jueves, 14 de febrero de 2013

De un instante a otro

 Para Laura González y Omaira Velasco
- Buenas profe.
- Hey qué tal todo.
- Nada. No te he preguntado este año cómo te iba y quería hacerlo, que casi acabamos hablando de mí y de cómo me va.
- No sé, bien, igual que siempre, qué sé yo, pequeñita...

- Profe. Vayamos a lo concreto que los dos sabemos que te gusta mucho divagar. ¿Qué tal tu salud? ¿Y qué tal el instituto? Tus estudiantes, vamos, que sé que los profesores es algo secundario para ti. 
- Hey, doy clases a estudiantes, así que es normal que me preocupen y ellos y no los profesores, que ya están muy creciditos...
- Profe, deja de divagar, anda. Y cuéntame qué tal son los estudiantes de este año, de una vez, por favor.
- Anda, por favor, y todo. Con lo pesado que fui siempre con por favor y gracias, eh.
- Profe, a lo que vamos...
- Con sinceridad, o son los mejores estudiantes que he tenido en mi vida o controlo mejor la situación. Con lo que yo sufría con vosotros.
- Ya, profe, pero sabes que al final te respetamos y quisimos mucho: uno de los pocos que nos trataste como seres humanos. Pero, claro, tanto escucharnos pues hace que nunca estemos callados. Que hay que decírtelo todo. 
- Ya ya. Por cierto, ya te dije que hay alguna alumna que me recuerda a ti: callada, discreta, tímida, anónima, vamos. Aunque imagino que, como tú, acabará por llegar lejos.
- Si es anónima, profe, y lo sabes, llegará a su casa y será feliz tomando palomitas viendo una película en casa.
- Hey, hey, espero que ni a ti ni a ella os lo permitan, que hay gente que merece la pena porque mejora la pequeña parte del mundo en la que vive. Ya sabes que te lo exigiré. Os necesitamos.
- Ya ya, profe. Otra cosa es que lo haga.
- Hay que hacerlo, siempre. Y sí, a veces uno se cansa de ser hombre, que diría Neruda, y es bueno descansar pero espero que sea siempre para coger fuerza. Y seguir, seguir siempre, dar un primer paso y luego otro. 
- Ya sabes que solo quiero ser maestra, profe, solo eso. 
- Pequeñita, ser maestra, y te lo he dicho más de una vez, implica influir en niños, implica conocer familias, implica intentar cambiar la educación de esos niños que estarán en tus manos y te estarán agradecidos por ello, en algún momento. Será emocionante que me lo cuentes. 
- ¿Influir en los demás? Yo solo quiero dar clases, profe, solo eso y lo sabes.
- Y yo, pequeñita, solo eso, pero a veces queda una imagen, una palabra o un gesto, y alguien que lo recuerda. Así que nada mejor que ser tremendamente honesto contigo y los demás.
- Profe, ¿recuerdas que te pregunté por tus alumnos?
- Ya, ya. Tengo alguno alumno muy inteligente pero destrozado por el entorno. Al final son los que más duelen porque intentas ayudar, intentas hablar con él, pero tú solo eres alguien que pasa y la casa, el pueblo, las calles, el entorno sigue. Sabes que siempre me duelen mucho más los fracasos que los pequeños triunfos. Imagino que no es más que deseo de mejorar. También hay alguna alumna brillante, que sabe pensar, pero se ahoga a veces en guerras que no debe. Imagino que es lo que tiene pensar. Acabas por descubrir que hay gente que te saca de quicio.
- Y eso, profe, ¿cambia con los años?
- Ni de coña. Cambian las máscaras pero no las personas: estas son otras, pero tan insufribles como las anteriores. Pero, bueno, descubres que tu respuesta no debe depender de la respuesta que te den los demás. Cambias agresividad por calma e intentas concentrarte en resolver pequeños problemas, no en causártelos.
- Jo, profe, a veces pareces hasta maduro.
- Ya, ya pero son pocas veces. No sé, uno intenta cambiar la pequeña parte del mundo y le frusta ver que poca gente lo hace, y a la que le importan muy poco muy pocas cosas. Y es frustrante, pero creces y descubres que mejor intentarlo y no perder el tiempo en tonterías, no perder el tiempo en luchas que no llevan a ninguna parte. 
- Y yo queriendo crecer, profe, para encontrarme a gente más madura. 
- Pequeñita, pero si tú ya has crecido. Y mucho más que yo, además. Tienes a Sami y nunca te ha importado lo más mínimo lo que hayan dicho de ti. Eso es crecer. 
- Y tú, profe, ¿has crecido?