lunes, 21 de mayo de 2012

Dignidad

- Nos queda la dignidad, ¿no? Lo estamos perdiendo todo, pero al menos, nos queda la dignidad.
- Ya no sé ni lo que nos queda, David, ahora mismo, no lo sé.

- ¿Recuerdas? Pensamos, el sur, el sur es otra cosa, el sur es otro modelo. Y resulta que el sur no es más que el mismo camino. 
- David, íbamos a poner hasta la foto de Milana Bonita si aquí nos llegaban a los tobillos arenas. Y resulta que no ha hecho falta.
- No lo sé, de verdad, no lo sé. 
- Son recortes, recortes que vienen de Madrid, de Bruselas, uno quiere otra cosa. Uno esperaba el principio de algo nuevo de otra forma de hacer las cosas. Y no tenemos, ahora mismo, otra cosa que esperar. Esperar, coño, esperar. Y decirnos si todo esto ha sido, otra vez, un engaño en el que perdemos lo de siempre. Hay cosas que puedo llegar a entender, cosas que puedo...
- Yo esperaba rebelión, Jose, que las pancartas lo decían bien claro. Rebélate. Esperaba imaginación, rebelión, creación, lucha en la calle y ya no sé ni qué esperar. El instituto, todos aquellos que habíamos votado a la izquierda, no sabíamos ni qué decir. Estábamos encabronados. 
- Por lo menos teníais eso. Teníais ese enfado. Hay gente, en fin, tú y yo estamos hablando ahora, y estamos desorientados, no sabemos qué esperar, tendemos a decir, y eso sí que es triste, David, eso sí que es triste, tendemos a decir todos son lo mismo.
- Es que es verdad. ¿Para qué demonios tú y yo votamos a la izquierda si va a realizar los mismos recortes? ¿En qué espejo mirarnos entonces? Y ahora se nos dice exactamente lo mismo: no hay alternativas. Cómo no va a haberlas, joder, si uno de ellos ha escrito un libro que se llama precisamente Hay alternativas. 
-David, todo esto cansa. Ver las noticias, bueno, leerlas en internet, porque tele y demás son un timo.
- Yo ya ni las leo, Jose, ni las leo, por el estado de ansiedad que me causan. El sur, el reducto, la aldea gala. Y resulta que no es más que la tierra de una casta política que lleva demasiados años haciendo daño a esta región. Y nosotros creyendo que ese giro a la izquierda sería un principio.
- ¿A la izquierda? ¿Qué giro a la izquierda?
- Yo qué sé, ese giro que deja fuera privatizaciones, despidos y demás.
- Bueno, bueno, ¿y esos despidos de interinos? ¿O van a empezar con el lenguaje y llamarlo no renovación de contratos?
- Sí, a saber dónde acaba todo esto. Es lo que dices: es es estado de ánimo, esta confusión. Este saber que a veces hay que elegir lo posible. ¿Habremos pedido por encima de nuestras posibilidades, jjajaja? Uno no sabe ya ni lo que dice. 
- Decimos, callamos, hacemos pequeños gestos, alguna huelga, pero ahora mismo, está claro, ahora mismo necesitamos otra cosa, ahora mismo necesitamos dignidad, necesitamos devolver cada golpe, hacer entender a todo el mundo, a todo el puñetero mundo, que gobiernan para nosotros, para nosotros y no para nadie más. 
- Lo que hemos perdido, por dios, lo que hemos perdido en estos meses, en estos años. Veo a mi padre, pienso en mi abuelo, en lo que ellos lucharon, por tener lo que hoy tenemos. 
- Sí, esa es la sensación, esa es la confusión: saber que los estamos traicionando, que no estamos haciendo lo que debemos para estar a su altura. Es patético: décadas de lucha para volver a un primer paso. Esto cansa: el sur, este país, el mundo. El mundo mancha y lo estamos perdiendo todo. Todo, y estamos haciendo, qué sé yo, estamos haciendo poco para evitarlo.
- Bueno, al menos, al menos tenemos dignidad.
- Sí, al menos. Ojalá sea el primer paso de muchos, ojalá.

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