miércoles, 24 de octubre de 2012

Perros de Presa

Perros de presa que critican hasta la saciedad lo público cada vez que pueden. Perros de presa cuyos miembros más destacados de la manada llevan viviendo de lo Público desde hace décadas: Esperanza Aguirre entre ellos, desde 1979, criticando, acaso, lo público porque hay poco y ellos son demasiados; Fátima Báñez, que no ha trabajado ni un solo día de su vida; Cospedal, que no ha trabajado jamás en el sector privado. 
Perros de presa que se venden como buenos gestores y han arruinado algunas de las comunidades que han tenido en sus manos. Ante todo austeridad, austeridad, aeropuertos sin aviones y Fórmula 1. Perros de presa que se venden como buenos gestores y beben botellas de agua mineral a cinco euros el litro. Perros de presa que se venden como buenos gestores y han arruinado a un país en el camino. 
Perros de presa que se presentan como liberales e intervienen siempre que pueden en favor de sus intereses y sus oligopolios: entre ellos, José María Aznar privatizando Endesa; subvenciones a la FAES y etcétera.
Perros de presa que se presentan como defensores de la honestidad y hacen del delito de la amnistía fiscal una defensa a ultranza de los ladrones de guantes blancos y dedos negros que ensucian el corazón de toda sociedad en que se encuentra, de todo perro dócil que los defiende.
Perros de presa que se dicen educados y flexibilizan la Educación hasta destrozarla, hasta hacerla nada, hasta hacerla volver décadas atrás y más. Perros de presa que se piensan cultos y afirman que la fuga de cerebros no es un problema, ahora que parece que sus cerebros están en plena fuga y cuya única solución, parece, en sus manos, volver al Quadrivium.
Perros de presa que se confiesan como buenos católicos y hacen de la mentira un arma de destrucción masiva. Perros de presa que han jurado sobre la biblia sus cargos y decían, no, no subiremos el IVA; no, no subiremos impuestos; no, no abarataremos el despido; no, no bajaremos las pensiones. Perros de presa que se confiesan como buenos católicos y atacan a los sectores más débiles de una sociedad que se va perdiendo por momentos. 
Perros de presa que se proclaman patriotas y están vendiendo el presente y futuro de millones de españoles a intereses extranjeros. Perros de presa que se presentan feroces porque no hay más democracia que la suya, ni más alternativa que la austeridad y no son más que perros falderos, dóciles mascotas  que lamen la mano de pastores alemanes que andan destruyendo todo aquello que encuentran a su paso.  

viernes, 19 de octubre de 2012

El intransigente V

Para Sorel
- Hey cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí...
- Y, ¿Qué tal todo?
- Nada. Ayer no llevé a mi hijo a la escuela. Nos fuimos a la manifestación. 
- Vamos, que eres uno de esos padres irresponsables de los que habla Nosferatu.
- ¿Quién?
- Nosferatu, coño, Nosferatu. No me digas que Wert no es clavado. Además, que es como los vampiros. Le está chupando el dinero a la Educación. Ya sabes lo que dice: que se pueden conseguir mejores resultados invirtiendo menos.
- Bueno, bueno. Si se pueden conseguir mejores resultados, invirtiendo menos, ¿por qué le están dando más dinero a la privada?
- Además, tú eres padre, y profesor de la pública. Vamos, que si no eres ETA poco te falta. Eres un enemigo público, que lo sepas. 
- Sí, de todo han dicho hoy en 24h. Un señor con bigote ha dicho que somos los que más cobramos de Europa. Casi na. Pero, vamos, que ya ha dicho otro, de pelo cano, que lo que se necesitan es profesores que se preocupen por sus alumnos, que los eduquen y no los manipulen.
- Toma ya. Habló de putas la tacones. Pero, vamos, ya te vale a ti ver el NO&DO. Son ganas de torturarte. 
- Entre eso y lo que no han aumentado el número de alumnos sino que los están flexibilizando. Claro que ahí tienen razón. No sabes lo flexibles que tienen que estar para entrar en esas clases abarrotadas.
- Normal que salgamos a protestar. Normal que seamos unos irresponsables y saquemos a nuestros hijos a la calle.
- De todas formas, tampoco es para preocuparse. Recuerda que Springsteen decía que hemos aprendido más en tres minutos de un disco que en toda una vida en el instituto.
- Sí, el problema es que aquí, al ritmo que vamos, la única canción que se podrá dar en Música es Cara al sol, que seguro que aparece en los cambios de Educación para la Ciudadanía. Y las letras se tendrán que analizar en Lengua y Literatura, seguro.
- Ainsss, España, ese país en el que, al cambiar de hora, no se retrasa el tiempo sesenta minutos sino cuatro décadas.

