)

Nuria dijo...

"eEl ministro que no amaba a los ciudadanos (de a pie)"... lo titularía yo! bueno aunque sería un libro gordote, gordote...