lunes, 20 de mayo de 2013

El intransigente XVII

Para Adrián Rodríguez
- Hey cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo sí.
- Y, qué tal todo.
- Bufff, en este país. Qué se puede esperar.
- Vamos, un lunes optimista, por lo que veo.
- Peor fue el viernes, coño.
- Cómo estamoooosss. ¿Y eso?
- La LOMCE. Se aprobó la puñetera LOMCE.
- Qué país sí qué país. Una república bananera.
- Ni eso. Bananera lo que quieras. Pero República...
- Vale. Una monarquía bananera.
- Es que imagina. El que iba de torito bravo, no era más que el perrito fiel de los obispos. Lo del castigo me lo creo porque se tiene que flagelar cada noche. Si no, no me lo explico...
- ¿No te explicas el qué...?

- El daño que le está haciendo en la Educación. Pensará cada noche en ello, y se matará a latigazo. Por la mañana irá a confesarse, antes de ser ministro, y se borrarán los pecados, todos los pecados.
- Tendrás razón, imagino. Los obispos están en la gloria: si dicen que la Religión tiene hasta saber científico. 
- Sí, uno más uno son dios, no te jode. 
- Están con que debe tener la importancia que tenía antes: que sirva para evangelizar.
- Míralos ellos, PP e iglesia, nos van a dar religión e Historia juntas. 
- ¿E Historia?
- Pues claro: nos hacen creer en dios y nos envían siglos atrás en el tiempo. Ni el doctor Who, vamos...
- Sí, parece el programa electoral del PP para el presente y el futuro: que se jodan.
- Sí, que se jodan presente y futuro que aquí solo tenéis pasado.
- Pasado en blanco y negro. Y con grises.
- A ver si han ocultado el futuro en sobres. Y, claro, así, no hay quien lo encuentre.
- Buffffffffff, ya me has pegado tu lunes pepero, tu lunes con Wert. Me estoy deprimiendo.
- Coño, pues sí te deprimes, siempre puedes ir a una iglesia y rezar, que dicen que ayuda.
- Pero, pero ¿quién dice semejante gilipollez?
- La tele objetiva y neutral del PP.
- ¿Intereconomía?
- No, la otra: RTVE.
- Bufffffffffffffff, estamos rodeados. Rodeados por todas partes. ¿Alguna noticia buena?
- Sí, claro que sí. Me han nombrado Delegado de Estudiantes. Mira, a pesar de cabrones como Rajoy y Wert, uno intenta hacer lo que puede. 
- Adri, esa educación...
- Qué educación ni qué cojones si esos bastardos me la han recortado.
- Bueno, bueno, hay que centrarse. Felicidades por ser Delegado. Y dime, cómo lo has conseguido. 
- Cómo va a ser. Pues con sobres, con muchos sobres. 
- ¿Las notas, no?
- Ehhhhhhhhhhhhhhhh, sí las notas, sí, las notas. 

lunes, 13 de mayo de 2013

Algunas tardes

Para Laura González
- Doce días sin escribir...
- ¿Quieres decirme algo, pequeñita?
- Nada. Solo eso. Doce días sin escribir.