jueves, 18 de octubre de 2012

Parole per Viky

A un mundo de distancia. Hay momentos que están a un mundo de distancia y se saborean con los dedos, noches que se hacen tardes y permiten un descanso, bajar la voz hasta hacerse un cuerpo y hablar con las manos: lenguaje no verbal en los labios. All around the world: Cádiz, Viena, Murray, Nashville y un sin fin de aviones que, a veces, nos dejan sin maletas, nos dejan sin ropa en la que descansar en las baldosas, en pasillos en los que un beso es más que un beso y un minuto es una noche de lluvia sin paraguas. Qué lejos todo. Qué lejos, para bien, tu país, y saber que tu país es volver a los años cincuenta, saber que hay lugares que no nos merecen, lugares a los que no merece la pena volver porque se nos han quedado pequeño. Lontano lontano il mondo. Volver a los años cincuenta, a grises, al blanco y negro, ahora que tus uñas han sidoA  verdes, y son tus ojos rojos en algunas fotos, marrones en otros. A un mundo de distancia, hay almohadas que nos dicen buenos días más tarde y paisajes que conocemos por primera vez en las calles, palabras que se pronuncian en todos los idiomas y vienen a decir lo mismo: pasa un buen día, pasa el mejor de los días, no olvides que eres tú, y vales mucho, y son palabras que se acuerdan de ti en todos los idiomas. I know you know that I am not telling the truth. Maybe. A un mundo de distancia, la mirada es frágil y se piensa que, al despertar hay alguien a nuestro lado y pueden solo ser cojines. Y esas palabras breves que nos recuerdan, escenas de películas que nos habitan para hacernos saber que de todos los pasillos del mundo, por qué tuve que pasear por este, paseo ya compartido. La soledad de estar entre todos y saberte única, de saberte dormida entre tantos despertadores, de saberte despierta en tantas casas y no olvidar el placer de los pequeños detalles, de un trozo de pan con nocilla que llevarse a la boca, el placer de saber que se es más joven a un mundo de distancia y más inteligente si se viaja, si se está en todas partes y se van dejando trocitos de ti en todos los rincones. El sur y tus orígenes. El mundo y sus acordes: visitar ciudades con acordes, esquinas con música con los que volver a ventanas desde las que la brisa hace de las suyas y te esparce en tantos árboles. Tú y tus raíces: ya, sin más; tú, viviéndote, disfrutándote en todas las ciudades.

jueves, 11 de octubre de 2012

En otras palabras

Para Laura González
- Hey profe.
- ¿Qué tal todo, pequeñita?
- Hey, hace siglos que no hablamos. ¿Qué tal todo?
- Bien. Bien.
- Recuperando fuerzas.
- ¿Algo que contarme, profe?
- Nada, nada. La vida, que sucede en todas partes, imagino.
- ¿Qué tal la vuelta a España?
- Bufff. Bufff. ¿Qué tal la vuelta a Granada?
- Bufff. Bufff. Yo he preguntado primero.

- Bueno. Siempre cuesta volver. Y más a un país en el que, cuando cambien la hora en este octubre, vamos a volver a la década de los cincuenta. 
-¿No te han llamado para trabajar, profe?
- Eh, no, no me han llamado. Así que no deberías llamarme profe, que hace cuatro años que no te doy clase y más de cuatro meses que no le doy clases a nadie. 
- Uno es lo que es profe, y tú serás siempre lo que eres. 
- A veces, cambiamos, pequeñita. Basta un momento. Un momento que se convierta en días, que nos haga recordar nuestra fragilidad, para saber que nuestro camino puede ser otro.
- Qué poético. Como que eres profe de Lengua. Y qué críptico. Como que eres profe de Literatura.
- No, ahora no. Es lo que te decía: la fragilidad.
- ¿La fragilidad?
- Sí. La fragilidad no consiste en saber que podemos rompernos en cualquier momento, consiste en olvidarlo por completo.
- Ah, buena frase. ¿De quién es?
- Ni idea. De Shakespeare o de Alejandro Sanz. Lo que te decía era eso: basta un momento para saber que nuestro camino puede ser otro. No sé: cada vez empieza a resultarme más absurdo lo de volver a dar clases. De alguna forma. No sé ni cómo explicarlo.
- No, no sabes porque es mentira. Uno es lo que es profe. Y no lo que no es. Ni eres anónimo. Ni eres no profesor.
- ¿Eso qué quiere decir?
- Lo que he dicho, profe. Ni más ni menos.
- ¿Y Granada?
- Una ciudad preciosa. Mágica.
- ¿Te has encontrado con...?
- Una ciudad preciosa. Mágica. Además, es mejor dejar el corazón en los cajones al salir de casa. Así, nadie nos lo quita.
- Pequeñita, que difícil es entenderte a veces.  
- Profe, que no soy Rajoy. 
- Ya ya. Sigue siendo difícil. Deberías ser maestra. De Lengua y Literatura.
-  Mmmmmmmmmmmmmmmmmm.

