jueves, 21 de junio de 2012

El intransigente XC

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, qué tal todo.
- Mejor, mucho mejor.
- ¿Cómo?
- En serio, desde que Rajoy es ministro de las Islas Salomón, muchísimo mejor.
- ¡¿Cómoooo!?

- Lo que yo te diga: ayer lo presentaron en la cumbre del Desarrollo Sostenible como primer ministro de las Islas Salomón. 
- Buahhhhhh. Casi nada. Lo de Desarrollo Sostenible imagino que va porque desde que ellos han entrado aquí no hay quien pueda consumir nada. Cada más pobres, así que desarrollo sostenible absoluto. Y luego decimos que no son ecologistas.
- Yo pensaba: por favor, que alguien le prohíba desde ya salir desde ese país. Desde ya.
- Joder, seamos sinceros. ¿Por qué le deseas eso a los pobres habitantes de Islas Salomón?
-Ya, tristemente tienes toda la razón. No le desees a otros lo que no deseas para ti.
- Bueno, bueno, no discutamos: ni para ellos ni para nosotros, vamos a partirlo en dos.

lunes, 18 de junio de 2012

Vivir en tiempos peperos

Cuando se despertó, las tijeras todavía estaban allí.

miércoles, 13 de junio de 2012

El intransigente CIX

Para Enrique Fernández Machado
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿cómo va todo?
- Bufffffff, con decirte que si alguien me pregunta le digo que soy neozelandés.
- ¿Y eso?

- Es que decir que eres español, ahora, es duro, ehhhhh. Y más después de leer el artículo de nuestro amado líder, ese que dice que las personas de familia de bien son más inteligentes. 
- Pero, bueno, eso, ¿lo ha escrito él?
- Te digo yo que sí. Además, ni siquiera tiene razón y él es el ejemplo perfecto.
- ¿Qué pasa? ¿Es de familia humilde?
- ¿Qué familia humilde ni qué tonterías? Lo que es, es imbécil, sin más.
- Pero, bueno, mira que eres exagerado.
- Eh, eh, perdona, que que no lo digo solo yo. Hoy mismo, un eurodiputado inglés ha dicho que es el más incompetente de los presidentes europeos. Y mira que era difícil.
- Bueno, eso es Inglaterra, que es euroescéptica, pero seguro que Alemania no ha dicho nada así, seguro.
- Pues tienes toda la razón: la prensa alemana no ha dicho que es imbécil, ha dicho que es Pinocho y que miente más que habla. Y no, no lo ha dicho, pero ha dejado caer que hay que ser imbécil para presentar un rescate como una victoria.
- Bueno, bueno. Somos Europa, coño, ni que fuéramos África.
- Buf, qué poco has leído tú los periódicos en estos días. No se le ocurrió otra cosa al inútil este que comparar a España con Uganda. Y, claro, están que trinan.
- Pero, bueno, si estamos mucho mejor que en Uganda, no me digas que no. 
- Espero que sí, pero tú dale tiempo a esta gente, dale tiempo, que ya sabes que nada le gusta más que los grises y volver a un pasado, si es posible, en blanco y negro.
- Joder, está claro, por lo menos tenemos el fútbol donde arrasamos y es imposible que ellos hagan el ridículo, ¿no?
- Jajajaja, pues tampoco, que tuvieron que votar hace días contra una de las leyes que ellos mismos habían aprobado. Sí, somos el ridículo de África, de Europa, de América...
- Eh eh, a mí no me mires, que yo también soy neozelandés.

