miércoles, 19 de febrero de 2014

Yo no soy racista pero...

Uno lo intenta, saben, uno lo intenta de verdad y casi siempre lo logra, casi casi siempre y es que, en serio, yo no soy racista, pero hay cosas que no puedan ser, vean si no, hay algunos que llegan y ocupan el cuerpo de la mujer y quieren estar en ellos, como si ellas les pertenecieran (es indignante, la verdad). Y uno sale a la calle y se dice, no, no voy a pensar en ello, pero entonces va el médico porque se encuentra enfermo y allí que voy a Sanidad, al ambulatorio de mi ciudad, de mi pueblo, vamos, y hay muchos menos médicos, apenas enfermeras y o me lo parece a mí o hay menos lugares donde estar sentados, qué vergüenza. Y entonces pienso en mis niños, que deberían estar en el colegio, y les va bien, bueno, les iba, que ahora tienen menos profesores, y son más por clases, y, claro, tanta socialización, y relacionarse con tantos alumnos no sé yo si es bueno, y de quién es la culpa de quién. Y necesito aire, y ver la tele, pero claro la luz, la luz es más cara, cada vez más cara y así es difícil ver o saber cualquier cosa, pero uno necesita descansar, distraerse y qué menos que verla un poco y ahí los tienes, llevan pulseras de tela en las manos, pulseras de banderitas y dicen no a todo, yo no he sido, bueno, tal vez sí, yo no lo sabía y dicen, habéis vivido por encima de vuestras posibilidades y dicen que salir del país es una aventura y entonces, sí, yo pienso en mi futuro y me digo, vale, a lo mejor todo va a mejor, a lo mejor puedo vivir de forma digna pero no, ahí los tienes diciendo no queremos recortar pero la realidad nos obliga y no sé si alguien los ha visto alguna vez, que yo, ya digo, no es que sea racista pero llevan corbata y hablan de su país y tienen cuentas en otros países y entonces sé que sí, que yo no voy a tener nada y me digo a lo mejor mi hijo vive mejor, si lo tengo, y entonces me digo, pero no sé si un hijo aquí, en este país, no sé qué puede pasar, hacer venir a un hijo a este mundo, y que lo dejen morir, que ya digo, en serio, ehhh, que yo no es que sea racista, pero les he escuchado discursos católicos que hablan de familia pero dicen que los pobres son pobres porque se lo merecen y que ellos son liberales aunque llevan treinta años viviendo de lo público, y no no es por enfadarme pero me han dicho que no los quiere ni Suiza y, claro, entiendo que ni se acerquen allí y dejen sin más su dinero como muestra de ofensa, que ya digo, os lo prometo, que yo no es que sea racista pero es que hay católicos, liberales, blancos con corbatas y banderitas que llevan jodiéndome toda una vida.