- Hey tengo una vida. He tenido una feria; estoy corrigiendo exámenes de Bachillerato, tengo familia. Tengo una vida, pequeñita.
- Ya, tienes una vida. Y tienes un blog. En el que llevas doce días sin escribir. 
- Ni un hola, qué tal, cómo te va la vida.
- Hola, profe.
- Pequeñita, llevo cinco o seis años sin darte clase y te lo digo siempre, tengo un nombre.
- Ya, ya. Profe, ¿sabes qué ha sido mi cumple hace poco?
- Hace nada, sí, el once, día que odio, como ya sabes.
- Y a mí me encanta, como tú también sabes.
- Espero que pasaras un día maravilloso, que te trataran de forma especial, vamos, como mereces. Y, bueno, que te regalaran alguna cosa.
- Algo me regalaron, sí, profe, y me trataron maravillosamente bien. La de gente que me felicitó por tuenti, facebook, twitter...
- Vamos, que no hubo uno que te felicitara en directo. 
- Pues claro que sí, profe, a mí me quieren en vivo. Y, hey, también en diferido. Si hasta mi hermano me llamó por teléfono para cantarme. 
- ¿El qué?
- Profe, sé el tipo de música que te gusta. No quiero que te tortures.
- Hey hey que tu gusto ha mejorado mucho desde que estás con Sami. Recuerdo cuando escuchabas los Sin Patria.
- Sin Patria, no, profe. Sin Banderas.
- Sin Patria, Sin banderas, qué más da. Es como decir franquistas o fascistas. Habrá diferencias pero la esencia es la misma.
- Profe, ¿hiciste huelga?
- Hey, no me hagas preguntas cuyas respuestas ya conoces. Una cosa es perder dinero, otra cosa es perder la dignidad. Mi dignidad no tiene precio. Es como lo que contaban en los años treinta...
- Bueno, ya está el abuelito contando batallitas jajajaja.
. Escúchame, anda. En los años veinte, o principios de los treinta, había un cacique ofreciendo dinero a quien votara al político que él quería; la cosa iba bien hasta que se encontró un jornalero que le tiró el dinero. Tenía claro, y así lo dijo el jornalero. "en mi hambre mando yo". Ainsssssss, cuánta gente así nos vendría bien, vamos, gente como tú.
- Profe, que yo no soy nadie, eh, solo una persona que es fiel a sí misma y a las cosas en las que cree. 
- Casi nada, pequeñita, casi nada. Que todavía recuerdo que algún profesor te dijo que si no te corregía el examen y tú le dijiste que no, que tú lo que querías era tu nota. Y ahí sigues, sin estar contaminada por el mundo, casi nada.
- Y yo la primera vez que te vi dije: no tiene autoridad y vamos a hacer lo que queramos con él. Y empezaste a darnos clase, y mira: no tenías autoridad e hicimos lo que quisimos contigo jajajaja.
- Pero bueno...
- Si es la verdad, profe. Y ahora, mira, cinco años después, y nos llevamos hasta bien. A veces. Por cierto, me han regalado cosas, sí, pero los mejores regalos han sido los menos materiales, claro.
- Imagino. Lo material está muy sobrevalorado. 
- SOBREvalorado. Ese es nuestro país, profe. 
- Bueno, hay personas extremadamente válidas, como te digo siempre, pero el sistema los devora. A ver cómo lo solucionas.
- Cambiando el sistema, profe, cambiando el sistema. Bueno, a lo que iba, me han regalado un fin de semana en la playa. Ahora que todavía no se puede construir a treinta metros aunque están en ello. Dentro de nada, uno no va a saber si está en la playa, en un bar o en el ático de un desierto. Pero, ahora, estar perdida allí, olvidar el mundo, sentir la brisa. Eso es vida, profe. 
- La verdad es que sí, vida en estado puro, sin aditivo alguno, sin tildes. 
- Y el otro regalo un tatuaje.
- Anda ella. 
- Un tatuaje con las notas de un violín. En la nuca a poder ser. Para que las notas me lleguen al cerebro y se paren en el corazón. 
- Mira, presentado así, es precioso.
- Sí, necesito recordar, profe, que hay cosas que el hombre ha hecho y son maravillosas. Hacen que la vida merezca la pena. Y yo sé tocar el violín; lo escucho, me hace olvidar el mundo, olvidar la gente y recordar que hay personas, personas que llevamos dentro y serán siempre una, a veces, una con nosotros. 
- Eso es precioso, pequeñita.
- Pues claro, profe, pues claro que es precioso. Eso es precioso, sobre todo, porque es verdad.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El presidente que nunca estuvo allí V

