jueves, 22 de noviembre de 2012

Hasta doler

Contemplé tu risa fría en todos los calendarios, dormidos como estaban tus dedos en mis cajones. Busca restos de ti, tu rastro, huellas del daño que la historia de dos manos que se conocieron en una escalera dejaron en las baldosas. Está el suelo gélido sin tus ropas, buscando, a cada instante los tobillos con que te dormías en sus esquinas. Gélido el suelo, gélidas las ventanas, a veces, las farolas aúllan tu nombre. Estar y no saberte cerca, estar y perderte en los tejados, lejanas ya las alas con las que dices hola al mundo cada mañana. Duele el corazón, duele, de estar vivo. Literalmente. Duele ocupar una cama y no encontrar más cuerpo en tu cuerpo que unas sábanas sin calor. Duele el corazón, duele. De estar vivo. Literalmente. Y hay techos, techos con luna, como el que miro en estos momentos, que me hacen saber de ti y no dudar, despertar mi pecho en tu pecho y saberme ahora en tus pupilas, mirar techos con luna y saber que hay nubes con cielo que nacen que nacen de tus muslos y alcanzan las más altas cornisas. Amor de ciudad, noche de estrellas con luz que a veces duele. Hace daño saberte aquí, a mi lado, y no tocar con mis brazos tu boca, saber de ti a todo instante y no dormir en tus paredes. Y todo. Todo duele. Duelen las lámparas en las que no habita tu sombra, duele el mar en que ya no viven tus caderas, húmeda como es esta tarde de sol ya sin charcos, ya sin tus zapatos. Descalza, y viva, nada como saber de gente que está viva y camina para no morir en todas las orillas. Hace daño, hace daño estar vivo, y saberte aquí. Duele, duele estar vivo, literalmente, duele hasta quererte porque te quiero hasta doler y duele quererte. Me cala quererte hasta los huesos porque te quiero hasta doler. Tan tan tan viva a cada instante en en cada gesto, tan desnuda en mis venas, derramada ya toda la sangre sobre tantos bordillos. Para dar un paso y luego otro hasta estar a tu lado y no perderte. Ahora que duele, duele el corazón de estar vivo a cada noche. Estás. Y te quiero hasta doler.