lunes, 12 de marzo de 2012

El ministro que no amaba a las mujeres

Para Lourdes, Patri, Nuria, Viky, Laura, Noe, etc. 
Hola, buenos días,

pero buenos buenos días, andaluces, Cádiz, que ciudad más bonita, Constantina, Cádiz, como dice nuestro sabio presidente, sabio como pocos, que ya sabéis lo que dicen, mejor estar callado y parecer tonto que hablar y confirmarlo definitvam..., no, perdón, quiero decir, se es amo de sus silencios y esclavo de sus palabras. Como os decía, se aproxima, ya lo saben, se aproxima el cambio, en esta tierra, en esta bella tierra andaluza donde nunca se pone el sol, bella tierra, la próxima California de Europa, como la llama el próximo presidente de Andalucía, don Javier Arenas. La próxima California, por qué, os preguntaréis, por qué, por su sol, por sus playas, pues también, pero ya lo dice él, cuando sea presidente no la va a reconocer ni la madre que la parió. Cómo pero cómo si vamos a alicatar hasta las orillas de las playas, que si el sol da en las losas, sépanlo, brilla más. Me encanta estar aquí, de verdad, no sé si saben, imagino que sí, que soy de centro y ministro de justicia, es decir, casi de izquierdas, sépanlo, admirador de Marx, de Groucho Marx, por supuesto, ya que no es él el único cerebro preclaro que existe en estos lares, y entonces voy y digo, la primera parte de la parte contratante, no perdón, digo, hay una violencia de género estructural que obliga a abortar y eso, señores, no podemos permitirlo, porque nosotros vamos a proteger la dignidad de la mujer con uno de sus derechos fundamentales, que es el derecho a la maternidad, si no lo privatizamos antes, eso sí, señores, que hemos estado naciendo por encima de nuestras posibilidades y, claro, así es imposible. Y sí, yo sé que venía a hablarles del señor Arenas pero, claro, luego dice cosas como que piensa hacer gobernar en Andalucía como lo estamos haciendo en Valencia, y claro, alguien tiene que decir algo para que no escuchéis estas cosas y quiero hablaros yo, ministro y de centro, de centro, de centros públicos, quiero hablaros, de la educación, y quiero decirles, señores, que sí, que el crucifijo en un centro público es un símbolo de paz o han escuchado ustedes alguna vez de un adolescente que le haya lanzado a otro el crucifijo. No, porque un crucifijo es paz como dios es amor y está en todos nuestros corazones. Violencia estructural, señores, que muchas abortan, como os decían, por miedo a perder el trabajo aunque no creo que vayan a tener ese miedo con nuestra reforma laboral. Bueno, ni miedo ni trabajo, pero, ya saben lo que dicen, no se puede tener todo, ni tener dos sin tres, aunque ahora que lo pienso Cospedal tiene tres, tres sueldos, y bien que lo dice, los españoles, los españoles de verdad, los patriotas tienen que trabajar más, que alguien tiene que sacrificarse y esos, ya se sabe, esos seremos nos, esos serán los patriotas, quiero decir, los patriotas. Y, bueno, yo venía aquí a hablarles de Arenas, pero, bueno, si eso otro día, que ya saben lo que dicen, si quieres cambio, tendrás arena hasta en el salón de tu casa. Arena, sol y playa, eso somos nosotros: cambio. Cambio, claro, estructural.

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