martes, 9 de octubre de 2012

Marionetas

Para Sorel
Érase una vez una vieja carpintería en lejanas tierras del norte que había creado marionetas de perfecta docilidad pero, con el tiempo, esas tierras se quedaron pequeñas. Ambiciosos, como eran, esos carpinteros de la misma tijera, decidieron llevar el modelo de su negocio a tierras más lejanas, a tierras del sur, para lo que necesitaron entonces marionetas de las mismas astillas que habían creado en el lejano norte. No fue difícil. Decidieron, además, para convencer a todo súbdito de que eran inocuas, que también habría en ellas, astillas de los rincones en los que habían crecido. Probaron y probaron hasta crear, así lo pensaban, la marioneta perfecta, la marioneta más dócil a sus intereses. Para acercarla a los súbditos quisieron llamarla Mariano, nombre campechano donde los haya. E insertaron en sus hilillos el programa que habían instalado en marionetas como esta: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades; necesitamos austeridad, hay que hacer lo que hacer; austeridad o paro; Europa, Europa, Europa. A veces, el programa chocaba frontalmente con los retazos que también habían insertado para acercarlo a sus súbditos, que le decía: no tocaré Sanidad, no tocaré Educación, vamos a generar empleos. Consecuencia de este sí y no, no o sí, si pero no y todo lo contrario, crecía, no su nariz, sino el número de votos (la deliciosa ingenuidad de los súbditos, pensaban los carpinteros del norte). Y las mentiras disimularon el programa pernicioso de la marioneta llamada Mariano hasta que llegó al poder, aupado por tanta mentira inocua hasta ese momento. A partir de aquí, el programa se apropió de cada decisión tomada y, día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, repetía el mantra norteño: austeridad, austeridad, recortes, recortes. En soledad pensaba: soy un personaje de ficción que no puede luchar contra la realidad. En sociedad huía de súbditos que le preguntaban o arremetían contra su modelo de programa buscando siempre el auditorio más cercano a sus premisas, a las premisas de los carpinteros que empezaban a reconocer que la suya era una marioneta defectuosa hasta extremos vergonzosos. Tampoco importaba: seguía a pies juntillas el programa preestablecido olvidando en el camino a todos aquellos súbditos que le habían entregado mando total y absoluto. Tampoco importaba: iba desapareciendo, a un ritmo brutal, el aprecio por las tierras del sur ahora que su marioneta pasaba más tiempo cada vez en el sur. Defectuosa, como era, los carpinteros del norte sabían que acabaría también por mentirle a ellos pero tampoco importaba, ya que los hilillos de una marioneta siempre podían ser recortados para instalarse en otra. Y así, la marioneta Mariano solo podía pensar: soy un personaje de ficción que ha movido sus hilillos por encima de sus posibilidades.  

jueves, 4 de octubre de 2012

El intransigente IV

Para Lola Palacios
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué has estado haciendo en estos días?
- Nada, ver la tele, que todavía estoy recuperándome. Que si el 25S, que si el 29S.
- Sí, está siendo duro, sí.
- Bufff, qué cantidad de cardenales.

- ¿Eh? Macho, me parece que tú no estás bien todavía. No eran las jornadas católicas, eh, sino una cantidad brutal de violencia gratuita la de esos días. 
- Pues eso digo. Qué cantidad de cardenales dejarían esos golpes. Este país da pena. Ni una dictadura, vamos. 
- Una pena que no pudieras estar allí.
- Sí, una pena. Debo ser uno de esos de la mayoría silenciosa.
- ¿Sí? ¿Y eso? ¿No te manifiestas y estás de acuerdo con las medidas de estos inútiles?
- Qué cojones. Porque gritamos una y otra vez por un cambio de modelo y no hay quien nos escuche. Coño, que parece que la voz del pueblo es un grito en el vacío a la que nadie responde. Así que sí, la mayoría silenciosa porque esta gente nos ha dejado de lado.
- Bueno, bueno, no te quejes. La verdad es que no pueden escucharte porque el presidente, por ejemplo, no está ni en el país. Y, por lo visto, no va a aparecer por aquí en un mes.
- ¿Y eso? ¿Está cansado de que se rían de él por aquí o qué?
- La agenda, que la tiene muy apretada. 
- Más bien diría yo el barco...
- ¿El barco?
- Sí, ya sabes. El barco, porque las ratas son las primeras en abandonar el barco que se hunde. Y, aquí, además, son las ratas los que lo han hundido.