Buenas tardes,

me llamo Mariano y tal vez me recuerden de programas anteriores, no, mejor no de programas, que por ahora el único programa que parece real en nuestros canales es de ajuste, no, mejor no ajuste, sí, sí, ajuste, recuerden, señores, señoritas, señoras de bien, de esas que no abortan y van a Londres a estudiar y comprar ropa, son ajustes, no recortes, ajustes, porque claro, ya estaba todo así cuando llegué. Y si uno llega y todo está mal, la culpa es de los demás, de esos partidos que derrocharon a manos llenas en algunas comunidades, comunidades que me odian y partidos que a lo mejor también aunque sean mi partido, piénsenlo, piénselo por un momento, aunque claro, no sé yo si pensar es propio de por aquí que nos votaron diez millones, diez millones de personas, lo pienso y no me da un orgasmo porque soy católico confeso y debería entonces flagelarme y yo soy bueno y honesto y estoy con la gente, y bueno, a veces también estoy con los sobres, pero no, yo no estoy con los sobres, los sobres están conmigo. Uno de mayo ya, señores, uno de mayo, y nosotros tenemos que celebrarlo porque somos el partido de los trabajadores, sí, de los trabajadores, lo digo con la boca llena de los trabajadores, aunque sea de los pocos que van quedando y parezca que muchos de ellos pertenecen a la familia. Es que hay que decirlo todo: con nosotros todo queda en familia. Como dios manda. Y, sí, he dicho a Alemania, perdón, a la UE, que si hay un problema, yo lo arreglo, y lo arreglo rápido, en dos años, como mucho, bueno, o como poco, y sí, lo arreglaré, arreglaré lo del déficit porque, seamos sinceros, lo del paro no hay quien lo arregle, ni yo, ni la Virgen del Rocío. Pero también, también lo arreglaré, por lo menos en 2019, como dice Marhuenda, mi profeta, cuando sólo habrá un catorce por ciento de paro, solo un catorce por ciento. Ya saben ustedes cómo es mi partido: siempre pensando en el futuro. Siempre, bueno, y alguna vez en el pasado. Pero, ya lo saben, el pasado es el futuro, y el futuro pasado, por eso esa ley del aborto en la que el gobierno decide quién y cuándo puede, que para eso somos liberales y de centro, como Albertito, esa ley del aborto en la que se prohíbe abortar porque nuestra iglesia, perdón, nuestro país, nuestro país necesita niños,  y ya luego cuando sean niños, que lo serán a ver qué será de ellos, porque está claro que solo los de buena familia pueden llegar a algo, pero tiene que haber niños, muchos niños, a los que, prometo desde ahora, no les subirán las chuches, y las chuches les vendrán en sobres. Para que se vayan acostumbrando, perdón, para que nadie las envenene. De vez en cuando, que me saturo con los sobres. ¿Y qué son los sobres? Pues, claro, papel, papel, piedra y tijeras, el programa de ajuste que nosotros llevamos. Papel de dinero en sobres, tijeras para recortar porque, recuerden, lo público es malo, es nocivo, se lo dice alguien que sabe de lo que habla que son más de treinta años viviendo de lo público y como yo, muchos más, que mi Fatimita en lo único que ha trabajado es en lo público, y la Espe, otra que tal, por eso, por eso, quien mejor que nosotros para saber que lo público no lleva a ninguna parte. Y las piedras, bueno, de las piedras puede hablar cualquiera que haya ido a una manifestación, esos rojos de malas familias que nunca han ido a misa, esos radicales absolutos tan alejados del centro en el que nos movemos, sí, sí, esos que no son la mayoría silenciosa, como nosotros, que sabemos que lo mejor es estar callado porque cuando hablamos, no mentimos, eh, no mentimos, solo recortamos verdades, la mayoría silenciosa, esos que ven teles de plasma tan tranquilos en casa y no tienen nada que decir. Estar callados, señores, eso es lo mejor, porque, a ver, ¿hay alguien que me haya escuchado a hablar a mí en estos meses? Pues no, y por qué. Porque estoy haciendo cosas. Y qué cosas estoy haciendo: pues arreglar el par..., no, no, mejorar la Educaci..., no, no mejorar la Sanid..., no, no, pero los bancos van bien, y la Iglesia, la Iglesia va como dios manda, que ya hasta el Papa me ha recibido, aunque algunas hayan escrito, papa con chorizos, qué sabrán ellos, si yo soy honesto y buen católico, buen católico y honesto, con hililloshhh de cordura y sensatez. Una vez rescaté el país yo solo y otra hice que el Madrid ganara, no, no, pero el déficit, sí, lo voy a arreglar, como arreglé la Constitución, yo solo, la arreglé y ahora es más importante pagar la deuda a bancos extranjeros que dar una buena vida a los españoles. Y por qué, porque soy un patriota y sé que a veces hay que hundir a todos los españoles para levantar un país, lo sé, lo sé, levantar un país, como dios manda. Con todos los jóvenes, comunistas, rojos, PAH, todos los que son ETA fuera del país, y aquí obreros dóciles de familia de bien en cada barrio. Y una iglesia en cada esquina en la que confesar algún hilillo de pecado que podamos tener y ser absueltos en el momento mientras alzamos la verdadera marca España. Siempre, señores, siempre como Dios Manda.