jueves, 17 de mayo de 2012

La mala lengua de las mariposas

- Hola, buenos días. ¿Qué tal?
- ¿Cómo vamos a estar? Mal, maestro, mal.
- ¿Cómo que mal? Pero si es viernes.
- ¿Y qué? Si es que esta panda de inútiles nos ha recortado el fin de semana.
- Claro, como que no me estudiáis, no me aprobáis, no me escribís bien.
- Señor Sorel, que la culpa no es nuestra. Bueno, la culpa no es mía, maestro.
- ¿Y eso?
- Que si yo estudio, señor Sorel, que si la prima de riesgo sube no es por mí, es por Grecia.
- Claro, claro, Marianito, cómo no, tú siempre echándole las culpas a otros, a qué sí, maestro.
- José Antonio, déjame hablar, por favor a m...

- Pero si es que es verdad, maestro, que le echa las culpas a los demás y luego yo quiero dar más chuches a mis amigos y dice que no, que él es el delegado y que no hay dinero. 
- José Antonio, Mariano, ¿podéis, por favor, un momento...?
- Es que José Antonio tiene razón, la tiene, que Mariano es un matón y se chiva si hacemos algo a Ángela. Y nosotros no hemos recortado en lápices, él no nos ha dado el dinero de la clase para...
- Tú a callar, Diego, que pintar pintas poco.
- Claro, claro, tú lo que estás enfadado porque en la clase no te quiere nadie y fuera de ella cada vez menos gente. 
- Señores, es que es indignante. ¿Quieren callarse un momento? Indignante: llegar a clase, encontrársela hecha un asco. 
- Esos, maestro, perdón, señor Sorel, esos son los que han estado antes aquí. Está claro. Si no la hubieran dejado hecha un asco, pues claro la habríamos limpiado seguro, porque así sería más fácil. ¿A qué sí, a qué sí?
- Es lamentable, de verdad, lamentable, la cantidad de lagunas que traéis todos. Así es imposible que alguno de ustedes apruebe. 
- Claro, como que venimos muy mal de primaria.
- Ah, vale, por lo que veo la culpa no es vuestra sino de la herencia recibida. 

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