miércoles, 27 de marzo de 2013

El intransigente XIV

Para Sorel
- Hey cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo sí.
- Y, ¿Qué tal todo?
- Volviendo atrás a todo trapo. En todos los conceptos.
- ¿Y eso?
- No te has enterado. Los cachorros, que empiezan a convertirse en lobos a pequeña edad.
- Nada, que las encantadoras NNGG del PP de Castellón recogen denuncias anónimas contra docentes que "adoctrinan" en clase.
- Coño, cachorros que van contra profesores de religión. Ya era hora, ¿no?
- Ehhhhhh, no, no va por ahí la cosa, no...
- Bufffff, ya decía yo...
- Denuncias que denuncian a profesores que usan su libertad de expresión para decir que los recortes existen.
- Claro. Cuando solo son ajustes.
- Sí. Los ajustes son ETA. Los recortes son ETA. Los profesores son ETA. La PAH es ETA.
- Coño, hasta ETA es ETA.
- Sí. Todo es ETA... shalvo alguna cosha.
- Bufff, denuncias a profesores por usar su libertad de cátedra.  Ni la Gestapo.
- Eh eh la Gestapo les es demasiado avanzada en el tiempo.
- ¿Entonces?
- La Inquisición, coño, la Inquisición, acusar sin pruebas, ser chivatos, débiles y parecer fuertes; que para demostrar que no somos adoradores de la magia negra, es decir, inteligencia, vamos a tener que tirarnos desde un precipicio. Si sobrevivimos, seremos buenos cristianos...
- Sí. Y rezaremos a la Virgen del Rocío para salir de la crisis.
- Sí, de la crisis que ha dicho esta inútil de ministra de desempleo que la reforma laboral no se ha hecho para crear empleo.
- Qué país, macho, qué país.
- Y, ¿cómo cojones salimos de esta?
- Yo lo tengo claro: la única forma es que los fascistas del PP entreguen todas las promesas electorales incumplidas, todos los sobres recibidos y se disuelvan.
- Vamos, como ETA...