viernes, 8 de junio de 2012

Échate un cantecito

La cultura está en los márgenes.
Alan Moore

Hay obras que crecen con el tiempo, van dejando huella, poco a poco, en los lugares a los que se acerca, en los rincones más curiosos, si es bueno el mensajero y un placer el mensaje, un placer lo que se dice, el placer de hacer llegar el carnaval hasta el monte de Venus, casi na, fuego. Un disco que ya se ha escuchado, cada verano, en Sicilia, bajo todas las estrellas del mundo, al amparo de una tortilla de patatas, al amparo de un vino del sur que se deshacía en todas las ventanas. Echo de menos, ese si no te das cuenta de lo que vale, el mundo es una tontería, que tanto escuchamos Heidi y yo en las calles de Sevilla, que siempre me lleva a ella, a esos ojos verdes que se pierden casi cada día en las montañas, esos ojos azules que se encuentran a casi cada rato en los rincones más apartados de este mundo, ese quejío flamenco (si vas dejando que se escape lo que más querías) lleno de alegría. Veinte años, ya, veinte años desde entonces. Ese Echo de menos que nos llevó a buscar más y encontrar a veces. Superhéroes de barrio que acabaron por visitar todas las ciudades: Lobo López, esa copla canalla que siempre poníamos como ejemplo en las clases de español para extranjeros, sí, oh yeah, es una típica  conversación entre dos enamorados en el sur, siempre el sur, siempre Kiko. Hace cuánto tiempo, y me alegro tiempo, no me lo esperaba. Ese concierto en Cádiz, con Sorel, y ese himno, ese superhéroe gaditano, de barrio, por encima de tantas cosas. Ese descaro burlón de alguien que hace del humor un arma y no ha dejado de ser fiel a sí mismo: veneno, puro veneno. Ese coro a una y acordarse de Sorel, los dos coro a una, nuestra canción, coño, parecemos novios: se ha tomado tres botellas de Coca-Cola llenas de vino de Chiclana, ainsssssssssss Joselito, y haberla escuchado en Alcalá, en el Lope de Vega, en ese maravilloso concierto de casi tres horas, con Raimundo Amador, tanto tanto veneno, veneno que tomaras tú veneno tomara yo, esas letras de tanta jondura poética,  la sencillez de los grandes, siempre. La sencillez de letras que subrayan la magia de lo cotidiano en canciones como Me siento en la cama, ese canto calmado al pensamiento, ese canto tranquilo a la rutina, ese canto lorquiano a la inspiración: seis pájaros en mano pero ninguno vuela. Y a la posibilidad de no encontrarla. Y volver a Heidi y sí, ya lo sabes, siempre,  las cosas que yo sé las sabe un tonto cualquiera, mi corazón va solitooo por la carretera, la alegría, bella bellisima, en sol mayor. Tu sol de aquí, del norte, a veces. Y esas letras que brillan al compás de una percusión que queda en los oídos y hace escribir a los dedos: ni con agua en los bolsillos se me enfría el pensamiento. Una obra, que es el sur y se, graba, qué cosas, en London, y ese precioso diario en que se descubren, como en tantos otros momentos de veneno, de mucho veneno perlas deslumbrantes, las cosas pierden la magia de tanto usarla, pero no, hay obras que no se pierden, que no se pierden esa magia. No se pierde la magia En un mercedes blanco, otro superhéroe de barrio cuya historia conocí en Alcalá, en Atarfe, en Sevilla, y así y así. Hay cosas, se dice, que ganan magia, sí, ahora sí, ahora y desde entonces, de tanto usarla, y se hacen vida y no se nos olvida, ya no, que es vida, y que no es solo reír, es reír y llorar,saber que sí, que yo, a veces tampoco puedo cambiar, y saber que no, pero yo no, yo puedo cambiar. Abrázame fuerte y hazme volar. Ha pasado el tiempo, todo ha cambiado, no ha cambiado nada. Reír y llorar, Albert Pla. Ha pasado el tiempo, una leyenda ya. Y cuántos cuántos cantecitos echados, cuántos cantecitos en tantos labios, en tantas noches, en tantas calles. Por la alegría de cantar, por la alegría de vivir. Porque, a pesar de los pesares, tendrás amor amigos, tendrás amigos. Y decir, entonces, a los cuatro vientos, en todos los rincones, que sí, que uno, que sí, que uno,sí, enamorao de la vida aunque a veces duela. Para comprender entonces que hay obras, que hay genios cercanos, superhéroes de barrio, Kiko Veneno, que, a pesar de la escucha, de los años, que, a pesar de los pesares, no perdieron magia. Y, ahora sí, ahora, ahora toca, otra vez, por penúltima ya, echarse un cantecito, un ratito de gloria, guitarra flamenca en mano, hasta que se arranquen los cachitos de hierro y cromo a cantar, a cantar como tú sabes

