viernes, 21 de septiembre de 2012

El intransigente III (nota para los de la LOMCE, III=3)

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí. 
- Y, ¿qué tal todo?
- No sé: muy raro, ¿no? Rajoy es presidente del gobierno, ¿no?
- Sí, aunque tú no te lo creas, yo tampoco. 
- ¿Sabes? Ahora que me estoy recuperando, y viendo las barbaridades que quieren hacer con Educación, creo que voy a hacerme heladero. 
- ¿Heladero? ¿Por...?
- Sé que sería mucho más feliz, lo tengo claro. Además, como Wert lea los posts o los tuits que escribo, no me deja volver a trabajar en Educación en mi puta vida. 
- Pero, vamos a ver, alma de cántaro, ¿cómo va a saber leer ese ministro si el que peores notas saca?
- Coño, pues sí que es curioso, el ministro que peor notas saca y es el que más reválidas ha puesto. Además de llamar eficiencia a los recortes y más recortes.
- Normal. Ha reformado la educación para que todos estemos a su pésimo nivel. Como todo español de bien que se precie, es un envidioso, claro. 
- Realmente, en serio, debería hacerme heladero. Sería más feliz. 
- Tranquilo. Seguramente en su momento no detectaron tu talento en el colegio.
- ¿Mi talento de heladero?
- Pues claro. Si fueses un alumno de hoy en día, te lo habrían detectado y te habrían canalizado para un módulo de heladería.
- Coño, pues sí que es verdad, pero como soy de EGB...
- Imagino que pondrías "jelatería" que ya sabes que les interesan nuevos esclavos, perdón, ciudadanos, quería decir...
- ¿Rajoy es presidente del país? ¿De verdad?
- Claro que sí: un ejemplo para la juventud. Es la prueba más certera de que cualquier incompetente puede llegar a algo.
- Me estoy acordando del momento en que el padre le dice a Homer Simpson  que su país tiene leyes para que la gente como su hijo no pueda llegar a ser presidente. Yo quiero esas leyes para mi país, que lo sepas.
- No sé yo, que allí llegó Bush al poder, recuerda.
- Buff, tienes toda la razón. Rajoy, presidente; Wert, ministro de educación. En fin...
- Ya sabes lo que dicen, ya.
- No, no lo sé.
- Viva el Wertis manque mierda.

viernes, 14 de septiembre de 2012

It Seems Like Old Times

Cuando despertó, el verano había terminado; septiembre había llegado y con él, otra vez, la escuela y los tuppers, casi olvidados en su memoria. A veces recordaba, tal vez soñaba: clases de treinta alumnos, otra vez, y patriotas de hojalata que vendían su país a precio de saldo a extranjeros; es la deuda, estúpidos. Y saber que nos vendieron, por completo. La educación, ya herida de muerte, en manos de gaviotas. Bastaba mirar un poco más cerca: no eran gaviotas, eran buitres; no eran rosas; eran espinas no era una venta, era un saqueo. Y patriotas de hojalata que nunca estaban allí. Todo eran hilillos de esperanza que se iban perdiendo, hilillos de verdad que cosían una tierra maltrecha por encima de nuestras posibilidades. Patriotas de hojalata que no hacen otra cosa que crear espejos a su imagen y semejanza: Bertín en la dos, también el rey, carne ya cocida. El espejo esperpéntico de un país moribundo que no hace otra cosa que ahogarse en sí mismo; un país de pobres que escogió a un puñado de ricos para que los sacara del hoyo: ese el legado político, esa la cultura. Y algunos hombres buenos que dejaron su vida en otro país por este: España de charanga y pandereta, todavía, a día de hoy, tantos años después. Todavía. Todavía hoy.  Han vuelto los viejos tiempos, para quedarse un tiempo, dicen. Y el mañana parece cada vez más efímero.

jueves, 13 de septiembre de 2012

El intransigente II

- Hey, qué tal.
- Bien, bien.
- Me dejaste preocupado el otro día, ¿sabes?
- Normal, decirte que casi me quedo en Sicilia.
- Sí, es duro. Bufff....
- Pero, bueno, ya estás aquí.

