lunes, 7 de enero de 2013

Cosas que hacen que la vida merezca la pena I

Desayunos de perfil bajo y té hecho en leche con Lola, Manolo y Fran. El compromiso diario de imprescindibles como Lola, Manolo y Fran. Noche de cena en La pequeña con mi editora Lourdes y Gus. El proceso de creación de algunos cuadros de A pie de Calle, pintamonos, pintamonos, en La pequeña, en directo. Volver a Marvin Gaye de tanto en tanto y quedarme en su voz durante años. Las recomendaciones musicales de un amigo de Reggio, caro Bassi. Hablar de cuando en cuando con el compromiso irrompible de Alessia. Ligero de equipaje, viajando desde Sevilla hasta Calabria. El limoncello artesanal de Brita. El hecho de ser más profesor, por primera vez en cinco años. Si sta facendo sempre piu tardi, de Antonio Tabucchi y todo Allen, en inglés, by the way, cosas de David. En busca de Spinoza, de Antonio Damasio. El error de Descartes, también de Antonio Damasio. Estas palabras de Sebastian Seung, en Conectoma: "Lo lamento de veras, dije. Ustedes creen que soy profesor porque conozco las respuestas; pero en realidad soy profesor porque sé lo mucho que ignoro". Las noches de lunes en italiano con Duo Daino. Los ochenta y cuatro vídeos que tendrías que haber visto en dos mil doce, según Jotdown. Esas noches de sarcasmo inteligente mediante un intermedio con intermedios. El hecho haber sido más tutor que profesor durante cuatro años. Los detalles de humanidad, reflejados en una postal, de una jefa como pocas, Inma. La fragilidad de saber que podemos rompernos en cualquier momento e, incluso así, levantarnos. Esos momentos de belleza que se recogen en algunas de las fotos de la mia sorellina Ida, ya en Roma, ya en Sicilia. El corazón de Sicilia, el Etna, siempre en las pupilas, siempre en las rodillas. El frío en las pestañas de uno de los últimos pueblos de Córdoba, y la mirada de estudiantes, curiosos, que quieren saber todo y más. Clases de lírica con los Chunguitos en el PCPI. La mirada de Javi en los ojos de Mateo. La mirada del mundo en los ojos de Heidi. El mundo en la mirada de Viky. Conversaciones con Sorel que luego se van haciendo intransigencias. Escribir, sin más. Leer, sin más. El humor envevenado de la revista Mongolia. Calles por las que perderme siempre en Roma y camisetas con mensaje en tiendas de los años setenta. La grandeza de una película tan pequeña como Cuando Harry encontró a Sally. El chocolate con churros a primera hora de la mañana y paseos posteriores para bajar chocolate con churros. Spaghetti alle cozze. Spaghetti alle vongole. Las palabras a un brigadista, de Luis Cernuda, que apenas creyó en los seres humanos. La poesía inmensamente humana de Luis Cernuda. El crecimiento personal, cultural y vital de personas como Laura Martín. El ejemplo absoluto de un juez asesinado por la mafia, Giovanni Falcone, plasmado en estas palabras: "Chi ha paura, muore ogni giorno". Reencontrarse en breve con la sonrisa apoteósica de Luisa y volver a ser jóvenes otra vez. Y otra vez. Tita Noe. Todas las personas que se hacen un mundo en Sicilia, en Calabria, en Atarfe, en Peñarroya, en Sevilla, etc. Todos los números de un día, un mes y un año, marcados a sangre y tinta, en la piel para no olvidar que la vida se gana, en el día a día, y se pierde, en el momento a momento. Todos los rincones de un lugar, marcado a sangre y tinta, en una piel que habita todas las esquinas de un lugar donde se muere y se nace con la misma facilidad. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eres grande!!

:-*