miércoles, 6 de junio de 2012

En tus labios

Busqué tus labios
una noche de verano con sur.
Caían estrellas de tus pestañas,
esquirlas de luz en tus pupilas.
Era ya Granada tu cuerpo
y todas las calles llevaban a tu cuerpo.
Estaba el mar ardiendo.
Había rincones de la ciudad
por explorar en tus muslos.
Todavía. Todavía hay horas
con ventanas en que se despiertan
tus piernas sin desgana.
Todavía. Todavía, a la orilla
de tus pechos, corazón,
briznas de hierba en tus cabellos,
tú, tu ropa, ya tendida al sol de la tarde,
y unas manos que se atan a tu cintura
en madrugadas de azoteas ya sin sueño,
en madrugadas de pieles ya sin dueño.


martes, 5 de junio de 2012

Cosas que hacen que la vida merezca la pena XIV

Los profesores del instituto Ilíberis manifestándose cada día en el recreo, a partir de mañana, con percusión incorporada. La ironía de Sonja en todas estas charlas informales. La tarde de graduación de los estudiantes de Osuna que Manolo y yo llevamos al viaje a Valencia y las palabras compartidas, la alegría de verlos y la alegría de que nos vieran. El pavo de Ana, con y sin tacones. La originalidad de Palhoma, con H, única e irrepetible. La madurez da una Pilar cada vez más humana. Esa unión irrompible de Ana y Pilar desde los tres años. La heladería italiana, recién inaugurada de Conil de la Frontera. Ser un niño en las orillas de la playa de Conil de la Frontera. Un domingo entre amigos en esta ciudad. Veinticinco años ya de Échate un cantecito, conocido en Sicilia, en Italia, en Alemania, y creciendo, siempre creciendo, veinticinco años ya de vino de Chiclana. El compromiso de Sorel, que crece a cada día. Las tardes tranquilas de instituto en estos días. Volver a descubrir, ahora más que nunca, el Lazarillo de Tormes. La humanidad inteligente de Gema, inmensamente solidaria con el mundo que la rodea. Reencontrarse a la gente del viaje: David, Gema, Paula, Sara, Laura y pensar en cuánto han crecido, saber que uno va cuesta abajo y se hace viejo y adora su trabajo y es su camino  estar arriba hasta llegar a donde quieran, implicarse, cambiar el mundo. Al menos, una porción pequeña; al menos, un poquito.  Seis de los grandes, de James Ellroy. Sangre vagabunda, de James Ellroy. Las pupilas verdiazules de Heidi. El paseo por Osuna, casi un año después, y encontrarme a Lenín, y saber, para bien, para mal, de aquellos estudiantes a los que di clases por primera vez. La dignidad de todas aquellas personas que se manifiestan por un mundo mejor. La leyenda del tiempo, esa obra de arte memorable en que se dieron cita todos aquellos que han hecho historia en la música española. Ese delicioso diario de Kiko Veneno en Échate un cantecito, o los trazos desgarbados de cómo crear una obra maestra, y esa verdad absoluta: las cosas pierden magia con su uso. Algunos de esos discursos que invitan a la movilización de Combates de nuestro tiempo, Julio Anguita, el gran califa y la carta, ejemplo absoluto de honestidad e integridad, que escribió a Felipe González, cuando este era presidente de España. Juan, paradigma absoluto de la lucha, bien entendida y mejor, biológicamente explicada, por la vida. Can´t take my eyes off of you, en sus diferentes versiones: Lauryn Hill, Franki Valli and the Four Seasons. Breaking Bad. La crueldad inmisericorde de algunos diálogos de Casablanca. El romanticismo exacerbado de algunas escenas de Casablanca. El realismo desgarrados de El Padrino, y esa violencia que queda tan alejada de la Sicilia que yo conozco, alejada de la Sicilia en la que solo soy un viajero. No logo, de Naomi Klein, o por qué debemos consumir de forma crítica porque somos parte del entorno en que vivimos. Los arañazos de una noche de junio en Algeciras. Esos versos certeros de Jaime Gil de Biedma, que nos hablan de amor, que sus misterios, como dijo el poeta, son del alma, pero un cuerpo es el libro en el que se leen. El poema, Elegido por aclamación, de Ángel González. La inmensa ternura de Miguel Delibes con todos sus personajes, y su última novela, El hereje. Killing me softly with his song. Mad Men y saber que, desde entonces, desde siempre, poco ha cambiado el ser humano. Ir a Granada y no ver a todo el mundo. Los iaioflautas. Ese almuerzo en la Pañoleta y encontrar después a gente no esperada en la manifestación contra los recortes en la Educación. Las recomendaciones musicales de Javier Pérez de Albéniz, en El descodificador. Esos artículos, tan interminables como apasionantes, de Jotdown. Algunos de los muchos versos tremendamente certeros de Antonio Machado sobre la sociedad española, sobre la esencia de los españoles. Una cena a la que me invitarán dos de las mejores notas de la Selectividad de este año. La vida sin coche y con paseos. Esas cenas de risas alegres en La pequeña, albóndigas con cacahuetes en salsa de pimientos y con brisa. Y el hecho inevitable que aunque esta el mundo se hunda, esta nave vaya a la deriva, a la gente, como entonces, como siempre, la siguen salvando las personas. 