lunes, 25 de marzo de 2013

Parole per Heidi II

Cara Heidi,

bella, bellísima, arrivare alla mia casa e trovare le tue parole è felicitá, la felicidad de saber que existes, y saber que me piensas me hace mejor persona, más alto a veces, más inteligente, la felicidad de saber que hemos compartido paseos bajo las farolas de un puente con banderas republicanas y que todavía, siempre, nos queda Italia, de saber que no importa cómo, estamos siempre en el mismo tiempo pero nunca en el mismo sitio, saber, por ejemplo, que ahora que yo he estado una semana en el norte y tú, no podía ser de otra manera, estabas más al sur, en una isla, con alemanes, muchos alemanes, pero qué más da, si tenías, como yo, montañas, playa, mar, y ya solo tuyos el tinto de verano, las tapas y acaso las cervezas, cuando en el norte, cuánta razón tenías, bello fantasma de ojos verdes, eran ya todos los paisajes conocidos, similares a tu norte, y no, no hubo sorpresa para ti, que ya los conocías, pero sí para alguien del sur, que a menudo se pierde en el sol y en las nubes mientras deja en casa, para que descansen todas las paraguas. Dijiste: no, no es una sorpresa el norte y tenías razón, pero sí hay sorpresas en los días, bella, en una música estridente que me acompañó mientras a ti te acompañaban Fito y los Fitipaldis y, por encima de todo, Kiko Veneno, de sur a norte y de este a oeste, ma non ti preocupare troppo, porque están siendo días de desintoxicación musical, perdiendo el sonido infernal de las discotecas donde me llevaron, esta vez sí, yo no llevé a nadie, encantados adolescentes con hormonas que querían perderse en el estruendo más salvaje, pero, como ya sabes, era su semana y poco podía ser yo excepto su acompañante y te he pensado, tantas veces, por ejemplo, en la basilica de Covadonga en ese senderismo leve en el que se cansaban a veces los críos mientras, al otro lado de la montaña, existía el senderismo real en el que tantas veces me he olvidado de todo y nada perdido entre caminos de arena y piedra que llevaban a un cielo desde el que contemplar cuanto silencio me ha sido negado esta semana. Y hay sorpresas en los días, como hay sidras en las tardes, y pulpo a la gallega, y adolescentes que se pierden en sidra y olvidan tardes y noches que los habitan, alcohol de sobremesa y gasolinera para decir al mundo no queremos pagar en bares, es nuestra forma de protesta, y algún paseo con palabras y sin música, o con una música que sí, que sí me llega a los oídos y me dice algo, como tú cuando escribes en postales y dices espero que hayas pasado tu viaje tan bien como el mío, y sí, y ha habido días en que sí, en que ha sido tan bueno como el tuyo, en que he escuchado un mar de resaca y pensé, como ya sabes, así estuvo el día en que morí, así eran las olas, y el estruendo se hacía silencio, y recuerdas entonces haber renacido y, a medida que cumples días, que no hay nada más estúpido que dedicar tu tiempo a tonterías, cuando es tan poco y otra vez te ha sido regalado, en que uno se cansa de tanta gente que se pierde en su propio aburrimiento y te pienso, te pienso ahora, con queso asturiano a mi lado y anchoas, y sí, lo sé, te recuerdo, y te dije: claro que te escribiré, te escribiré las cosas que pasan en el norte y podría hablarte de esas cuevas en las que tú te ocultas y que yo visité un lunes cualquiera si no recuerdo mal aunque ya sabes que siempre me falla la memoria y me encontré perdido como siempre en los pueblos más pequeños, en calles más estrechas, al lado de adolescentes que estrujan por encima de todas las cosas entre sus dedos la vida, y hay palabras con sentido sobre historia, política, porque hay esperanza, como antes, y uno sabe que todo la gente crece a menudo para ser persona y nada como disfrutarlo cuando llega. Y también, también, bello fantasma de ojos azules, ha habido momentos en que estar solo y dormido en una cama y saber que hubo días de sol en los que salir a las aceras cuando en el norte hacía sol y la gente era extremadamente amable y encontrarnos con Woody Allen y su para qué quiero la eternidad si allí es donde voy a pasar la mayor parte de mi tiempo y Clarín y su Regenta y esa crítica a la religión mal entendida en casi cada página. Y qué decirte si hubo también sonrisas de gente que se sentía feliz, eufórica y lo demostraba. La vida, imagino, bella, en estado puro, la vida sin importar cómo, y sobrando profesores, folios, deberes, como ahora, en estos días en que descanso, mi sobrino está a mi lado, y cenaré en lugares que sí y no son restaurantes. Y saber, ahora, que ya hay otro norte que me habita y saber, entonces, que tú ya estás pensando, en tu norte, en tu próximo viaje, en los próximos pasos que te lleven a dejar huella en cualquier otro sitio, una huella que se hará luz en el tiempo y quedará en ventanas con sombras para que tus pies dejen la marca necesaria para que mis dedos sigan escribiéndote, sigan escribiendo las historias en que tú eres una y única con el mundo, una y única contigo y tus lugares. 

viernes, 15 de marzo de 2013

El intransigente XIII

Para Adri Rodríguez
- Hey cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo sí...
- Y, ¿qué tal todo?
- Bien, mal, regular, qué sé yo.