- No, si eso es lo que digo que es duro. Volver. Acostumbrarse a un país que ha retrocedido cincuenta años en el tiempo. Eso sí que es duro.
- Si lo pintas así, está claro, es durísimo.
- Lo pinto, lo pinto: en blanco y negro y con grises. Qué país, un país de pobres que vota a un grupo de ricos para que los saque del hoyo. Casi na...
- Sí, y ya no nos queda ni la radio para defendernos. 
- ¿Y eso?
- Bufff, han cancelado Carne Cruda, cesado a grandes profesionales. Lo de siempre, vamos. Volver atrás, con prisa pero sin pausa. 
- Joder, miedo me da ver lo que van a hacer con la dos. 
- Ni te preocupes. Habrá música. Mira, por lo menos algo medianamente decente. 
- Bueno, bueno, donde dije música, di que van a contratar a Bertín Osborne.
- Joderrrrrrrr. Casi na. 
- Y, bueno, no es para música, es para un programa de contenido social. 
- ¿Cómo? Pero, ¿eso es verdad?
- Sí, ya te digo yo que sí. Bueno, por lo menos no van a hablar de la familia real en el programa de Osborne. 
- Mira, por lo menos...
- No, van a hablar porque, para hablar de reyes y demás, tendrán otro programa...
- Arghhhhhhhhhhhhhhh....

lunes, 10 de septiembre de 2012

Érase una vez I

Érase una vez el helado del paseo marítimo de Salvuccio.
Érase una vez una mujer que conocía Sicilia como las cenizas de sus manos.
Éranse una vez sillas del Wunderbar en una casa rural.
Érase una vez una casa rural llamada Casale Praia.
Érase una vez Branca.
Érase una vez Polli.
Érase una vez Generoso.
Érase una vez un veintisiete.
Érase una vez un veintinueve.
Érase una vez trinacrias.
Érase una vez once.
Érase una vez una piadina.
Érase una vez un sindaco llamado Peppe.
Érase una vez la edicola di Matteo.
Érase una vez un campesino llamado Giovanni.
Érase una vez dormir bajo todas las estrellas del mundo.
Érase una vez caro Hino, ti presento Fabrizio de André.
Érase una vez un viaje pendiente a Reggio con Basi.
Érase una vez Tarantella di luna.
Érase una vez Mina.
Érase una vez el doctor Fillone.
Érase una vez todas las iglesias de un día.
Érase una vez una mujer que sabía todos los idiomas del mundo.
Érase una vez una mujer con niño que amaba la naturaleza.
Érase una vez un hombre, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Érase una vez un payaso sabio llamado Fra.
Érase una vez un niño que buscaba lugares para estar en paz consigo mismo.
Érase una vez una profesora llamada Cle.
Érase una vez una sorellina en Exeter.
Érase una vez Ninni.
Érase una vez Il cinema sopra Taormina.
Érase una vez La Zattera dell´Arte.
Érase una vez In volo sopra il mundo.
Érase una vez una granita.
Éranse una vez noches de limoncello.
Érase una vez spaghetti allo scoglio.
Érase una vez una tortilla.
Érase una vez un revuelto.
Érase una vez una familia de locos.
Érase una vez un siciliano renacido.
Érase una vez in bocca al luppo.
Érase una vez en nuestro pensamiento.
Érase una vez el retorno de una sonrisa.
Érase una vez la Sicilia.

sábado, 8 de septiembre de 2012

El intransigente I

- Hey, cuánto tiempo sin vernos.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, hey, esta vez por poco nos quedamos sin vernos mucho más.
- Sí, la verdad es que sí.
- Qué frágil es todo a veces.
- Tú lo que no querías es venirte.
- Hombre, ahí te doy la razón. Es que venirme, a mi país, casi na.

- La sensación es rara. Yo estuve en Nápoles, en un hospital. Y creía que había despertado dos años antes, así me sentía. 
- Bueno, eso no es nada. Yo he podido ya volver a España y tengo la sensación de que he despertado cincuenta años antes. 
- Hey, no es una sensación. Eso es real.
- ¿Ves? Tenía que haberme quedado. Allí todo es tranquilidad.
- Coño, sí, la tranquilidad está bien, pero te habías pasado de tranquilidad. Una cosa es la tranquilidad y otra, coño, la tranquilidad eterna a la que casi llegas.
- Si es que está claro que no quería volver.
- Por cierto, ¿sabes que el lunes entrevistan a Rajoy en Rtve, esa cadena que se ha cargado a Carne Cruda? 
- Joder, lo que yo te diga: para casos y países como este, la tranquilidad debería ser... eterna.