viernes, 25 de mayo de 2012

Hay

Para Pilar Ruda

Hay, hay personas, en mi ciudad, que salen de casa y piensan, es nuestra ciudad, la que tenemos y la que nos gustaría mejorar, cada cual desde su lugar, cada cual a su manera. Hay, hay gente que cansa, gente que mancha, y dice, no, nada, nunca, no hay nada que hacer y esperan, y piensan, y dicen: no haremos nada porque hacer no sirve nunca, nada, siempre. Hay, hay personas que evitan desahucios y dicen, no, no mi dinero, no en este banco, si este banco es mezquino, no si esta gente es tan pobre que solo tiene dinero. Hay, hay personas, es comprensible, que están hartas de este mundo, cansadas de tanta gente como mancha y deja restos de suciedad en los tobillos. Hay, hay personas que caminan, estudiantes que saben que no, nos representan y escriben "io sovrebibí ha los rekortes en Hedukasion" y saben, saben ya, desde entonces, que no es este el mundo en que quieren vivir, no es este el mundo que quieren para ellos y luchan y se cansan, porque es humano. Hay, hay ministros que han cambiado ya el grito, eterno, descarnado, esclavo, de guerra, de aquella guerra, de aquella paz "Vivan las caenas" por uno más actual, "Vivan las carteras", por la defensa a ultranza de un dinero que embrutece a unos mercados que ya tienen la bolsa y ahora quieren la vida de cuantos dicen no, no a lo que hay. Hay, hay gente que mira y sabe, sabe que se ha equivocado y mira afuera, mira adentro y encuentran a otra persona y caminan juntos a uno y dejan atrás casas sin ventanas. Hay, hay gente que enseña, que enseña en valores y predica en el ejemplo, gente de casi sesenta años que hace de cada gesto cotidiano una forma de decir no a esta sociedad, no al pesimismo y gente que aprende, gente que dice: sí, hay gente que cansa, pero estamos cansados de estar cansados de esta gente, y, un día porque sí y, viniendo a cuento, deciden que sí, que hay una parte de la ciudad es suya, es de todos, y hace lo posible por dejar huella en esos rincones, y echan una mano a aquellos que lo necesitan, sonríen a aquellos que muestran una muesca triste en los labios y se detienen un momento a hablar con alguien, porque la vida, porque sí, porque nada como pasear, detenerse un rato, compartir unas palabras, no temer, no, ahora, no temer al miedo y compartir un rato y ser uno y uno dos y luego más. Hay, hay personas que se equivocan mil veces, que fracasan y saben, saben que nada como equivocarse mil veces para aprender, para saber que,a veces, muchas veces, nada como no llevar paraguas en días de lluvia y sentir a nuestro lado a quien nos tiene, sentir a nuestro lado a quien tenemos y pisar todos los charcos de estas calles, porque no hay nada como saber que salir a las calles y decir, sí, son las calles, y son nuestras y nada como ser muchos, y ser pequeños, en lugares pequeños, y hacer cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo.