viernes, 16 de marzo de 2012

Una pequeña luz que nunca morirá

Para Laura
- Vienen tiempos difíciles, otra vez, ¿no?
- Nunca se fueron, pequeñita, nunca se fueron.

- Es que, profe, es increíble no entiendo cómo entienden las becas esta gente. Bueno, ni las becas ni la educación. 
- ¿Y eso?
- Ahora ya lo más importante es la nota. Y eso no está mal. Pero, claro, la renta no tiene ninguna importancia. Así que consiguen dos cosas en una: imagina que las universidades privadas dan más nota y esos alumnos sí tienen esas becas.
- ¿Entonces?
- Entonces, todo el mundo dice para qué están las públicas entonces si es en las privadas dónde están las becas y los alumnos con becas. 
- Un buen pensamiento. Espero, claro, que te confundas.
- No sé, yo, profe, no sé yo. 
- Estamos desquiciados. Realmente, entregarlo todo a un grupo de psicópatas que entienden la educación y la sanidad, los servicios públicos, como un gasto y no como una inversión.
- Pues también van a ganar aquí, profe. Van a arrasar. Así que imagina.
- Sí. Uno piensa solo en irse, en huir, en escapar a cualquier parte y que le den al mundo. A veces, el compromiso no vale la pena, no la merece realmente.
- Hey, pareces uno de mis compañeros, de verdad. Y no creo que seas así. Al menos es la imagen que tengo de ti, desde que me diste clase. Esa, y la de que eres un blando, claro, y poco exigente, aunque ya he descubierto que sí eres exigente y mucho. Pero blando, buff, muy blando.
- Pero, bueno, serás puñetera...
- Profe, mis compañeros dicen: qué asco, la gente no merece la pena, si leyeran, si no sé qué, solo escucho quejas, lamentos, pero ninguno de ellos está haciendo lo más mínimo para cambiar algo. Se sienten superiores, se refugian en cualquier excusa para no comprometerse y dicen queremos irnos porque esto es una mierda. Pero esto es aquí y es nuestro sitio y hay que hacer algo, ¿no?
- Anda, al final no vas a poder ni ser anónima, ¿eh?
- Sí, lo seré.
- No, lo creo, es un lujo que, ahora mismo, no nos podemos permitir. La falta de compromiso, pequeñita, ahora mismo, es un lujo que, ahora mismo, no nos podemos permitir.
- Sí al compromiso, profe, y sí a ser anónima. Se pueden ser las dos cosas, deberías saberlo. Pero es penoso, que algunas de mis compañeras digan que la solución a PSOE es votar a PP. Como si existieran muchas diferencias entre ellas. 
-Eso es lo triste, pequeñita, ¿no crees? El hecho de que el PSOE, en treinta años aquí, en nuestra tierra, le haya hecho un daño increíble a la conciencia social de este pueblo. Es increíble que cuanto haya hecho es crear una sociedad dormida a través de los mecanismos que le pertenecen, como el canal sur y Medio, una educación, tú lo sabes tan bien como yo, que premia al mediocre y a un buen número de aprobados, a través de papeleo, de informes, de lo que sea.
- La educación, profe, la educación.
- La educación, aquí, en este país, es obsoleta, un profesor que habla a treinta alumnos que están sentados, de forma pasiva, que enseña a pensar en el miedo. Es lo que yo diga y se acabó. En fin, aunque también hay, claro, gente que intenta cambiar las cosas.
- Yo no los conozco, profe.
- Alguno habrá, ¿no?, jajajajajajaja. Digo yo.
- No sé, profe. Es lo que decías: a los alumnos hay que tratarlos como seres humanos y educarlos como tales. 
- Sí, imagino que sí. Donde algunos ven ciudadanos, el PSOE ha visto borregos durante treinta años.
- Claro, profe, y ahora los borregos sólo han decidido cambiar de redil, cambiar de pastor.
- Sí, está claro que nos van ganando por goleada. De ahí que necesitemos, desde ya, plantar batalla, y batalla seria, en cada calle, en cada aula, en cada casa. Es la única forma: el compromiso.
- Se hará lo que se pueda, profe, se hará lo que se pueda. Pero desde el anonimato, ¿eh?