- Bufff, explicándote así pareces una tele de plasma.
- Sí, una tele de plasma en en la que ponen lo mismo en todos los canales. La España del todo va bien.
- Anda que no. La España del todo a cien porque ahí es donde están acabando todos nuestros derechos. 
- No, no, la España del todo va bien. Aunque nada lo vaya. 
- Bueno, por lo menos hay alguna que otra buena noticia. Europa le ha dado una patada al PP con lo de los desahucios. Algo es algo. 
- Sí, pero es muy poco. Porque, a partir de hoy, si no te llevas treinta años trabajando, no tienes jubilación anticipada.
- Vamos, que en la tele de plasma esa historia se llamaría The walking dead.
- Pues sí, porque vamos a estar casi muertos y vamos a seguir trabajando. 
- Si es que trabajamos porque ya sabes que nos compadecen desde fuera. Ah, que no estudias ni trabajas, eres español, lo siento...
- Buff, cuántos chistes sobre españoles. 
- La verdad es que sí. O nosotros. O la ministra de trabajo. O Cospedal en diferido. Un chiste continuo.
- Claro. Ahora entiendo la fumata.
- ¿La fumata? ¿Qué fumata?
- La del Vaticano, coño, la del Vaticano. 
- Me he perdido...
- Digo que ahora entiendo la fumata porque, claro, han puesto a un Francisco como nuevo Papa.
- ¿Y?
- Pues eso, un nuevo Papa que se llama Paco. Habrán pensado ya que nuestro Paco puso orden en un país llamado España pues que otro Paquito ponga orden en el mundo. Y amén.
- Vamos, que Dios los cría y ellos se juntan.

lunes, 11 de marzo de 2013

Cosas que hacen que la vida merezca la pena II

Para Lola Palacios

La cercanía de Irene, una amiga inglesa a miles de kilómetros. Caminos nuevos, gente nuevo que hace que haya pasos que sean más amables y se llenen de sonrisas, como Inma y Charo. Los detalles de una Laura enamorada. Viky y su sucede que me canso de la gente aunque siempre me quedan las personas. Noches de ternura con Ana en el Soberao Jazz al amparo de unos acordes que envuelven en belleza las paredes. El verde de los ojos de Heidi que se hace azul en las orillas. El verde de unos ojos que andan, como siempre, perdiéndose en el mundo y esta vez será Mallorca. Y saber que si yo soy el sur ella es el norte pero conocer además que si ella es el sur yo soy Oviedo.  Cuentas parodias de twitter a todas horas: democratización de expresión en risa. Las pequeñas novelas que están escribiendo los estudiantes de mi tutoría. Bodas de sangre en Pueblonuevo-Peñarroya, sucesora, en lo posible, de aquellas misiones pedagógicas. Los vídeos que aparecen de, sí, Nuevas Generaciones, parodia absoluta de la nueva realidad española, contigo, contigo es más. Aquella tarde de hace un mes con Elisa, Fran y Lola después de un teatro solidario en que demostré que no sé nada de mi ciudad. El teatro, el pequeño teatro en pueblos al límite de la frontera. Bodas de sangre en los gestos, Bodas de sangre en las palabras. Las palabras de Fabrizio de Andrè en canciones en las que encontramos otra vez las huellas necesarias para encontrar nuestros pasos en la arena. El muro de papel en el que se escriben versos allá en la pared de su clase, de mi tutoría. El silencio que se hace a veces y tantas tantas, nunca en mi vida, tantas preguntas. Saber que, como dice Laura, a veces me escuchan más de lo que creo porque sí, porque, profe, tú crees que no, pero te respetamos, porque eres uno de los pocos que nos ha tratado como seres humanos. Y entender entonces la falta de silencio en la que cada uno expresa sus ideas y no hay entonces quien pueda encontrarlas. El puente de mi barrio en que encontré, en que Sorel encontró, aquella pintada: nos llaman soñadores los que más dormidos están. La sencillez con que se celebró el día de Andalucía en el salón de actos y esos cuatro estudiantes leyendo poemas, ese presentador al mando de una nave que fue inmensamente digna en todo momento, al compás de guitarras, palabras y taconeos que devuelven el sur al flamenco, el flamenco al sur. Conversaciones de patio de pequeña con Sorel en noches ya casi olvidadas. Y la vuelta, ya anunciada de Kiko Veneno que hace, como siempre, que la vida sea más dulce. Cenas abundantes de pizza y sorbete de limoncello con Adri en su Granada, en mi Granada, en nuestra Granada. Sorel y sus niños ejerciendo, una y otra vez, imprescindibles siempre, su derecho a exigir un mundo mejor. La fragilidad absoluta de saber que olvidamos siempre que podemos rompernos en cualquier momento. Esos lunes en italiano con Fra y Carmine en las ondas. Volver al sur, siempre, al sur de Italia para ser uno con el mar, uno con el tiempo, uno y solo olvidado por completo, ya tranquilo, y sin nada a miles de kilómetros a la redonda. Volver al sur para saber que habrá una vez en que no vuelva. 