viernes, 1 de junio de 2012

El intransigente CVIII

Para Manuel Villard
- Hey, qué tal. Cuánto tiempo sin vernos.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bueno, ahí vamos. Como tú, imagino. Corrigiendo, de evaluaciones, de graduaciones. Como tú, supongo.

- Anda, graduaciones. Actividades extraescolares, una de las cosas que no se quieren hacer el año que viene, para protestar por los recortes. 
- Un momento, un momento. A ver si lo entiendo. Para protestar por los recortes, castigamos a las víctimas de esos recortes, a los críos.
- Eh, eh, no a los críos. Nosotros también somos víctimas. 
- Ya ya, no lo dudo, pero no deja de ser irónico que para protestar hagamos daño a los más débiles. 
- No es solo eso, eh, que también es no comprar lotería, no tener cenas de navidad. 
- Un momento. A ver si lo entiendo: para protestar contra los recortes económicos, nosotros vamos a hacer daño a los pequeños comerciantes, que son creadores de una economía más real.
- Bueno, no es eso exactamente, se trata de demostrar que si bajan nuestros sueldos los niños van a recibir una educación peor, porque claro, es obvio que vamos a estar menos motivados.
- Vamos, que es posible que le digamos a personas que están en paro que si bajan nuestros sueldos sus hijos recibirán una educación peor, a personas que a lo mejor trabajarían por mil euros. Es decir, que para joder al PP, al PSOE y a toda la costra, porque aquí no es ni una casta, creamos una sociedad egoísta y pueril, a imagen y semejanza de la soñada por el PP. Sí, de lo más lógico.
- Ya, pero la culpa no es nuestra, sino de esa panda de ineptos que nos gobierna.
- Y encima, como ellos, le echamos la culpa a otros. Toma ya...
- Pero es que es culpa suya.
- Ya. Suya y nuestra, que tanta pasividad no es buena y la de gente que va a encontrar la excusa perfecta para decir yo ahora no hago nada porque esto cada vez está peor y los alumnos cada día más apáticos, y qué poco responsables, y bla bla bla. Coño, pero si son nuestro espejo. 
- Es que estamos hartos de tanta crítica, de tanto ataque, de tanta estupidez.
- Joder, pues empecemos a demostrar que se equivocan, que no somos así ni queremos serlo y enseñemos a nuestros alumnos a pensar y a que se comprometan comprometiéndonos nosotros para que esta caterva de impresentables no vuelva a gobernar este país en la vida. 
- Sí, sería hasta un buen principio pero, como te digo, no estamos más que respondiendo a los ataques de políticos profesionales, que son los que tienen la culpa de todo, no nosotros.
- La culpa, que por aquí, claro, siempre es de otros, ya ya...