martes, 5 de marzo de 2013

Alguna tarde

Para Laura González 
- Buenas, profe.
- Buenas, pequeñita.
- Buenas, profe. Hace mucho tiempo que no escribes.

- Anda. Una más que me lo dice. Últimamente, me lo dice casi todo el mundo: italianos, españoles, ingleses, vamos, que me riñen para que escriba las seis personas que me leen.
- Perdona, profe, pero no seas modesto. No son seis lectores, eh, son siete, que a mí no me has contado.
- Ah, vale, pequeñita, perdona, perdona. Pues nada, mis siete lectores me riñen para que escriba más.
- Profe, para que escribas más, no; para que escribas algo, que algo que no escribes nada desde que entré hace días en tu blog. Además, yo no te riño, yo te hago una observación: últimamente, no escribes nada.
- Pequeñita, me encantaría decirte que es porque estoy viviendo pero mentiría. Entre la fiebre y los exámenes que deberia estar corrigiendo.
- Profe, eso no es vivir.
- Ya ya, pequeñita, eso no es vivir, eso es corregir. No quedo ya ni con mis amigos rojos para ir a las manifestaciones. Bueno, a las manifestaciones o a tomar un café con ellos.
- ¿Rojos? Profe, con este gobierno cualquiera que salga a la calle, aunque sea para tomar un café, es un rojo, vago y maleante.
- Sí, está claro que merendar es ETA.
- Pero, bueno, profe, se me hace raro que tú tengas algo de vida social, que nos conocemos.
- ¿Que nos conocemos?
- Profe, tardamos casi un mes en convencerte de que vinieras a nuestra graduación y al pedirte ayuda, tardas minutos. Ayudar y no ser ayudado. Es como si construyeras un muro a tu alrededor, y no hubiera quien pudiera entrar allí...
- Y, bueno, ¿tiene algo de malo querer preservar mi privacidad?
- Profe, si pides sinceridad a los demás, tú debes ofrecerla. Siempre dices que hay que predicar con el ejemplo.
- Digo tantas cosas. Con lo que hablo. Si parezco Groucho Marx. 
- Ya ya. Decir muchas cosas para no decir nada. Eso es un muro, profe.
- Y, ¿qué tal tu vida?
- Bien, profe, bien. A veces creo que él es el definitivo, el chico que llevarme a casa con el que ser anónima y comer palomitas. Paseos de calles con lluvia en que nos reímos. 
- Anda, pero si pareces romántica y todo. 
- Sí, profe, si hasta escucho canciones y todo. De esas que tú dices que son insufribles.
- Pequeñita, es que son insufribles. Canciones de amor tan pésimas que te llevan a desear suicidarte.
- Profe, eso es porque tú no estás enamorado y, claro, no sientes las canciones igual.
- Pequeñita, ese tipo de canciones moderadamente horribles deberían ser como el currículum vitae de la inútil de la ministra de trabajo.
- ¿Cómooo?
- Inexistentes, pequeñita, inexistentes por completo. 
- Vamos, como la inteligencia del Ministro de Interior, ¿no?
- Ahí me has dado, pequeñita, ahí. Es escuchar a esta panda de imbéciles y pensar que la inteligencia es una especie en peligro de extinción. La inteligencia y la verdad, claro.
- Vamos, que ahora mismo, para la marca España la inteligencia es ETA.